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Espacio de producción propia, reproducción ajena y discusión de teoría analítica sobre estructura, relaciones y cambio sociales, y de difusión de iniciativas y convocatorias progresistas.

martes, 20 de febrero de 2024

ACERINOX EN LUCHA

 

 

Ya que el amplio espectro mediático silencia a su antojo y presenta las noticias como quiere según su libertad (la del dueño de la empresa), contando más bien tirando a nada de lo que realmente vale la pena en televisión excepto si le forzasen las circunstancias.

Ya que los escritorzuelos de aspiración mediática a sueldo también se callan lo que tampoco les interesa, y entre las gentes en general es difícil encontrar alguien que mire más allá de su nariz.

Ya que pasa lo anterior, doy difusión a los trabajadores del acero gaditanos de Acerinox, que llevan en huelga desde el pasado día 5 de febrero. Lo siento, sólo soy un pringao más y no tengo ninguna editorial como esas tan "modelnas" que todos conocemos, ni soy un columnista que "visibilice" e "invisibilice" según si estoy en algún gobierno o ya he salido, o en función de si aún tengo algún cacho que pillar en el congreso o ya se me acabó y estoy asfaltando los suelos.

Porque la clase obrera no necesita a ciertos redactores en diarios digitales que quieren ser  paladines de las masas trabajadoras (los hay de distintas marcas y afinidades mediático-políticas) y tienen otras aspiraciones y prioridades diferentes a las suyas, porque aquella ya crea sus propios liderazgos y elabora sus reivindicaciones.

No me quiero enterar del cáncer del rey de Inglaterra, cojones, ni de las tonterías de turno que se mueven en el Facebook o de X, actual Tonter pero con otro nombre.

La clase obrera exige:


INDEXACIÓN DE LOS SALARIOS AL IPC

ACTUALIZACIÓN SALARIAL A LA INFLACIÓN

AUMENTO DE SALARIO FIJADO A LOS PRECIOS

 

¿Cómo hay que decirlo para que se oiga?

sábado, 17 de febrero de 2024

Adiós, Lily

Akal, 2016

Por Arash

A mí también me apetece hoy tocarle las pelotas a alguien, que al final será un puñado. Imaginen lo que quieran, soy hetero pero también tolerante con aquello que creo que lo merece y con quienes creo que pueden tener un gran corazón.

Para juzgar a quien vale la pena no necesito meterme en sus picores internos. Aunque nunca le conocí en persona, me caía bien Shangay Lily por varias razones.

Fue un marica con conciencia de clase, sin complejos. Denunció (él hablaba del "gaypitalismo") el lobby que había detrás del movimiento LGTBIQ+ y del Orgullo. Y defendió al joven vallecano Alfon, represaliado por el Estado y unos miserables falsificadores de pruebas cuando la huelga general del 14-N, por ser comunista y para imponer un "castigo ejemplar" al que quisiera luchar.

Hasta 2014, la Coalición griega de la Izquierda Radical (SYRIZA) administró unas políticas económicas más antisociales incluso que las del bipartidismo. Ignoro, porque no he seguido demasiado la realidad de ese país en estos últimos años, si tras el fiasco de la legislatura de Alexis Tsipras los sucesivos gobiernos de Nueva Democracia (ultraderecha como el PP) han dejado el listón todavía más bajo. Sería lo normal.

Pero insisto en que hasta la fecha su ejecutivo implementó de los más salvajes recortes y las más brutales privatizaciones de lo público que se recuerdan en el período democrático, tras el final de la Dictadura de los Coroneles. Y de regalo lo hizo pasándose el "OXI" de aquel referéndum por el forro de los cojones.

Justificaban fuentes de su gobierno allá por 2015 que con la reforma del Convenio de Unión Civil, los homosexuales del país podrían acceder a una serie de derechos como consecuencia de la extensión del matrimonio legal al colectivo en cuestión. Hasta ahí, absolutamente nada que reprocharle por mi parte a estos progres tan agotadores de la esperanza, siendo bien pensado sobre la naturaleza de tales derechos.

Pero mientras argumentaban alguna ventaja económica que obtendría el colectivo homosexual por la reforma de la ley de matrimonio, pactaban con los "invencibles" plutócratas a los que habían prometido (en campaña) plantar cara, unos recortes millonarios en la caja de la Seguridad Social griega, de donde salen no las prestaciones de tal o cual colectivo por separado, sino las de toda la clase trabajadora del país, incluida la del colectivo en cuestión.

A quienes denunciaron esa doble faceta les dedicaron la peor retahíla de prejuicios anticomunistas que jamás haya visto en toda mi vida desde una organización socialdemócrata y de izquierdas. La esencia de ellos la volvemos a ver en redes sociales, espacio propicio para el desahogo de los bajos vientres.

Hablando de vientres: creo que te la debería pelar si la de arena te la dan en la misma ley o en otra diferente.

Dices que te "opones" (habría que verlo) al recorte en jubilaciones. Nombre de la ley: reforma del subsidio. ¿Recorte de qué?

En un futuro les vais a alquilar a los ricos hasta el vientre de vuestras hijas, porque los otros son burgueses y podrán utilizarlo. Para pagaros tiene que haber igualdad: entre el vientre de ellas y el dinero de aquellos.

Seguid desfilando en putas carrozas mientras continúan organizando el fascismo y poniéndoos de su lado.

jueves, 15 de febrero de 2024

Neoliberales, y la pertinencia del análisis económico marxista


Por Arash

En última instancia, y como bien se sabe, la teoría del valor subjetivo sostiene que el valor de las mercancías resulta de la voluntad de los sujetos implicados en el intercambio, y se corresponde con la creencia de que la búsqueda de los intereses individuales "suma" y conduce, de esta manera, al interés general. Es la vieja idea proveniente del liberalismo burgués de que la propiedad privada provee el bien común.

Así que como los productores de mercancías, y en general los consumidores, persiguen su ganancia y procuran en todo caso su bienestar personal, la sociedad se constituiría en lo esencial como una comunidad de intereses, y el mercado sería en principio una forma de distribución de la riqueza a la medida de las necesidades de todos. Todo aquello que lo desmienta, pequeñas "externalidades negativas" sin importancia.

En este sentido es muy comprensible que la vertiente político-jurídica de la doctrina en cuestión fuera una reinterpretación del Estado-nación, aunque reemplazando en sus comienzos el planteamiento hobbesiano -en el que se origina no obstante la principal ideología comunitaria que surge en la Edad Moderna- por el de un orden democrático-burgués.

De manera muy escueta podemos decir -más allá del hecho expuesto por Marx con claridad de que el valor implica, lógicamente, la transferencia de valor útil desigual entre personas- que la teoría del valor subjetivo sostiene que el valor de las mercancías depende básicamente de su valor útil.

La proporción en que se accede o no a las mercancías resultaría entonces del servicio que prestan esas mercancías cuando son consumidas, o las necesidades potencialmente satisfechas de los individuos, como consecuencia de las propiedades apropiables de esas mercancías en tanto cosas útiles o que sirven para satisfacerlas.

Tal es en resumidas cuentas la teoría del valor en consideración, y desde hace ya varias décadas se la acostumbra a presentar como la única perspectiva en todas las facultades de economía, de manera muy parecida a cuando se la empezó a plantear desde hace más de dos siglos como si estuviera regida bajo leyes naturales, pues la validez de estas últimas se consideraba "eterna", y por lo tanto una teoría presentada bajo su paraguas tenía que ir "a misa".

Otra cosa es el valor que nos encontramos en el mundo real, desde la luz o la vivienda cada vez más fuera del alcance para las familias trabajadoras o sus hijos, hasta las hipotéticas inversiones para diferentes segmentos de los propios empresarios con intereses en cualquier potencial nicho de mercado, pasando por supuesto por las hortalizas y verduras de los productores agrarios que se han movilizado en buena parte de Europa.

En contraste con esta teoría recién señalada, que hunde sus raíces en el liberalismo clásico, las teorías objetivas del valor no tienen su origen en ninguna pretensión positivista. Lo que caracteriza estas últimas es que asumen que el valor está fundamentalmente determinado por el trabajo, socialmente necesario, abstractamente humano, promedialmente considerado, tal y como en cierto modo se refleja en la misma Contabilidad Nacional y empresarial, y que hace falta para producir la sustancia o masa de mercancías que sea.

Esto es, las teorías objetivas no suponen de ninguna manera la negación de que las personas puedan interferir en el objeto de la ley del valor: más bien todo lo contrario, si se hace con inteligencia y de manera coherente con ese universo al que se refiere. Lo que se cuestiona de manera categórica es que la búsqueda del interés individual y la propiedad privada "sumen", al menos desde un punto de vista social y en el sentido solidario.

Al final la voluntad de unos sujetos se impone sobre la de otros, y también es por eso que cabe plantear el valor objetivo, por tanto objetivable. Los fundamentos de toda teoría objetiva del valor -trabajo solidificado o corporificado en la forma de un producto vendido- están en El Capital, una investigación a partir de la que poder comprender la realidad económica y social contemporánea, en todo caso mediante el desarrollo crítico de la teoría y no por ninguna "revelación" de supuestas verdades eternas, algo que en ningún momento de su vida pretendió su autor.

De esta manera y a modo de ejemplo, en la puerta de la tasca o en la terraza de algún bar, los allí presentes pueden llegar a compartir, más o menos, una misma escala de valores con respecto a lo necesarios que eran los respiradores durante la primera oleada de la pandemia del coronavirus: si se propaga una enfermedad que entre otros atributos es respiratoria, probablemente se podrían llegar a valorar, del 0 al 10, con un 9 ó un 10 lo necesarios que eran. Sin embargo, parece que por desgracia las prioridades fueron -y son- otras bien distintas.

El mundo es mucho más complejo que la taberna, el despacho de algún académico o columnista digital a sueldo del capital, o la habitación de los puñeteros influencers, y no sólo es una cuestión cuantitativa, que por supuesto también lo es: es que vivimos en sociedad, y además en una con ciertas peculiaridades, por lo que los valores que realmente aplican no tienen por qué coincidir con los que pudieran ser deseables, y de hecho no lo hacen. Así, para unos activistas los respiradores pueden ser muy valiosos, desde su subjetividad.

Pero resulta que en el capitalismo, esto es, si no nos abstraemos de la realidad, los respiradores del sistema nacional de salud no tienen ningún valor: por eso no los había en la medida en que los hubiéramos necesitado. Mientras tanto, la Presidenta de la Comunidad de Madrid en funciones desde antes de la pandemia (PP) abría el hospital Zendal (Propiedad Privada) en Madrid.

Isabel Díaz Ayuso es responsable directa de la muerte de miles de personas, entre trabajadores jubilados, enfermos y sectores vulnerables. Todas las formaciones electorales defienden este régimen basado en la explotación laboral, pero es evidente que hay quienes lo hacen de manera más extremista que otros. No seamos imbéciles, porque esos extremistas no tienen el nivel intelectual que están fingiendo. Sólo representan el papel que les tienen encomendado.

Juzguen por ustedes mismos sus palabras en la Asamblea de Madrid:

"¿Y sabe qué sucedió? Que había muertos en todas partes, en las casas, en los hospitales, en las residencias: todo colapsado. ¿Y sabe lo que sucedió también? Que mucha gente mayor, cuando iba a los hospitales, también fallecía, porque cuando una persona mayor está gravemente enferma con la carga viral que había entonces, no se salvaba en ningún sitio".

Una manera de aprovechar oportunidades de negocio y perspectivas de rentabilidad, es por ejemplo, por qué no, producir medios de producción que sirvan para producir respiradores que vender (plusvalía), producir materias primas que sirvan para producir los susodichos respiradores que vender (plusvalía acrecentada), y producir los respiradores en cuestión (plusvalía aún más acrecentada), por supuesto vendiendo efectivamente estos respiradores, ya que de lo contrario no habría plusvalía ni se acrecentaría en ninguna magnitud, pues sólo en el intercambio se efectiviza cualquier valor.

Ahora bien, si los respiradores se venden a hospitales públicos en los que se prestan servicios públicos mediante su personal laboral y sus medios técnicos, la plusvalía generada puede no ser suficiente de cara a esas expectativas, ya que al capital no se le está entregando todo lo que se le podría. Sí que hay una correlación de fuerzas, y a la clase trabajadora le están dando una paliza que podría quedar a la altura del betún en los años próximos.

El ejemplo de la vivienda también puede ser muy revelador en el mismo sentido: es mucho más rentable el alquiler que la venta, pues nunca se adquiere el derecho de propiedad, y por lo tanto jamás se deja de pagar (a la compañía inmobiliaria, a la aseguradora médica, etc). No reconocer algo tan básico puede responder, simplemente, a intereses electorales de ciertos políticos profesionales, que también van sólo a por lo suyo aunque al menos no amenacen ellos nuestras libertades fundamentales.

En el momento en el que se redistribuyen servicios públicos, los bienes o servicios no son en ningún caso mercancías, ni tienen por lo tanto valor alguno: la seguridad o protección social y de los trabajadores alcanzada en el pasado fue obra de los propios trabajadores organizados como clase.

Por eso esta protección no se explica en ningún modo de manera "pura" desde la lógica de la acumulación capitalista ni tampoco es una cuestión exclusivamente técnica, como aseguran o pretenden que se crea los fundamentalistas liberales, y en general los defensores del capitalismo. El neoasistencialismo por colectivos (barato) en que se está convirtiendo esa seguridad social, que son las detestables políticas progres, merecen su propio tratamiento: es una forma más suave de "gobernar para la gente", como dicen sus eslóganes.

A diferencia de los valores que se plantean en términos morales o culturales, los valores económicos son cosas, tan reales como las facturas que le pagas a "tu" proveedora de energía, o la cesta del supermercado. Siempre que en la crítica de la economía o en la teoría marxista de la misma se habla de valores, se está haciendo referencia, directa o indirectamente, de una u otra manera, antes o después, a lo material.

Lo que pasa es que en general, las cosas sólo son valores, sólo tienen valor alguno, cuando se le puede poner a alguien a producirlas con el fin de apropiarse privadamente de un excedente de esas cosas que se produzcan, esto es, cuando se puede obtener una plusvalía. Como con los respiradores, la vivienda, y todo lo demás.

Pero sin entrar en el análisis económico marxista como tal, conviene que quede claro que allá donde los haya, desde este punto de vista los valores son cosas. A la abstracción de los bienes o servicios que sean, o sea de las cosas, en la forma de valores, se refiere también el concepto marxiano del fetichismo de la mercancía: esa especie de culto de reminiscencias totémicas (como cuando antaño se adoraban objetos sacralizados) que se les rinde a los productos cuando estos, a parte de una forma natural, adoptan la forma mercantil.

No es que las mercancías "pierdan" las propiedades que las hacen útiles; en todo caso desaparece todo ese valor de uso y se dejan producir cosas que necesitamos  dónde y cuándo  las necesitamos según se va manifestando con claridad la crisis de superproducción: lo que pasa es que toda esa utilidad se vuelve complétamente secundaria frente a la propiedad fundamental que les confiere esa abstracción económica y social o transformación (y el reconocimiento de ello como tal) de producto a mercancía, esto es, la propiedad de ser intercambiables, en determinada proporción, por cualesquiera otras mercancías. Como el intercambio es la permuta de valores útiles privados, no "suma" nada, así como se pretende falazmente insinuar.

Hay dos principales actitudes hacia la economía: una escéptica y otra crítica, y por desgracia predomina la primera. Un posible miedo para atreverse -puedo decir que es muy difícil arrepentirse de intentarlo- podría ser la idea equivocada de que el análisis marxista tuviera algo que ver con llenar una pizarra de integrales o algo así hasta hacerla incomprensible: nada más lejos de la realidad.

Lo que sucede es que entre los teóricos de la escuela neoclásica en general se trata de recuperar esa vieja teoría del valor-utilidad, sólo que intentando "esquivar" el desarrollo que Marx inauguró de la teoría del valor, y por eso se recurre a un sofisticado aparataje matemático. No se me malinterprete: no se trata de negar la pertinencia que pudieran tener las matemáticas, de ninguna manera, y de hecho estas pueden ser convenientes. Pero en el recurso exagerado a las mismas, y particularmente en esa obsesión por el cálculo diferencial, se oculta una clara incapacidad para explicar los fenómenos que se declaran objeto de conocimiento.

Las escuelas neoclásica y austríaca pueden diferir más o menos al respecto de estas cuestiones menores, pero la escuela crítica y marxista cuestiona la validez científica de la teoría del valor-utilidad: el valor de las mercancías no se deriva para nada de la utilidad de las mismas, sino del trabajo que hace falta para producirlas y, por eso, en última instancia, de la rentabilidad prevista en el proceso de su producción, esto es, de las expectativas de obtención de plusvalía.

SI alguien fuera a una región del extranjero y no hablara el idioma local, y allí tampoco hablaran el idioma que hablase el visitante, no le entenderían si este les pide un vaso de agua a los anfitriones. Pero si logra explicarle mediante gestos que tiene sed, a pesar de la incomunicación inicial le podrán servir un vaso de agua.

Se conseguiría entonces un reconocimiento mutuo de la realidad externa y objetiva: las personas tienen sed y necesitan beber agua. Si me concede el lector la validez de la anterior analogía, el caso es que nos interesa y mucho saber qué es lo que nos están diciendo los economistas.

Consideremos la ley de la oferta y la demanda de la que todos hemos oído hablar, según la cual cuando la oferta de un bien o servicio disminuye, entonces el precio aumenta, y apliquémoslo por ejemplo al caso del agua dulce del planeta. Como la oferta de agua dulce -algo que en principio se encuentra en la naturaleza sin que se lo pase todavía por la lógica de la valorización- va agotándose, entonces se le pone un precio que antes no tenía: aumenta el precio.

Esta lógica que cualquiera podría calificar sin problema como maquiavélica o demencial, es no obstante la lógica que impone el capital en la sociedad burguesa. Pero ¿no era el agua dulce muy valiosa para la hidratación de los seres humanos? Sin embargo, como va escaseando cada vez más, pues que la aprovechen cada vez menos personas, y de hecho el agua dulce se la está privatizando, mientras los nuevos predicadores de la propiedad privada y el capitalismo siguen pretendiendo confundir asegurando que todo es por el bien común o el interés de todos, de la nación o de la patria, y demás milongas.

La actitud o el enfoque crítico permite, no obstante, no sólo plantear el porqué de la cultura de masas, sino cuestionar el poder mediático y corporativo que está detrás de su divulgación, oponiendo para ello un análisis necesario de la misma estructura social y productiva de los valores (economía, legislaciones, tradiciones arrastradas y nuevas inercias, etc) en lugar de la estéril contracultura, en la que podrían terminar ciertos ambientes de la izquierda que se están debatiendo entre el social-liberalismo y el liberalismo radical no facha, que no significa lo mismo que una opción comunista, democrática y revolucionaria.

Con el liberalismo radical no facha me refiero, a fecha de hoy, al de la parte de la clase media de formación universitaria, que es la parte aún nostálgica de alguna acampada: los otros liberales radicales, herederos de aquella escenificación mediática de 2011, son los que tienden a apoyar ya a individuos con tendencias psicopáticas como Milei, Trump o Bolsonaro, a Bukele o a Meloni. Al respecto de estos últimos, las versiones anarcocapitalistas y libertarianas más extremas y explícitas, nada que añadir.

En cuanto a aquellos primeros, los de la izquierda, diría por mi parte que ya tuvimos "suficiente" con la sociología constructivista y metafísica de la posmodernidad, y así lo atestiguan sus bazofias cada vez más intragables por sectores cada vez más amplios.

La actitud o el enfoque crítico, por su parte, es un camino que cada uno puede o no tomar en libertad. De momento.

jueves, 11 de enero de 2024

Cálculo de la pensión, reforma del subsidio, y primer bache de la legislatura

Mester: arte, oficio. Diccionario de la RAE.
Los había de distinto tipo y para todos los gustos
Por Arash

La progresiva eliminación de la base de cotización en la legislación de la Seguridad Social, mediante la que se alcanzó a regular, entre otros, los sistemas de pensiones o de salud públicos, ha sido un objetivo común de todos los gobiernos que se han venido sucediendo en los últimos tiempos, sean estos de uno u otro color.

No digo que esos gobiernos hayan debido, deban o debieren ser equiparados todos ellos, tampoco en cuanto a la intensidad de sus políticas y las implicaciones que tienen sobre nuestra calidad de vida, sino que la orientación de las mismas coincide en lo fundamental. Comunismo no es la socialdemocracia vergonzante que tenemos, pero tampoco el estalinismo de las pelotas.

En primer lugar tenemos el gasto en protección de los trabajadores, desempleados, y dependientes en general. El gasto social, algo así como una inercia en vías de desaparición desde el momento en el que uno se deja camelar por el cretinismo parlamentario, que dijo Vladímir Illich Uliánov, al que tampoco le entienden demasiado quienes no distinguen entre partido de vanguardia y partido único.

Los recortes vienen a ser coherentes con la lógica de la lucha de clases... cuando se la entiende esta con perspectiva frente al curso de la realidad económica y política de los últimos decenios. ¿Para qué mantener los niveles de protección que fueron conseguidos ante el paro o la vejez si no hay mayor aspiración ni amenaza sobre la voluminosa y creciente esfera de lo privado?

Conviene no confundir del todo aquel gasto, tal y como lo acabamos de definir, con el que supone para las arcas públicas aquello a lo que se dedican a sufragar los impuestos estatales y de otros niveles territoriales, esto es, el gasto de los Presupuestos Generales del Estado, de Comunidades Autónomas, de Diputaciones, de Ayuntamientos o de las Administraciones que fuesen. Esto es en sí mismo el gasto fiscal.

Lo que nos convendría en todo caso es que este último se dedicase, todo lo que les obligáramos a las izquierdas que tratasen de seguir manteniendo la épica que les es propia ante sus audiencias, a las cuestiones a las que se tienen que dedicar, o sea, al gasto social. No que confundiéramos ambos conceptos de gasto, porque teóricamente no significan lo mismo con exactitud.

Dicho esto, el gasto asistencial es el gasto fiscal que tiene por objeto final el atomizar a la clase trabajadora, impedir o mejor dicho retrasar que los vapuleados recuperen el testigo de la historia y vuelvan a la batalla, neutralizar los conflictos laborales y sociales que vayan brotando de la espontaneidad ante las consecuencias de la crisis capitalista, y en definitiva, que persigue impedir la emergencia del movimiento obrero combativo.

El gasto social incluye pensiones, coberturas de desempleo, sanidad, servicios sociales de distinto tipo, y otras formas salariales que reciben explotados y jubilados, ocupados y pensionistas, jóvenes y viejos, inválidos y viudas, nacionales e inmigrantes. Lo solidario sería defender las coberturas para todos ellos. Pero este gasto se convierte en mero gasto fiscal, esto es, en gasto asistencial, cuando se intenta "olvidar" su base reguladora, lo que es absurdo si no malintencionado, además de una manera de continuar resquebrajando la responsabilidad jurídica del estado en todas esas prestaciones, sean en dinero o en especie, de los regímenes contributivo y no contributivo.

Es decir, el problema al que nos habremos de enfrentar, antes o después, de la privatización de lo público, que es todo eso que fue conseguido para y por la vieja clase trabajadora que aquí y en otros países mediterráneos se jugó el cuello, incluidos todos aquellos sectores y colectivos que se consiguió integrar en ella, no desaparece porque se ignore el empleo -salariado- a la hora de plantear la regulación de los sistemas de redistribución de los estados.

Tengo claro que prefiero mil millones de veces más a los liberales progres que a los ultras, a los que no quiero ver ni en pintura en la Moncloa. Los que no lo entienden no tienen demasiada relevancia. En esta ocasión seré proporcional, pues, con su popularidad en los centros de trabajo.

En la reducción del gasto público en todas esas modalidades de protección, o lo que antes conocíamos con todas las letras como tijeretazos, la derecha es más abierta -en los discursos, que no es lo mismo que la ideología- a declararse a favor de la idea del servicio o prestación privados, que son los que generan rendimientos a las empresas. El señor José Luís Escrivá fue, en este sentido, todo un infiltrado con el que la OCDE y compañía estuvieron muy agradecidos por su servicio, antes de que movieran el listón ya hacia los 70 años y más en la edad legal de jubilación, algo comprensible ya que se trataba del responsable de un ministerio clave en las directrices del momento que los grandes plutócratas y monopolistas imponen a los sucesivos gobiernos que las aceptan.

Ejemplo de prestación privada son los planes de pensiones que el señor Escrivá impulsó desde la cartera que ostentaba. A diferencia del sistema público de pensiones, es decir el de la SS, los planes de pensiones de su mochila austríaca están basados en comisiones, lo que quiere decir que no se recibe, en el momento del rescate o cuando se de la contingencia, todo lo que se aportó al fondo del plan.

Tales comisiones constituyen el beneficio de mútuas, aseguradoras y bancos, de manera similar a como los intereses conforman el ingreso que reciben todos estos buitres financieros por el crédito bancario. El "segundo" y "tercer pilar" sólo es la denominación tramposa a la que recurren quienes niegan mentirosamente que su introducción e impulso sólo puede ser en detrimento de las pensiones públicas.

Estos planes, sean los asociados o bien los individuales, funcionan como un préstamo, sólo que la transferencia comercial tiene lugar en el sentido inverso: en vez de que el financiero transfiera dinero y, después, lo recupere posteriormente junto con su ganancia, ingresa primero lo que aporte el subscriptor del plan y luego devuelve, pero menos porque se queda una parte: tu empresa no te explota gratis, tampoco iba a serlo la gestión que estos otros opresores hagan con tu salario. Distintas formas que supondrán más pérdidas en el poder adquisitivo de los trabajadores, jubilados y pensionistas, así como de los segmentos más empobrecidos de las clases medias patrimoniales.

Con sus más y sus menos, la referencia que establecen las izquierdas apunta a un capitalismo de estado, en lugar del capitalismo privado o mercantil por el que se inclinan con mayor determinación los Milei, Trump, Bolsonaro y demás basura andante de este planeta, así como sus aprendices europeos. Tampoco aquello primero significa lo mismo que defender las conquistas de antaño, ya muy golpeadas pero que son lo único que separan a muchos desgraciados de convertirse en un caótico desagregado que dirija su aversión contra sus propias libertades democráticas, en lugar de hacerlo contra las causas de su dolor y sus padecimientos. Siempre contra los más apaleados y jodidos, como los inmigrantes, o contra quienes sean sus chivos expiatorios, como eso en que los fascistas también convierten a los políticos; nunca contra quienes desde el backstage, tras los políticos, manejan el cotarro y parten el bacalao, con el poder de sus propiedades inmobiliarias, empresariales y capitalistas.

En cuanto al debate sobre el tercero de los decretos que fueron discutidos el pasado 10 de enero en el Congreso de los Diputados, este contó con el voto a favor de Sumar y otros a pesar de que implicaba un recorte de las cotizaciones sociales al sistema público de pensiones -¿acaso extraña la postura que sostienen políticos, economistas, redactores y columnistas, ya sea que se declaren a favor o en contra de la medida?- y con el voto en contra de Podemos a pesar de que implicaría un aumento del alcance y la cuantía de los subsidios de desempleo. 

Poco más que añadir que no se haya dicho ya. Unos lloriqueando porque ven que se quedan fuera, y los otros defendiendo las cuentas de la lechera, como hacen los gobiernos de la progresía. Es la fea con la que nos ha tocado bailar. No hace falta decir lo que hubiera ocurrido si los unos hubieran estado en la situación de los otros y viceversa.

Ya no es a través de ellos y sus partidos, sino más bien a su pesar ligero que podemos mover el culo para conseguir alguna ventaja, algo con lo que recomponerse: incluidos en esto los despedidos en edad avanzada, tan maltratados como están por unos empresarios para quienes su fuerza de trabajo, principal medio de subsistencia del que disponen, ya no les vale nada, y que ven como sus vidas se precipitan sin alternativas que hagan frente a su caída. Muchos se ven en la tesitura de acogerse a una prejubilación porque saben que ya no les volverán a contratar, con la consiguiente mengua que ello conlleva en la pensión ya exigua que habían logrado ahorrar, después de tantas reformas que se hicieron en el sistema para establecer penalizaciones, mientras se insinuaba de la manera más indecente que son "privilegiados". Hasta los niñatos crecen y se hacen mayores.

Poner en vilo los intereses de trabajadores en activo, como temporeros o extranjeros que desempeñan su actividad en territorio nacional, desocupados de mediana edad, o de quienes cobran el SMI de 1.134 euros -la franja retributiva más baja que pueden recibir los actuales asalariados legales del país- y podrían disponer temporalmente de subsidios elevados hasta los 570 euros, y subordinarlos a la supervivencia de las carreras políticas de los asaltacielos -institucionales- que ya pasaron a asfaltar los suelos, no es mucho más lamentable que pretender disminuir las futuras pensiones de jubilación de los que están en el paro y tienen más de 52 años, mediante la reducción de la base de cotización del subsidio por agotamiento de la prestación contributiva de nuevo al 100 % o equivalente del SMI, algo que se hace con estos últimos por los mismos motivos por los que en el caso anterior se hace aquello otro con los primeros. 

No hace falta engañarse, y a lo mejor así no erosionan los casposos la legitimidad de la legislatura a toda leche.

Hay muchas menos dificultades para arrancar algo del actual gobierno en funciones, imaginad si tuviéramos que soportar a los de Ayuso, la asesina pandémica de viejos que lidera a los pirómanos del PP y Vox, en el Palacio. Las cosas claras. Aunque para esto otro tendría que haber organización de clase porque sino nos van a joder de todos modos.

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A LO MEJOR TAMBIÉN LE INTERESA: "Centrarse en lo que importa para frenar el golpismo fascista".

viernes, 24 de noviembre de 2023

Centrarse en lo que importa para frenar el golpismo fascista



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La "cordura" de la asesina de viejos Ayuso y
de su fiel subordinado, Feijóo.
Y todo concentrado en el mismo sitio.
¿Acaso hay alguna tendencia nazi que falte?


Hace un par de meses, cuando aún no estaba claro si se tendrían que convocar nuevas elecciones, se publicaba una "propuesta de exigencias al posible próximo gobierno de amplias alianzas". 

Se trataba de unas demandas planteadas en relación a un ejecutivo que finalmente sí se ha terminado constituyendo, a pesar de una investidura agitada desde el PP y Vox por sus alevines fascistas, lanzados en plazas y frente a sedes a lo largo de las últimas dos semanas.

Así mismo, también se había publicado antes de dicha propuesta, el pasado enero de este año y bajo la misma autoría, lo que podría considerarse como una lista de reclamaciones que sirviera de criterio para una actuación que también es necesario que tenga lugar, y más nos vale aceptarlo, desde las instituciones. 

La verdad es que no se puede entender la tipología de medidas a la que remite esta última de las enumeraciones, sin aquella otra que se profundiza en la primera de las dos publicaciones enlazadas y que se refiere a la defensa de la forma indirecta y diferida de nuestro salario, una forma históricamente arrancada en el pasado. Lo mismo sucede en el sentido inverso. 

La razón es que son las políticas procíclicas las que están descomponiendo las clases populares y poniendo en peligro las reglas más básicas de la convivencia e integración, y tras lo visto en países de Norteamérica y Europa, reciéntemente en Irlanda, ha de quedar claro que no debe haber tolerancia con la avanzadilla de ratas que está dinamitando tales normas. He ahí la urgencia de estas líneas de acción. 

El clima que se ha impuesto desde hace tiempo no es ninguna broma, nada que merezca los cachondeos y frivolidades del Gran Wyoming ni las coñas sin gracia de ningún tertuliano. Hemos podido ver a la pirómana y lideresa natural de toda la derecha contemporánea de nuestro país y de sus ultras, ciscarse en el Presidente del Gobierno durante la sesión de investidura en el Congreso de los Diputados, al más puro estilo chulopiscinas de Arturo Pérez Reverte, tan falangista como los que marchaban estos días en Madrid.

También a representantes institucionales haciendo gestos de felaciones, a simpatizantes de las Juventudes Hitlerianas, a apologetas del franquismo y miembros de organizaciones nacionalistas y racistas de diverso cuño, bien conocidas en las calles. El patriotismo es el último refugio de los canallas, como dijo Samuel Johnson, y en esa misma idea de la patria se regocijan aspirantes de distintos chiringuitos que son la peor basura existente en nuestro país.

Lo que reproduzco a continuación, pues, no es más que la exposición conjunta del articulado de los dos textos que refería al principio, ya que pese a las redundancias que con ello genero, hacen hincapié en dos aspectos sólo parcialmente distintos del mismo objetivo. Si creo que ambos textos merecen difusión es porque no he encontrado ninguna exposición más o menos sintética que pudiera servir de referencia para posicionarse en las actuales circunstancias, a excepción de estos. 

En cualquier caso lo hago bajo mi responsabilidad personal por haber modificado no ya el contenido, que apenas he alterado al no haber aportado más allá de algunas notas adicionales, pero en cualquier caso sí la presentación de las dos publicaciones, que como decía expongo de manera contigua o de seguido, porque las implicaciones de llevar a cabo tales demandas son recíprocamente incomprensibles las unas sin las otras.

Por supuesto tienen ustedes la posibilidad de acudir a la fuente original de ambas (de nuevo: aquí y aquí) y acceder a su contenido completo, así como a algunas aclaraciones pertinentes del propio autor. 

La interiorización de los siguientes puntos requiere de cada uno el comprender su necesidad, paso previo indispensable para poder insistir en ellos ante nuestros allegados y evaluar su cumplimiento o no por parte de las autoridades legales, para lo cual nos convendría estar exigiéndoselos, y mejor si para ello estamos organizados: 

 

 

  • 1) Salarios reales actualizados a la inflación tradicional y la subyacente.
     
  •  2) Control de los despidos colectivos, de los individuales, de los abusos en los contratos indefinidos discontínuos. Incremento del número de inspectores y de sus inspecciones.

    * Nota: además de la precariedad que supone la contratación flexible, en particular la que resulta propia de los discontínuos, la multiplicación de tales inspecciones de trabajo y la intensificación del control por parte de la administración de la SS podría poner límites deseables tanto a la subcontratación o la economía sumergida, como a la encadenación de contratos legales.


  • 3) Pensiones públicas reales actualizadas a la inflación tradicional y la subyacente. Blindaje constitucional de la actualización exclusivamente pública de las mismas. Cierre a cualquier entrada privada en su financiación. No a la mochila austríaca. Límite de edad de jubilación a los 65 años. Ninguna pensión por debajo del Salario Mínimo Interprofesional.

    * Nota: lo mismo que la última de las cuestiones de este punto se plantea con la pensión no contributiva o mínima, extender esa misma igualación o, por lo menos, la referencia de cálculo con respecto al SMI al caso del subsidio de desempleo, es una posible manera de vincular en las reivindicaciones a trabajadores ocupados y jubilados, entendiendo que tanto los que reciben un salario directo y en cualquier momento pueden quedarse sin trabajo y pasar a necesitar alguna protección, como quienes dependen para subsistir de la cobertura del SPP, tendrían mejores garantías legales para contener la caída de sus ingresos cuando no están trabajando bien porque quedaron oficialmente desempleados, bien porque trabajando lograron alcanzar la edad o el grado "suficiente" de vejez como para tener una pensión.


  • 4) Sanidad pública ajena a intromisiones de la privada en ella. Recuperación de las áreas privatizadas para lo público. Fin de la cooperación público-privado. Eliminación de cualquier forma de copago sanitario o farmacéutico. Incremento de la inversión sanitaria en personal y recursos.

  • 5) Legislación que impida las subvenciones a la enseñanza privada en sus distintas formas. Incremento de la inversión en enseñanza pública.

  • 6) Legislación que limite las viviendas turísticas. Fin a la orgía de las agencias de alquiler vacacional como Airbnb y su competencia. Leyes estatales que impidan la gentrificación. Despenalización de la ocupación por familias de viviendas no habitadas. Políticas nacionales de protección del suelo público y que exijan a autonomías y ayuntamientos construcción de vivienda pública. Limitaciones al precio del alquiler a precios no superiores al 25%. Aval estatal para alquiler y compra de vivienda para familias pobres. Prohibición de los lanzamientos por parte de bancos de familias en situaciones de exclusión.

    * Nota: a parte de fomentar mediante políticas estatales la construcción de vivienda pública desde las administraciones municipales y de las CCAA, también podría ser interesante insistir en que el apoyo público del estado se ligase al alquiler y compra de vivienda. No es para tirar cohetes, vivimos en el capitalismo pero mejor exigir ese apoyo, como también mantener el que brindan las coberturas al desempleo, o los sistemas de salud y de pensiones de financiación y de titularidad de propiedad y de gestión públicas, que dejar que ningún gobierno encuentre la forma de hacer otro malabarismo con la parte de los presupuestos de finalidad social, por ejemplo mediante alguna asignación de dinero a tocateja que a ningún banco ni inmobiliaria haría considerar rentable sus inversiones, ya sean estas el caso de la concesión de una hipoteca, o bien el de un arrendamiento. Si en concreto se trata de acceder a la vivienda, entonces hablamos de apoyo estatal en el acceso a la vivienda: no de recibir tantos miles de euros de una tacada por acabar tu infancia y luego que te den por el culo el resto de tu vida.

  • 7) Fin de la colaboración de España con el FRONTEX y abandono del Espacio Schengen en cuestiones relacionadas con la inmigración. Convenio del Estado con ONGs que recogen personas en el mar y protocolo con ellos de puertos españoles seguros. Rol de sindicatos, iglesias y ONGs como valedores de sin papeles. Refuerzo de la seguridad laboral del inmigrante por sindicatos. Favorecimiento del asociacionismo inmigrante destinado a la mejora de sus vidas. Mejora y agilización de los procesos de asilo y refugio.

  • 8) Elaboración de una ley contra el fascismo, el odio y el antisemitismo. Ilegalización de las organizaciones fascistas. Expulsión de individuos de las mismas en Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y en el Ejército. Control de estas cuestiones en la seguridad privada.


  • 9) Decreto Ley Antifascista

    • a) Ilegalización de las organizaciones, grupos y partidos fascistas.

      * Nota: en las convocatorias de estos días en la calle Ferraz, además de que la policía detuvo en las proximidades a un alférez que portaba un arma de fuego, también se han visto enseñas de Democracia Nacional, Hacer Nación, Hogar Social, Noviembre Nacional, alguna de las estirpes de la FE y de los CoJONS. Sería un comienzo. Se planteó en el pasado con los neonazis de Alianza Nacional, cuyo pequeño führer llegó a ser detenido en 2021 antes de quedar en libertad, aunque este partido no llegó finalmente a ser ilegalizado. Tan ilegal es la posesión ilícita de armas de fuego, como el portarlas en manifestaciones en la vía pública incluso siendo militar.

    • b) Depuración y cárcel de los elementos fascistas de la policía, el ejército, la judicatura, el empresariado, las iglesias, el funcionariado, los miembros del legislativo y del aparato mediático.

      * Nota: además del caso anterior del militar armado detenido por la policía, recuérdense las conversaciones de hace unos años en las que se mensajeaban sobre eliminar a unos "26 millones de rojos" u otro hipotético exterminio de la población que fuese. Hace unos días llamaban a las fuerzas armadas a la subversión contra el gobierno. En cuanto a las envestidas conocidas por parte de representantes de Vox en el Congreso de los Diputados o en parlamentos autonómicos, yo tampoco me creo que se carezca de motivos legales para proceder a su inhabilitación, y eso como mínimo.

    • c) Identificación, persecución y represión a los trolls fascistas en redes sociales.

    • d) Cierre de webs, blogs y foros de debate fascistas.

    • e) Actuación destinada hacia las grandes redes sociales consistente en la exigencia de cierre de todo tipo de propaganda ultraderechista/fascista, so pena de que dichas redes sean bloqueadas en los países democráticos.

  • 10) Creación de órganos específicos de unidades policiales y de inteligencia formados por elementos democráticos de amplio espectro ideológico destinados a cumplir los objetivos anteriores.

  • 11) Apoyo, promoción y fortalecimiento de las redes democráticas antifascistas.

  • 12) Políticas sociales que amplien la base democrática popular de la llamada democracia liberal: ampliar las ayudas a los segmentos más depauperados de la clase media patrimonial (pequeño comercio, PyMes, pequeños agricultores...).

  • 13) Lucha ideológica destinada a los segmentos señalados.

  • 14) Impedir desahucios a la clase trabajadora.

  • 15) Ampliar los medios sanitarios hospitalarios.

  • 16) Ofrecer salidas de supervivencia a los jóvenes y viejos sin opción laboral: NO MÁS MENTIRAS FORMATIVAS Y DE EMPLEO.

  • 17) Evitar que el cambio de modelo productivo hacia la descarbonización lo pague la clase trabajadora. En patiente o bicicleta que vayan los empresarios, no los trabajadores.


viernes, 20 de octubre de 2023

Guerra de Israel contra Gaza: las principales potencias echan gasolina al fuego del apartheid



Por Arash

El grabarse tantas imágenes de los miles de críos asesinados por los agresores israelíes solamente en estos días que llevamos viendo de campaña de ataques aéreos y artillería sionista, de sus padres desconsolados o enloquecidos y de sus madres rabiosas ante los cadáveres de sus hijos con las caras hinchadas o descuartizados por las bombas, ya le dan a uno ganas de desaparecer por la impotencia e inmolarse frente a este lunático de Netanyahu, llevándose de paso a todos los hijos de puta posibles de entre sus colaboradores, que los tiene y muchos, en las altas instituciones de EEUU y también de la UE. Estos últimos deberían haberlo tenido seriamente en cuenta en la elaboración de sus planes de prevención y acción contra la radicalización y el terrorismo islámico tanto fuera como dentro de nuestras fronteras, por el resentimiento que genera en las víctimas aquellas barbaridades que nadie en este mundo tendría que experimentar. 
 
En lugar de aprender y sacar lecciones, estos dirigentes tan leales y obedientes sin  otra política exterior que la que marquen los amos del imperio declinante, terminarán sacando partido del nefasto efecto de dicho dolor incalculable, el indeseable terrorismo que decíamos, para restringir los derechos y las libertades democráticas de expresión, de manifestación, de circulación y otras muchas, como ya se está haciendo en Europa con el pretexto de mantener el orden, que sin duda se desestabilizará por muy diversas razones, y las acciones de los "lobos solitarios" podrían ser tristemente una de las más nefastas e inconvenientes que contribuirán a reforzar las líneas autoritarias de nuestros gobiernos y parlamentos. 

Por nuestra parte, entre los occidentales, cuando se pasara el efecto sorpresa de los acontecimientos y bajase la temperatura derivada de la horrorización en notables sectores de la sociedad en este continente, que ya parece que vamos en camino, se tendría que mantener una presión intensa y consciente hacia nuestros gobiernos para denunciar la guerra y a sus cómplices, por incómoda que le resultase a cualquiera, porque aún sin el silencio de alguien de menguada proyección mediática nadie va a juzgar al primer ministro israelí, como no lo hicieron con Bush (el hijo tonto) tras la muerte de 1 millón de iraquíes en la invasión estadounidense, la segunda guerra del Golfo.

Aquel a quien llaman 'Bibi", un nombre familiar que se emplea para referirse a un infraser tan vil y despreciable, muy probablemente saldrá de rositas como lo hicieron tras la segunda guerra mundial, el conflicto más letal jamás conocido a lo largo de la historia, tantos cargos alemanes reciclados pero autores del Holocausto, en el que las víctimas eran judíos, comunistas, homosexuales, intelectuales, artistas, disidentes de todo tipo y orientación sexual, ideológica o de opinión. Es ya viejo hecho conocido que el prejuicio puede tener todas las direcciones y sentidos imaginables.

El asedio del gueto de Gaza no ha alcanzado la magnitud de muerte que los perpetrados entonces por los nazis hitlerianos, pero crea precedente en un sentido parecido (1 de cada 4 viviendas destruídas en Gaza hasta la fecha, privación de agua y alimentos a 2 millones y medio de habitantes, etc) tal y como lo hace la restricción de derechos civiles antes mencionada, o como lo hizo la censura de medios de comunicación rusos, en lo que constituyó una violación flagrante del derecho comunitario, tras lo cual se restringió también, a la inversa, la actividad de los principales medios de Europa occidental en Rusia. Si aquello no tuvo mayores consecuencias en el Tribunal de Justicia de la UE, ¿habría de tener alguna en la Corte Penal Internacional la transgresión del derecho internacional por parte de los violadores sionistas? 

Resulta patético escuchar a Scholz, Von der Layen o Borrel intentando mantener la reputación de la UE ante la omisión continuada de sus supuestas responsabilidades humanitarias por los crímenes del Estado de Israel en Palestina, reprochando para ello, de forma ya no explícita, los de la Federación Rusa en Ucrania, o aplaudiendo también el pacto entre Biden y Netanyahu de la entrada de 20 putos camiones desde Egipto por el paso de Rafah, también bombardeado varias veces por las huestes de Netanyahu, mientras el emisario en el Consejo de Seguridad de la ONU de la administración del propio Biden veta la petición de una tregua para permitir la entrada de agua, alimentos, medicinas y combustibles. 
 
Al pretender sostener la imagen de humanidad ahora tan dañada de la UE, así como la credibilidad tradicional de esta organización supranacional como declaradamente comprometida con la justicia ante el grueso de sus poblaciones, los representantes europeos se han vuelto otra vez impotentes, como si fueran peones de obra tratando en vano de salvaguardar la estructura endeble de un hospital en la mirilla de alguna lanzadera de misiles, o médicos buscando proteger sin corriente eléctrica la salud del millar de enfermos y refugiados que lo abarrotasen bajo un escuadrón de bombarderos.

A parte del cobarde ataque no reconocido contra Al-Ahli, el hospital cristiano baptista en el que fueron aniquiladas prácticamente de un plumazo 500 personas entre heridos, niños o huidos del norte, ya han disparado contra unos cuantos hospitales más, instalaciones de la ONU, además de ambulancias, viviendas y zonas residenciales, escuelas, caravanas y muchedumbres indefensas a las que tendieron una cruel emboscada, tras haberles "sugerido" engañosamente a los refugiados que si salían de sus casas y se dirigían hacia el sur, previa amenaza de la previsible e inminente invasión de lo que les quedaba de su hogar, a lo mejor se librarían de la muerte. Pero ahora les quedará a los supervivientes aún mucho menos porque nada, ninguno de sus familiares habían de escapar de las bombas y los misiles del "ejército más moral del mundo" de la "única democracia de Oriente Medio", que es como denominan a estos exterminadores racistas, supremacistas étnicos y religiosos, criaturas del imperialismo nacidas de los artífices del Plan de Partición de 1947.
 
Me preocupa la desintegración de la UE porque la alternativa parece hoy el nacionalismo tan repugnante como siempre, el proteccionismo de los intereses económicos de cada cortijo privado del capitalismo global multipolar pero de lo que se trataba era de buscar otras vías con vistas a una sociedad en la que hubiera espacio para la solidaridad y sin embargo, hoy no quedan organizaciones de clase, políticas o sindicales, con tal disposición.
 
En cuanto a la cuestión relativa a la partición de Palestina en 1947 y la inmediata creación de Israel un año después, no tengo ninguna duda de que los Acuerdos de Oslo, suscritos en 1993 por el histórico dirigente de la valiente resistencia palestina, fueron una gran cagada sideral, entre otras razones porque Israel se los ha estado pasando por el forro de los cojones con impunidad desde el minuto cero gracias a todos sus socios más o menos inmediatos. La duda que me queda es si Yasser Arafat se había desviado de la causa contra la opresión al haberlo hecho o si, por el contrario, para aquellas fechas ya no quedaba más remedio que aceptar esa derrota, que lo es en todo caso de una batalla puntual, no de la agotadora lucha diaria de los maltratados por existir.

Por supuesto, la figura de Arafat es muy respetada en toda la dividida Palestina y esto lo saben hasta los islamistas: por eso los santuarios u homenajes dedicados a su memoria no son profanados ni saboteados ni siquiera en Gaza, a pesar de que es allí donde Hamás tiene una mayor posición de fuerza, aunque también mantenga apoyos o simpatías entre parte de los cisjordanos, que es en lo que se apoya el criminal orejudo para justificar la acción anticivilizatoria de su gobierno y lo que muchos consideran ya que toma el rumbo de un abierto genocidio. Habría que preguntarse cuál era la influencia real de Fatah más allá de los lugareños, es decir no sólo entre los palestinos sino en los países de la mal llamada comunidad internacional.

¿Acaso Arafat se precipitó al firmar los acuerdos, desperdiciando así las fuerzas que brindaba la organización? ¿O será que a esas alturas ya no había más remedio, y precísamente por eso aprovechó en gran medida tales fuerzas todo lo que se podía? Un sector mayoritario de Fatah y muchos de los miembros de la OLP aceptaron los acuerdos, mientras que otro segmento minoritario de aquella se declaró en intifada junto con otros partidos miembros que también los rechazaron.

En cualquier caso fue el fracaso de aquella opción del Estado único, la apuesta original de la OLP, la que condujo al fracaso de la "solución de dos Estados", adoptada sin embargo en la ONU y de la que ya se habían advertido cuáles eran sus verdaderos objetivos, que eran los que tenían los vencedores de la primera guerra mundial, y Estados Unidos tras la segunda. ¿Le extrañan a alguien los asaltos o intentos de asaltos a embajadas o consulados de Francia, Reino Unido y EEUU en diversos países por las amplias masas enfurecidas, desde el Hezbolláh hasta los comunistas en el Líbano, pasando por las protestas de distinto signo en Túnez, Egipto, Yemen, Siria, Irak, Arabia Saudí, y fuera de los países árabes, en Turquía, en Irán o en Pakistán?
 
Es decir, ¿cómo iba a ser una solución el que hubiera dos Estados en la histórica Palestina? Con ello se trataba fundamentalmente de la ubicación de un emplazamiento comercial estratégico, y de paso un polvorín disponible para esos hipócritas que se galardonaban a sí mismos como los representantes del mundo libre, cosa que tampoco son ninguna de las superpotencias económicas o militares contemporáneas. No sólo fracasó aquel objetivo histórico de la OLP, sino que ni siquiera la "solución de dos Estados" ha sido respetada en ningún momento por las sucesivas autoridades políticas de Israel, que no olvidemos que también cuenta con sus bandas terroristas de colonos paramilitares.

Por el contrario, la opción del Estado único que se ha estado imponiendo por la fuerza militar y paramilitar es muy distinta porque se trata de un Estado judío, o sea, confesional, de acuerdo al régimen segregacionista y discriminatorio hacia el que no comulga con la secta dominante o con la ideología allí vigente (han habido sectores muy minoritarios de rabinos y ciudadanos israelíes críticos con la orientación de sus autoridades) y lo que se especula hoy como posible solución de Estado único, que se lee entrelíneas que sería algo más semejante al cuestionable sistema actualmente vigente en el Líbano, país que no está nada claro que se vaya a librar de la violencia sectaria, podría tender a parecerse también a lo que ya sucede quizás no tanto en las ciudades mixtas, construidas para concentrar a los no judíos, pero sí en los territorios ocupados. 

¿Qué pasa con los extensos sectores radicalizados de la población israelí? ¿Acaso desaparecerían estas confiscaciones ilegales, los linchamientos, las detenciones "administrativas" (ejecutadas por la policía israelí sin orden judicial) en las propias casas, los asesinatos, y todo tipo de vejaciones y perjuicios cotidianos que por cierto ya padecen los cisjordanos de las áreas B y C y ocupadas, sólo porque a todos estos o a los gazatíes les dieran la ciudadanía de Israel? ¿Se puede ocultar el fracaso estrepitoso de lo que en su día se presentaba como solución? Eso que se presentase como solución alternativa de la anterior, ¿se correspondería más o menos con el proyecto sionista impuesto sobre Palestina?

Tampoco hay que olvidar que Al-Fatah era una organización político-militar, pero los Acuerdos de Oslo implicaban entre otras cosas el abandono de la lucha armada. Esto es, que desde 1994, cuando se supone que estos iban a entrar en vigor de forma integral, no sobre todo en lo que más le interesaba al Estado israelí, todas esas competencias que hasta entonces se correspondían con las milicias armadas de Fatah se transfirieron, en principio, a lo que a partir de 2013 se conocería irrisoriamente como el Estado de Palestina, por decreto de Mahmud Abás. 
 
Ello implicaba que la policía palestina, las fuerzas de seguridad de lo que siempre habíamos conocido, desde la nakba, como la Autoridad Nacional Palestina, dependiente del gobierno reconocido de acuerdo al derecho internacional, esto es el sostenido por Fatah, y más allá de la molestia que ha provocado el que este partido no haya convocado elecciones desde 2005 y 2006, pasaría a colaborar en materia de seguridad fronteriza con los militares israelíes, algo con lo que no están de acuerdo todos los palestinos, o que han sabido explotar determinadas facciones políticas distintas. 

Mientras que el candidato de Fatah, Mahmud Abás, había ganado las elecciones presidenciales de 2006, el Movimiento de Resistencia Islámica, Hamás, había ganado las elecciones parlamentarias de 2005 a través de su candidatura de Reforma y Cambio. Sus apoyos han podido crecer precisamente por la desafección hacia Fatah, mientras que otros palestinos se han vuelto desafectos tanto a Hamás como a Fatah, lógicamente cansados de vivir durante décadas en un contexto bélico y de represalias materializadas en la forma de cortes continuados de la luz y, en general, de un suministro más que insuficiente de energía y todo tipo de bienes y servicios, que llegó a tener doble responsabilidad en el caso de la Franja de Gaza. 

A este último territorio se le restringía el acceso energético no sólo desde Israel, sino también desde la propia Cisjordania durante los años duros de rivalidad interna. Sólo las constantes agresiones y violaciones israelíes pudieron apaciguar las tensiones entre ambas posiciones nacionales, para terminar el pueblo palestino en la terrible situación que estalló con los también terribles ataques de Hamás el pasado 7 de octubre, antes de los cuales las fuerzas armadas isreaelíes ya mantenían una guerra de baja intensidad o castigo contra Gaza mediante "demoliciones" regulares a distancia, lo mismo que contra Cisjordania vía leyes excepcionales y dictámenes judiciales contra los palestinos o encarcelamientos arbitrarios de manera sumarísima, eso sin contar las provocaciones como la del desalojo de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén mediante granadas aturdidoras.

La política sionista del apartheid ha consistido no sólo en impedir todo lo posible la creación de vínculos personales entre judíos y árabes palestinos que quedaron dentro del perímetro israelí, de lo que las ciudades mixtas serían quizás una tendencia excepcional de convivencia, sino también el de cortar los que ya existían entre los gazatíes y los cisjordanos, por ejemplo limitando la obtención de permisos de tránsito entre uno y otro lado para bodas solo a los familiares de primer grado de consanguinidad, mediante esperas interminables en pasillos enjaulados para acudir al puesto de trabajo, o creando nuevos asentamientos al oeste del Jordán.

Y por supuesto levantando el muro y militarizando fronteras con la mala excusa del lebensraum o espacio vital, eso mismo a lo que en su día recurrió el führercito del Tercer Reich y que tanto les sirve de nuevo al orejudo y estos otros nazis en la justificación de su victimismo expansionista. Su proyecto es una basura tan apestosa y podrida como la de tradición antisemita que, dejando ahora de lado el hedor y las declaraciones del polítiquerío ultra y derechista de nuestro país, también ha tomado una fuerza peligrosamente descomunal para nuestras libertades en varios continentes, además de haberlo hecho en Europa.

También lo consiguieron mediante un trato de favor hacia Hamás en el pasado, a pesar de que eran adversarios militares de sus milicias armadas, las Brigadas de Al-Qassam, con el fin de desbancar y dividir a lo que estaba siendo principal de la resistencia, la organización secular y el proyecto del Estado laico  que en su día lideró Fatah en la región de Palestina. Pero es ese mismo expansionismo israelí el que hace posible preguntarse, por otro lado, cuándo el fusil se vuelve la única salida. No pretendo insinuar que ese fuera el caso, algo que desconozco por completo, sino solamente mencionar que si se quisiera entender a todos los actores habría que ir sin duda más allá de las versiones mascadas que cada bloque politico-mediático internacional aporta sobre los demás, aunque ni eso ni la clara asimetría y aplastante superioridad técnica de Israel, objetivada por el momento ya en 3500 palestinos asesinados en Gaza, no implica en absoluto olvidar ni ignorar la tradición islamista de Hamás o lo brutal de sus incursiones en las cercanías de Siderot. 

No creo que Hamás en Palestina, ni que Hezbollah, que tiene filiales en diferentes países aunque fue creado en el Líbano, y lo mismo me sucede con algunos otros movimientos, sean necesaria y respectivamente "los brazos armados" de Qatar e Irán, como habitualmente se presenta en los interesados reduccionismos de la geopolítica en declaraciones de autoridades y medios de comunicación: otra cuestión es la dependencia económica y financiera, militar, y en gran medida hasta ideológica que mantengan de los regímenes de tales países, que no se traduce cómo y en lo que interesa que se esté creyendo. ¿Todo es absolutamente un enfrentamiento entre grandes mandamases? ¿No hay ninguna fisura por la que poder erosionar o cuestionar la opresión venga de donde venga? No tengo las respuestas de dónde podrían encontrarse, sólo comparto algunas preguntas.

De la misma manera no hace tanto que se repetía constantemente, y aún se sigue haciendo, el mantra aquel de que los grupos, gobiernos u organizaciones de distinto tipo no podían coaligarse o mantenerse neutrales si unos y unas eran chiítas y otros y otras era sunitas y, sin embargo, las tensiones y la crispación entre las petromonarquías árabes y la cercanía de alguna de ellas con los ayatolás iraníes ponen de manifiesto lo no siempre verídico de tales consideraciones. 

Lo dejo aquí. De momento continúa el torrente de datos que están llegando a través de diferentes canales y, más allá de las abstracciones a las que se recurran para interpretarlos, irán quedando más pruebas de la devastación material y humana en esa región tan olvidada del planeta como también lo es Yemen, asediada por otros socios cercanos de países occidentales.


viernes, 8 de septiembre de 2023

Capitalismo: cruda realidad con la que hay que acabar

Por Arash

Resulta interesante comprobar cómo en algunas divagaciones "alternativas" de filosofía económica, de corte más bien escéptico y utópico, que no tienen por qué ser atributos opuestos, se afirma categóricamente que no se puede saber el valor de las mercancías. No pretendía referirme pues, en esta ocasión, ni a la escuela austríaca ni a los neoclásicos, aunque ignoro lo que podrían tener en común a parte de que también se acaba negando, como en estas últimas tendencias, la posibilidad de conocer objetivamente lo que vale todo erario cuando adquiere esa doble naturaleza del objeto mercantil.

En cuanto a estos otros individuos que imponen la supremacía de sus perspectivas en las facultades universitarias, que en algún país latinoamericano y en el mundo anglosajón imparten asignaturas o grados de la tramposa pero reveladora denominación de "mercadotecnia" (el viejo determinismo que siempre combatió Marx), declarados defensores de la propiedad capitalista como son, lo que les aleja de la exhaustividad es el supuesto de que el valor dependiera de los propios sujetos implicados en el intercambio. 

Es decir, estos otros sí afirman reconocerlo como objeto de conocimiento... pero parten de la premisa de que resulta de la voluntad de los oferentes y demandantes del mercado, que es el principio vulgar de que se decidiera y atribuyera en función de la utilidad que les reporta, o sea que más allá de unas u otras afirmaciones, vulgares y filosóficas, ambas parecen acabar en el mismo punto, aunque habría que ver cómo y de qué manera.

Por su parte parte, los planteamientos que ahora poníamos en cuestión quizás recuerdan también a las corrientes más radicales de la ya anticuada posmodernidad, por su desalentadora consideración de que la falibilidad epistemológica, posibilidad inevitable para cualquiera de quienes vamos encontrando respuestas sobre el cacao (el orden en su aparente desorden) que sucede a nuestro alrededor, debe suponer renuncia alguna al conocimiento como tal sobre la materia que fuese, en este caso el valor, que no es poco.

Según estos no sería posible de ninguna manera la determinación del valor, porque hay muchos medios de producción, también tenemos las materias primas, y en definitiva sería "demasiado" compleja la combinación de todos estos medios en la actualidad. El problema de este razonamiento, si es que no nos encontramos directamente ante posicionamientos neoprimitivistas que tratasen de estar esbozando alguna manera de "deshacer" esa complejidad social, podría ser precísamente el del fetichismo de la mercancía, que ya denunció agudamente Marx en su obra maestra, El Capital, que no es la única ni mucho menos, sino una fundamental del pensamiento crítico y de lo más recomendable.

Así pues, si no fuera posible la consideración del valor ni desde el punto de vista cualitativo ni, desde luego, desde el cuantitativo, tampoco sería técnicamente posible esa supuesta sociedad que tanto se evoca cuando se dice pretender "un mundo mejor". Es más, el valor es la razón más que suficientemente precisa por la cual el producto laboral no se distribuye a cada cual según su necesidad, por su valor útil o por el servicio que presta si se consume, ni bajo ningún criterio que se le parezca o que contradiga el que rige las relaciones sociales y de producción.

No parece que nos hayamos acercado lo más mínimo, por el momento, a una sociedad sin clases, sin explotación laboral, sin la desigualdad que resulta de ello. De hecho el capitalismo se presenta cada vez menos semejante, si es que cabe recurrir a una misma vara de medir para comparar realidad e hipótesis, a una sociedad organizada de acuerdo a nuestras crecientes necesidades. ¿No se puede conocer? Será entonces que no conocemos eso y ya está, que no es lo mismo.

Si no se pudiera determinar tampoco, supongamos, el valor de uso, es decir la necesidad potencialmente satisfecha de la sociedad, el socialismo no sería siquiera posible en un borrador, en la teoría, ni mucho menos la "fase final" del socialismo, que sería el socialismo en el sentido "pleno", comunista. El socialismo en la teoría es cuando se lo plantea sobre el papel, pero de lo que se trata es de llevar a la práctica la teoría, de tal manera que se pudieran cubrir todas las diversas circunstancias que aquejan en la vida y que bajo las reglas del juego vigentes, tendrán previsiblemente, y por desgracia lo corrobora la experiencia, cada vez menos solución.

Sin embargo, en Marx y en el marxismo, que no significan lo mismo, están claros los conceptos: el valor es algo muy real, como las personas y sus carencias materiales, el agua dulce del mundo que se está privatizando, el dinero con el que pagas las facturas de la luz que ya es mercancía desde hace mucho, o la plusvalía que produces a los dueños que te explotan, eso cuando no estás desempleado a tiempo parcial, de manera discontinua o de larga duración.

Por eso es tan disparatadamente absurdo pretender despatologizar enfermedades mentales como el antinatalismo, dejar de beber agua, olvidarse de que existe el dinero o sencillamente ignorar el valor, con alguna mala excusa acorde a nuestros tiempos. Huelga decir que cada uno es muy libre, faltaría más, de escoger sus lecturas y sus referencias, eso es un requisito indispensable del librepensamiento.

Y por fortuna, dentro de lo malo de vivir en este sistema de mierda, y sin intención de que esto sea tomado por nadie como pretexto para no organizarse ni aplicar esos aprendizajes con los que más nos vale ser coherentes, lo cierto es que disponemos de herramientas para comprender este y el valor de la mejor manera posible.