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Espacio de producción propia, reproducción ajena y discusión de teoría analítica sobre estructura, relaciones y cambio sociales, y de difusión de iniciativas y convocatorias progresistas.

jueves, 9 de octubre de 2014

SOMOS (el nacional-sindicalismo de Podemos), eso es lo que somos. Claro que Podemos, ¿por qué no si no tenemos "límites ideológicos"?

Por Arash

El conservadurismo, la tradición y la hostilidad a las libertades democráticas son siempre esencias implícitas del fascismo, que usualmente suelen quedar detrás de proclamas supuéstamente democráticas. Sirva de ejemplo la consideración falangista de los partidos políticos como "instrumentos intermediarios y perniciosos" entre el pueblo y el Estado, que obstaculizan la democracia directa. ¿Notan esas contradicciones?, ¿notan esa parte mala contra la libertad de expresión de los falangistas, y esa parte "buena" de la democracia directa? .Es en la hora decisiva, o a medida que se acerca, cuando se evidencian esos pulsos sanguíneos. Pero para entonces el partido movimiento/partido fascista suele haberse apropiado ya del poder, y es tarde para impedir sus consecuencias.
Cuando uno está en la tesitura de comparar estas históricas evidencias antidemocráticas, con las que actualmente rodean al movimiento de indignados desde el 15-M hasta su transmutación en Podemos, siempre está tentado a restarles importancia a las actuales: es lógico, ¿cómo no se va a tener que hacer un esfuerzo por desmontar lo reaccionario de las bases ideológicas de esos movimientos, si son presentados a todas horas por los creadores de opinión como los fenómenos de todos los ciudadanos y del "progreso"?

Así pues, lo que hace Pablo Iglesias cuando rechaza las etiquetas izquierda-derecha, las proclamas del 15M que repiten que "no [son] ni de izquierdas ni de derechas, [son] los de abajo y [van] a por los de arriba", o el hecho de designar como "casta política" a los adversarios políticos, no son una recuperación -si, quizás inconsciente por parte de muchos individuos, pero no será inconsciente por parte de quienes les cojan el testigo; además de los que sí que ya saben lo que significa [1]- del legado de Jose Antonio Primo de Rivera, sino sólo estrategias ocultistas para "no asustar a la gente" con discursos izquierdistas, "viejos" o de clase (si su preocupación es asustar a la gente por su "izquierdismo" político, económico y social, vayan relajándose). 

Una de las tantísimas  asambleas básicas (Círculos) de lo que será la asamblea legislativa de Podemos, el Círculo Podemos Sindicalistas, promueve una iniciativa de sindicato de lo más vertical.

Entre las muchas críticas que pueden realizarse a los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) -de todas las que hace SOMOS, ninguna es esta-, está la de su vacía auto-denominación actual como sindicatos de clase, que no se corresponde con su práctica.

Esta definición no tiene nada que ver con la desvergüenza de los líderes de dichos sindicatos ignorando a la clase trabajadora constantemente, con su preferencia por el pacto social en lugar de por la huelga de trabajadores, o con su denigrante llamado a la "huelga ciudadana" -último recurso, renombrado para sacar provecho de la indignación ciudadanista, para estos pactistas-.

Pero SOMOS, iniciativa del Círculo Podemos Sindicalistas -términos como "casta", "círculos", "transversal", "pueblo", "grandes empresarios", empiezan ya a ser verdaderamente agobiantes y esclarecedores- no es una negación avergonzada de su definición, sino una autoafirmación justificante de su modelo de sindicalismo vertical y amarillo.

SOMOS, ya desde sus primeros documentos, aspiran a ser la "línea directa de los ciudadanos/as". Así comienzan a postular el "nuevo modelo sindical". También pretende ser "innovador y moderno", y para ello no le importa arrasar con todo: "[SOMOS se crea] sin ningún condicionante estructural ni ideológico". 

De nuevo, como ya se vio en el ámbito político cuando Podemos "saltó" (empujado) a la política, con la excusa de la renovación del lenguaje se legitima un modelo de organización incluyente con la derecha política, y que conglomera en un mismo proyecto a la clase trabajadora con la clase propietaria -a pesar de que en la realidad social y económica, en el capitalismo, la primera sólo es la sostenedora del modo de vida de la segunda-, lo que no deja de ser, sobretodo en momentos de crisis en los que las posturas se van a radicalizar, un modelo pre-fascista.

Ya no se busca un falso "Bién Común", como decían los liberales. Ahora se busca un Estado Corporativista. Y para corroborar si este es su todavía un poco difuso modelo de Estado y de sindicalismo corporativo -que en la política Podemos llegaría a reproducirlo, cosa a la que aspira pues quiere abarcar a toda la sociedad, sin ideologías e independientemente de la clase social a la que pertenezcan sus individuos, en sus círculos -, qué mejor que conocer su reconocida "esencia", la de "el debate, la negociación, y el consenso", que será su "prioridad a la hora de abordar cualquier problemática y reivindicación y por ello [sus] puertas siempre estarán abiertas al diálogo constructivo con el Estado y la Patronal".

Quizás algunos se vean tentados a considerar erróneamente un carácter anarquista en el modelo de sindicalismo que pregona SOMOS, cuando dice que rechaza subvenciones o que su "sistema de información, debate y decisión será de tipo asambleario", pero esta consideración equivaldría a otra idéntica sobre los movimientos de indignados, que también son asamblearios y sin embargo, de anarquistas -y menos anarcocolectivistas- no tienen un pelo. Las asambleas ciudadanas no son lo mismo que los consejos de trabajadores.

Pero si su carácter "constructivo" con el Estado Español no es suficiente para identificar lo que de nulo anarquismo tiene SOMOS, que quede claro también su carácter "constructivo" con la Patronal, con los empresarios, con la burguesía, con la clase social propietaria de los medios de producción.

La FE de las JONS -y así lo harían, después de unificarse con los tradicionalistas- también tenían la pretensión de organizar la economía nacional en sindicatos. 

Sin embargo, el anarco-sindicalismo promueve estríctamente la organización de los trabajadores en sindicatos de clase, y la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) señalaba ya en la II República a los sindicatos de obreros como legítimos directrices de la producción al estar formados por trabajadores, por asalariados, y como forma de que no fuese la burguesía y los capitalistas los que dirigen la producción y arrebatan al asalariado el producto de su trabajo.

Por el contrario, SOMOS, al igual que la Central Obrera Nacional-Sindicalista (CONS) -sindicato asociado con La Falange durante la II República-, propone la agrupación de los trabajadores, junto con los empresarios, en un sindicato interclasista, ciudadano; es decir nacional.

SOMOS incluso propone ampliar la definición de la RAE de trabajador, para que incluya también, entre otros, al "Trabajador Emprendedor".

Durante el franquismo, a los trabajadores se les llamaba productores. Ahora SOMOS pretende considerar trabajador al empresario, desvirtuando por completo el concepto de las clases sociales con las que no quieren acabar -querer acabar con ellas no es lo mismo que ignorarlas, como hacen sus negadores y verdugos del proletariado-, porque el fascismo que demuestran con su modelo nacional-sindicalista -que está correlacionado con el modelo tercerposicionista de partido, el de Podemos, correlación que admiten en SOMOS- es el instrumento a medida al que recurrirá el capital para paliar la lucha de clases en el mundo sindical -como en el mundo estríctamente político trata de hacer con respecto al surgimiento de la conciencia de clase cierto "movimiento", el lanzado con generosidad por el entramado empresarial de los mass media, con el arrebato de gran parte del electorado potencial de la coalición socialdemócrata de Izquierda Unida (IU), de la que cabría esperar, con su crecimiento al que las empresas privadas de comunicación y lobbies han puesto interesadamente trabas, que ideas socialistas como el partido de clase o la colaboración internacionalista de los trabajadores, adquisiesen protagonismo-, mucho más allá de la ingenuidad, sólo aparente, en la que parecen situarse los promotores de SOMOS.

Otro sindicato anarquista, que en su día fue la CNT-Congreso de Valencia, y que ahora es la Confederacion General del Trabajo (CGT), ha mantenido ciertas reuniones [2] con Podemos, así como también se han dado ciertas cercanías del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) [3].

Afirmar que la CGT o el SAT son sindicatos que están en la misma línea verticalista de como lo está el Círculo Podemos Sindicalistas y SOMOS, es profundamente incorrecto. Dichas organizaciones promueven también un sindicalismo de clase, razón por la cual precísamente es, de manera radical, incoherente y contraproducente para el sindicalismo estos "amagos de acercamiento" de dichos sindicatos de clase a este proyecto de sindicalismo ciudadanista e interclasista.

Digo esto porque, en el caso del SAT, este sindicato andaluz ha realizado acciones como ocupaciones de fincas privadas y expropiaciones de cadenas de supermercados, que no son nada despreciables sino que suponen un primer atentado contra el orígen de la pobreza alimentaria que ya sufren los elementos más precarios de la clase trabajadora; aunque rechazo totalmente su colaboración con Podemos. Y porque creo que el sindicato anarquista y de clase CGT sería la primera víctima de SOMOS, cuando afirma este último que " [presionarán] al Estado para que se anulen todas las subvenciones a los sindicatos". 

La CGT acepta las subvenciones estatales, y no tengo ninguna intención actual (e incluso me planteo que sea positivo disponer de ellas) de cuestionar la correlación "subvención estatal-autonomía del sindicato de clase"; la Patronal española con la que SOMOS quiere colaborar, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), así como la patronal subordinada Confederación Española de Pequeñas y Medianas Empresas (CEPYME) -los sinvergüenzas, obscenos e igual de ladrones que los grandes, que dicen que la reforma laboral de Rajoy, del Partido Popular (PP), "va en la buena dirección" [4], aunque Podemos sólo tiene palabras negativas contra los grandes empresarios, y amables contra los pequeños [5 y 6]- también las reciben, y la mayoría de los antisindicalistas que se encuentra uno en la indignación que dicen que "los sindicatos chupan del bote" ni se plantean por qué sólo se preguntan a sí mismos si deben recibir aquellos, los sindicatos,  financiación del Estado, mientras que con su estúpidez e ignorancia consolidan por omisión la financiación pública de los mismos buitres que en agradecimiento a sus políticas austeras, precarizadoras de las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores, y privatizadoras de servicios públicos, dan sobres a los peperos -la patronal y los empresarios-. Además, la CGT no recibe ni una mínima parte de lo que reciben UGT y CCOO, aunque ello en absoluto quiera decir que se deba eliminar la subvención pública al sindicalismo. 

Pero poco tiene que ver con la solidaridad propia del internacionalismo proletario y de clase que dicen tener los de SOMOS cuando afirman que nacen con un "espíritu internacionalista", el ahogar a los demás sindicatos de trabajadores "presionando" al Estado -no lo tendrían muy difícil porque los medios de comunicación privados, que actúan, a pesar de que no son democráticos sino privados, casi como actores políticos, estarán de su lado para imponer su agenda- para que este les corte el grifo de las subvenciones públicas a las que la CGT tiene derecho. ¡Si ni siquiera respetan a los trabajadores españoles (o vascos, o catalanes, o galegos, o asturianus; si se quiere incluir a las identidades nacionales que hoy están bajo el poder del Estado Español), cómo diablos van a respetar a los de otros pueblos!. Enseguida les veo planteando la crisis como una cuestión nacional, en la que España fuese víctima de Alemania, una auténtica estupidez belicista e imperialista que no entiende de la responsabilidad que los empresarios españoles tienen en la precarización de la vida de los asalariados -la integración a la Unión Europea exigía la reconversión industrial que destinó a la miseria y al paro a miles de obreros- y de la situación precaria de los trabajadores alemanes.

Aunque, fuera bromas, decir que el internacionalismo de clase -es decir, de las clases trabajadoras y asalariadas de todos los pueblos del mundo unidas en sus reivindicaciones, como decía el lema de la URSS, o de la Tercera Internacional: "¡Proletarios de todos los países, uníos!"- está al alcance de SOMOS, es falso cuando, como ya se ha visto, rechazan todo carácter de clase y afirman sin tapujos el contrario colaboracionismo con los empresarios.

Esas ansias de acabar con las subvenciones públicas y estatales de las organizaciones políticas y sindicales -que por cierto se traduciría en un incremento de la corrupción política contra la que tanto claman mirando al cielo, al ser financiación privada ilegal y de empresarios la mayoría de los casos de corrupción política-, también se vio en el movimiento 15M [7]. La Asamblea de Medio Ambiente Sol del 15M, también mostró de qué lado estaba cuando pidió el fin de las subvenciones públicas al sector de la minería, bajo una infinidad de vergonzosos argumentos ecologistas pero nada solidarios ni internacionalistas [8].

De igual modo que, a pesar de considerar a la CGT y al SAT como sindicatos de clase -y es positivo que lo sean-, rechazo personalmente -porque creo que de lo que se trata es de acabar con ellos, en última instancia- sus amagos de acercarse a SOMOS, también reconozco que existen ciertos sectores combativos en UGT y en CCOO -como los mineros asturianos y leoneses, que en las Marchas de la Dignidad del 22M demostraron la fuerza y la solidaridad que despiertan una clase obrera concienciada y el papel criminal de la patronal-, a pesar de que, entendiendo que son sindicatos masivos, no me extraña que rebuscando en el sector de la seguridad privada encuentre sindicalistas de UGT y CCOO que se reúnen con el sindicato falangista Unión Nacional de Trabajadores (UNT) [9].

Los acercamientos y tentaciones por parte de los elementos desclasados de las organizaciones políticas y sindicales a la ultraderecha, como ocurre con el sindicalismo actual con SOMOS o con la UNT, hay que denunciarlos, en mi opinión. Para ello no cometeré lo que creo que es un error: generalizar a todos los trabajadores de UGT y CCOO, de la CGT y del SAT. También creo que Izquierda Unida (IU) no debería pactar con Podemos -el referente político e ideológico de SOMOS-, siendo consciente de que parte de la militancia de IU también rechaza dicho pacto -aunque los medios de comunicación y manipulación del capital les censuran-.

No hay ninguna diferencia entre el sindicalismo falangista de la UNT y el de SOMOS.

¿Cual es el futuro de un sindicalismo que ya desde sus planteamientos originales se postula así? 

¿Cuanto tardarán, si es que desgraciadamente llegan a tener repercusiones en el mundo sindical, en subordinar los derechos de los trabajadores a los derechos empresariales de la explotación laboral del trabajador? Se intuye que poco, cuando sin muchos "límites ideológicos" afirman que "SOMOS es un movimiento social [el "movimiento" es la forma tradicional de organización y génesis de un partido fascista; lo hacen por su rechazo a lo que significan los partidos políticos como expresión de la opinión] dirigido a la protección y defensa de los derechos de los/as Trabajadores/as en su más amplio sentido". En su más amplio sentido, osea incluyendo  los derechos de los "trabajadores emprendedores", de los empresarios. 

Hay que recordar que una PYME está formada por entre 0 y 249 asalariados. A parte de cuestiones morales como la honradez -¿cuantos miles de pequeños y medianos empresarios han sobornado a sus amiguetes políticos burgueses en las concejalías de España?-, la cuestión determinante que explica la perpetuación de la propiedad privada sobre la que se asienta el capitalismo no es moral sino económica y social. A otra parte los de SOMOS con su cultura "emprendedora", aquella que sólo concibe la producción para unos y el derecho al expolio (derecho a la propiedad privada) para otros, que limita el progreso y unas condiciones de vida dignas sólo para una parte de la sociedad, ya hablemos del mundo desarrollado y el subdesarrollado, o de las evidentemente diferentes condiciones de las clases sociales en todos los países, y que mantiene a la sociedad bajo el yugo jerárquico de la división en clases sociales.

El fanatismo que demuestra SOMOS cuando dice que no tendrán "ninguna ideología como base de [su] actividad para así [centrarse] en [su] labor sin ninguna interferencia ni limitación", me pone los pelos de punta, y para cualquiera que se considerase de izquierdas (socialistas, anarquistas, comunistas, etc, o símplemente izquierdistas y demócratas) también debiera.

Confunden la fe religiosa con la ideología, y piensan que todas las ideologías son fanáticas como la suya, por eso proponen -como lo hacían los 15Meros de DRY cuando quisieron formar un partido político; y como lo hereda de forma más discreta Podemos- su "altruista" y por supuesto bienintencionado modelo de sindicalismo, uno que "deje de lado la ideología", como si la necesaria laicidad de un sindicato (y de cualquier organización política; independientemente de las creencias individuales de los militantes) implicase que el sindicalismo tuviese que ser falangista, fascista, y totalitario como lo es SOMOS.

Del mismo modo que espero que IU no caiga en esto -Podemos-, espero que la CGT y el SAT no caigan tampoco -SOMOS-.

Están jugando al ocultismo de sus posiciones ideológicas. Sobre el que se alzan los oportunistas peligrosos.

El rechazo que tiene de manera subyacente a todos los sindicatos -aunque lo oculten en una simple oposición al "bisindicalismo"; como lo hacían los indignados también con el bipartidismo aunque han acabado hablando de "casta parlamentaria" y hasta de "casta política"- se muestra evidente cuando uno lee que, en su aspiración a la "transformación de las estructuras sindicalistas actuales hacia un modelo más honesto, participativo y transversal", "la figura jurídica que actualmente posibilita estos objetivos es la de sindicato y por lo tanto nos constituiremos como tal". Como tal, como si no tuvieran más remedio.

 Es como el truquito del "movimiento", que luego se hace "partido anti-partido" porque es la "forma jurídica" que posibilitan sus objetivos de tomar el poder, hacerse totalitario, y acabar con todos los demás partidos. En el sindicalismo igual: por mucho que los falangistas también tuviesen sindicatos, cuando los falangistas tomaron el poder después de la Guerra Civil asesinaron a los sindicalistas y acabaron con el movimiento obrero en España durante bastante tiempo.

SOMOS, se constituye como sindicato porque no le queda otro remedio. De igual modo, en el documento que contiene el Pre-borrador y los Principios organizativos de Podemos, en el capítulo 1 se refieren a la afiliación como "término legalmente requerido"; como ellos no son políticos sino "ciudadanos politizados", el afiliarse suena mal; será que "la casta" les impone a ellos pobrecitos el tener que organizarse en las formas partido y sindicato; como el racista M5S. Es evidente que Podemos, como SOMOS, y como ocurre con el resto de las criaturas nacidas del Movimiento 15M, mantienen la pretensión de organizarse más allá de las "viejas formas"; osea en "movimientos".

SOMOS no niega que su orígen es el "movimiento social Podemos", y comparte con ellos "los principios éticos de transformación de las instituciones desde dentro del Sistema hacia un modelo adaptado a las demandas actuales de la sociedad". No tienen vocación de trasformar el capitalismo en un socialismo, como se puede caber esperar, por ejemplo, de la socialdemocracia -el PSOE no es socialdemócrata-; ni mucho menos de acabar con el capitalismo revolucionariamente, como se podría esperar de un Partido Comunista, o de cualquier revolución social como la de 1936.

El debate reforma-revolución queda fuera para quienes piensan que el "sistema" es político y "partitocrático" (el sistema es capitalista, lo que incluye la economía de mercado, la cultura, la política, educación, moral y demás campos eminentemente burgueses como la opinión pública y la ideología), porque lo que el debate anterior quiere expresar es la discusión de si es posible el socialismo mediante la vía reformista, o si por el contrario el capital no deja más salida a la clase trabajadora que tomar el poder por la fuerza cuando se crispan las relaciones entre las clases sociales. Y SOMOS no está ni contra el capitalismo ni por el socialismo, fuera de toda posible futura consideración suya de ser "anticapitalistas" de bote (como las rubias teñidas) desde el tercerposicionismo ideológico, como lo hacían los fascistas que decían que no eran "ni de izquierdas de ni de derechas", que eran antiliberales y antisocialistas; "anticapitalistas" de mentira y anticomunistas de verdad.

SOMOS pretende estar "en permanente comunicación [entre sus, ya veremos, descentralizados elementos] para sumar fuerzas especialmente en las Pequeñas y Medianas Empresas, aunque también en las grandes Corporaciones".

Después de leerme su introducción y su primer borrador, después de conocer que son sólo la rama "sindical" -en formación- del totalitarismo en auge (es decir contra el sindicalismo y el movimiento obrero), sólo se puede interpretar este último párrafo como un intento de "construir" con los empresarios, grandes, medianos y pequeños, "nuestro futuro", el futuro "común" de la ciudadanía.

No hay que reconstruir el sindicalismo rechazando el imprescindible carácter de clase trabajadora que debe tener, adecuándolo así a las prácticas del sindicalismo mayoritario actual -que imponen las direcciones de UGT y CCOO-.

Hay que reconstruir el sindicalismo reivindicando orgullosamente el carácter de clase trabajadora que debe tener, adecuando así las prácticas del sindicalismo a los orígenes y a las raíces sobre las que nacieron los sindicatos de trabajadores.

¡No al "sindicalismo" "participativo"! Un sindicato que incluya a los explotadores sólo lo es en el sentido mafioso italiano de las películas de gángsters, y de la realidad, sólo lo es en el sentido fascista.

¡No al "sindicalismo" "transversal"! De la ideología inconsciente de sí misma, sólo cabe esperar el más puro irracionalismo y la barbarie.

El sindicalismo, la asociación de los trabajadores en organizaciones sindicales, no siempre ha estado permitida en el capitalismo. ¡No permitamos que se acabe con ello como cuando, con las mismas pretensiones negacionistas, los fascistas lo hicieron en España en el 36-39!


Desde el barrio madrileño de Chamberí, ni un paso atrás contra el fascismo.

Enlace de la Introducción y del Primer Borrador de los Principios Ético-sindicales de SOMOS: https://docs.google.com/document/d/1HA3lQHoK4Jdg0cv_74MtIfvrfOXDSos98DCfIWUjNsw/pub#sthash.rqhrw8WH.dpuf .

[1]: https://www.facebook.com/pages/C%C3%ADrculo-Podemos-Metapol%C3%ADtica/766411530064621. Antes de llamarse Círculo Podemos Metapolítica, se llamaba Círculo Podemos Fascistas; en este enlace, además de mi propia comprobación por aquel entonces, se alude a dicho círculo con tal nombre, antes de que hiciese un cambio estético.







[8]: http://madrid.tomalaplaza.net/2012/05/31/comunicado-medio-ambiente-sol-respecto-a-las-movilizaciones-del-sector-del-carbon/ .




jueves, 2 de octubre de 2014

Hallazgo macabro: fosas comunes con 400 cuerpos civiles en Ucrania


Reproducción de la noticia publicada en Canarias-Semanal.


AGENCIAS / RT. - En su avance, las milicias populares de la República Popular de Donestk han realizado un macabro hallazgo. En las zonas que estaban en poder de las fuerzas del gobierno de Kiev, y que fueron recuperadas por los rebeldes, las milicias anunciaron que han encontrado varias fosas comunes con cuerpos de diversos pobladores del lugar, en su inmensa mayoría civiles no combatientes.

Según Andrei Purguin, viceprimer ministro de la República Popular de Donestk, fueron encontrados por las milicias 400 cadáveres repartidos en tres fosas comunes descubiertas por las fuerzas rebeldes en los alrededores de la ciudad ucraniana de Slaviasnk, así como otras fosas comunes en las ciudades de Telmanvstok y Kommunar. De esos 400 cuerpos 350 pertenecían a civiles desarmados y unos 50 a milicianos rebeldes, las autoridades forenses declararon su dificultad por la identificación de los cuerpos al estar muchos de ellos mutilados o presentar signos de tortura.

Las autoridades afines a la Junta de Kiev han rechazado las acusaciones y han negado la autoría de los hechos.

RUSIA ASEGURA QUE "ESTÁ DEMOSTRADO" QUIÉNES SON LOS RESPONSABLES

Los tribunales de la Federación Rusa, por su parte, han abierto una causa penal para investigar los hechos y el gobierno ruso ha calificado de "crimen de guerra" los hechos descubiertos.

El portavoz del Comité de Investigación de Rusia, Vladímir Markin, fue más lejos, al manifestar que "hay pruebas indiscutibles de que detrás de las fosas comunes descubiertas en Donbass está la Guardia Nacional de Ucrania y el grupo extremista Sector Derecho".

Markin comunicó que el Comité ha llevado a cabo una investigación sin precedentes durante la cual ha interrogado a unas 60.000 personas de las 300.000 que buscaron refugio en Rusia. Más de 12.000 de ellas han sido consideradas víctimas de diferentes tipos de crímenes en el este de Ucrania.

¿MATANZAS CON FINANCIACIÓN DE UN MAGNATE DEL PETRÓLEO?

Vládimir Markin puntualizó que, precisamente estos datos, han servido de fundamento para abrir un caso penal sobre "el genocidio de la población rusófona en Ucrania".

Markin detalló también que uno de los militantes del batallón ucraniano 'Dnepr', Serguéi Litvinov, actualmente bajo arresto en Rusia, reconoció haber asesinado a civiles que no participaban en el conflicto armado, mujeres y niños entre ellos.

Según el funcionario ruso, Litvinov habría admitido también que recibía remuneración financiera de los recursos que concedía Ígor Kolomoiski, presidente de la provincia de Dnepropetrovsk designado por Kiev.

Cabe recordar que ya en mayo de este año se dio a conocer la información sobre que Kolomoiski, un banquero y magnate petrolero designado por la revista 'Forbes' como la tercera persona más rica de Ucrania, está financiando personalmente los batallones de la Guardia Nacional que operan en el sureste de Ucrania y también a los radicales del Sector Derecho.

Nota del autor del blog: no puedo evitar sentir profundo asco cuando compruebo los oídos sordos que realizan los medios de comunicación de masas. Russia Today es una herramienta útil para contrastar la censura impuesta por las corporaciones y empresas privadas occcidentales. 

Mientras estas se limitan a decir que "ambos bandos denuncian que se ha roto la tregua", les deseo, desde mi privilegiada situación en un país en donde afortunadamente no hay que lamentar un genocidio fascista -aunque algunos allanen el camino a que situaciones como estas puedan llegar a darse-, suerte a los partisanos antifascistas del Ejército Popular del Donnbas, que en estas horas están realizando una ofensiva al Aeropuerto de Donestk, en manos de la Junta Fascista de Kiev.

Enlace de la noticia

martes, 30 de septiembre de 2014

No tintéis de rojo lo que es pardo

Por Arash


Pienso que es muy legítimo adoptar la posición ideológica en la que se cree -sobre todo si está corréctamente fundamentada; quiero decir que no hablo de una fé religiosa, y todo el mundo tiene sus ideas y su ideología; el no admitir esto último abre el camino paradógicamente a las más fanáticas ideologías-, incluso aunque ello suponga, si es que dicho punto de vista llega a algún lugar, estar en contra de la tónica general de descontento de la mayoría de la opinión pública.

Por supuesto que ello no quiere decir que diferir de las ideas mayoritarias de la opinión pública sea un requisito necesario e indispensable, como si de un ritual se tratara, lo que sería una especie de nihilismo social -del estilo del extinto grupo de punk Eskorbuto, que por cierto me encanta-, por el que personalmente admito que he pasado cuando carecía precísamente de voluntad por conocer -creo también que le ha ocurrido a una gran mayoría de jóvenes, al menos de mi generación; no salir de ahí es el problema-, y por el que parcialmente me arrepiento -excepto por haberlo superado, por lo que también, en mi caso, lo ha hecho constructivo- porque creo que extraer las ideas que queden de la izquierda y del pensamiento socialista, colectivista, emancipador y revolucionario -cosa que merece la pena; y para ello no se puede ser nihilista-, hoy en día, de las corrientes ideológicas y políticas que se proclaman como tal públicamente, es una necesidad vital para evitar la barbarie, como la llamaba la socialdemócrata revolucionaria y también comunista Rosa Luxemburgo, y porque por mucho que el PSOE -considerado como de izquierdas sólo por los estúpidos- practique fechorías en nombre del socialismo del que se autoatribuyen ser, ello no justifica para mí un viraje, o al menos un "cambio de mirada", hacia el fascismo y el tercerposicionismo ideológico, como lo ha justificado para el movimiento indignado, genéricamente hablando -compruébense la amplitud, en el mundo de la indignación, de la negativa a ubicarse en el espectro político y con ella las tentaciones a elevar la voz de la derecha-. Además, el negar el nihilismo no implica, según mi percepción, abandonar un necesario carácter transformador permanente que puede contrarrestar la deriva que sufren todas las organizaciones (políticas, sindicales...) con el paso del tiempo.

En cuanto a la consciente y a propósito definición de la magnífica Rosa Luxemburgo, permítanmela, estalinistas, pues considero que hay aspectos elementales que diferencian a la socialdemocracia del comunismo como corrientes políticas, entre ellos su carácter revolucionario o no, pero ello no quita, por ejemplo, que la revolución socialista se asiente sobre los valores marxistas que gran parte de la socialdemocracia de entonces defendió; si esto estuviese realmente claro evitaríamos la incoherencia de ver a algunos "comunistas"  (supongo que se habrán sentido atraídos por el llamamiento a los "antisistema" de esa acción) en la convocatoria del 25-S: ¿qué provecho esperaban sacar? ¿Se han apuntado a la fiesta sólo porque lo que ellos entienden por "revolución" es asaltar el parlamento como si fuese la clase trabajadora la que va a tomar el poder, en una convocatoria que se parece más a una de ultraderecha? ¿Qué conciencia de clase casi inexistente en la actualidad, a excepción del caso de los mineros y de ciertos sectores trabajadores conscientes, les justifica que puedan siquiera plantearse colaborar con algo que no es más que un golpe de Estado?

Así pues -dejando el tema definitorio- las ideas de izquierda que hoy defiende el pensamiento socialista, esto es, en última instancia, la llegada a una sociedad  igualitaria y democrática, que acabe con la explotación económica del hombre por el hombre, en donde no haya clases sociales que se apropian de las riquezas producidas por otras sino una humanidad libre -para lo que hay que reconocer que dichas clases actualmente existen y encarnan la inevitable lucha nuclear de la sociedad por mucho que se maquille esta con los vestigios populistas, nacionalistas, y ciudadanistas de la revolución francesa, que en la historia reciente y actual, a menudo se tornan paradógicamente autoritarios, a pesar del progreso que supuso aquella revolución liberal y eminentemente burguesa entonces en el Siglo XVIII-, estaban bastante más generalizadas en los siglos XIX y XX; en los años en los que ser socialdemócrata significaba proclamarse partidario de  la socialización de los medios de producción -impedida por el derecho a la propiedad privada que consagran las constituciones en los Estados liberales-  y la gente entendía que ser de izquierdas significaba declararse del lado del progreso de la humanidad. Un aspecto de la opinión pública bastante progresista, como para estar en su contra.

Pero en estos tiempos, la más mínima idea socialdemócrata y marxista (ni que digamos ya de ideas marxistas revolucionarias) choca con la indignación, expresión social de una mayoritaria opinión pública -por supuesto inducida y manipulada por poderes económicos del campo de la desinformación- cuyo proyecto pre-totalitario es el de un ciudadanismo y subordinación de los intereses de la clase trabajadora a las reivindicaciones pequeñoburguesas, aunque haya habido ebulliciones sociales -con las que muchos soñamos que se continúen, como las Marchas de la Dignidad del 22-M o la lucha de los trabajadores de Coca-Cola, de las que se intentan apropiar la indignación- que trascendían por su contenido a las primeras y que señalaban el camino hacia, no la indignidad ciudadanista anterior que sólo quiere pacto social y colaboracionismo entre clases, sino hacia la dignidad proletaria que grita en el piquete que la clase social progresista de la historia la forman actualmente, por su condición -de la que tiene culpa el capitalismo; no es natural, sino que se puede abolir- de sufrir esencialmente no la falta de préstamos y créditos de los "inmorales" banqueros para montar nuevas empresas privadas ni la competencia de los "avariciosos" grandes empresarios, sino la explotación laboral de TODOS los empresarios que le expropian el producto de su trabajo, los asalariados; condición que sufren de primera mano los asalariados y que es a la vez causa de la explotación del sistema económico del capitalismo (e incluso, para sorpresa de los indignados, de la corrupción que practican los empresarios al sistema político). La clase trabajadora es la única tal que sus reivindicaciones y demandas básicas y elementales de clase (demanda de organizaciones para defender sus derechos, demanda de mejoras salariales, etc), actúan como vector progresista de la Historia al señalar diréctamente al capitalismo y las formas de organización para acabar con él y abrir el paso al socialismo, lo que no hacen otras clases sociales como la pequeña burguesía cuyas reivindicaciones (demanda de financiación, necesidad de consumismo, etc) señalan a su perpetuación.

Por todo lo anterior, por mi derecho a la disidencia, personalmente jamás me retrotraeré de decir que los movimientos de indignados no son un proyecto progresista, democrático o de izquierdas, más allá del perfil ideológico de la militancia que no siempre define estrictamente el perfil genérico de la organización política o social en la que milita.

Hablando de disidencia, muchísimos indignados piensan que los comunistas son sectarios, lo que no es sino una falacia que se contrapone al evidente sectarismo de todos esos acusadores, que piensan que si no estás en alguna asamblea del 15M o en no se qué marea, e incluso si te opones a ellas desde la izquierda,  no formas parte de la lucha social; antes de las acampadas indignadas existían también grandes luchas sociales, especialmente y por poner un ejemplo, la que realizó la clase obrera vasca en los astilleros.

El perfil ideológico de (parte de) la "militancia" en un proyecto, no define necesariamente el perfil genérico de la organización que sirve para tal proyecto, decía. Tradicionalmente desde la transición, el voto obrero de descontento con el PSOE ha ido a parar a IU lo que evidencia cierta desaprobación de un electorado que comenzaba a tener dudas con el perfil socialista o socialdemócrata del primero: la Internacional Socialdemócrata, la II Internacional fundada en 1889, de la que fueron miembros en su día partidos como el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el que militaba Largo Caballero -Dolores Ibárruri lo hizo en sus juventudes, en la Federación de Juventudes Socialistas-, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en el que militaban Rosa Luxemburgo o el hijo del cofundador Wilhelm Liebcknecht -que liderarían primero una escisión socialdemócrata en oposición a la IGM, luego la Liga Espartaquista, y luego el Partido Comunista de Alemania (KPD)-, o el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) en el que militó Lenin -desde la fracción bolchevique- estaba en grado variable influida por el marxismo y se declaraba afín a la emancipación de la clase obrera; la Internacional Socialista actual, que dice ser socialdemócrata y socialista, no quiere saber nada de esto y obedece fielmente a los dictados y recetas liberales provenientes de los poderes económicos capitalistas. Por cierto que el juego sucio -también conocido como "gran éxito" por parte del egocentrismo de los líderes indignados y de la desvergüenza de los medios de comunicación- del rápido crecimiento electoral de Podemos no lo he contabilizado como posible acaparador de votos del PSOE que justifique y evidencie un giro a la izquierda de la clase trabajadora, no porque no haya acaparado votos efectivamente del PSOE -que lo ha hecho, además de los procedentes de la coalición IU-, sino porque dicho partido se niega a ubicarse en un lado o en otro del espectro político lo que no hace sino abrir las puertas a la ultraderecha.

Es un primer ejemplo -los votantes que ha perdido el PSOE y que los ha ganado IU no en 3 escasos meses que deberían alertarnos sobre que "hay gato encerrado" sino en un tiempo más prolongado- para intentar explicar el posible desfase entre la militancia y la organización en la que milita: también es cierto que afiliación a un partido y electorado de dicho partido para cualquier tipo de elecciones institucionales del Estado, no es exactamente lo mismo, como ha podido parecer que lo pretendo insinuar al poner el caso del PSOE para explicar cierto descontento de la clase trabajadora con la política social-liberal del PSOE -al que desde la transición la clase trabajadora ha votado, y en el que no tiene que militar necesariamente para ello- y tratar de explicar ese usual desfase "militancia-dirección" de las organizaciones políticas en general y de desmontar el mito de que Podemos, el Movimiento 15M, o la Coordinadora 25-S (por poner ejemplos) son de izquierda "porque hay gente de izquierdas", lo que no es sino una estupidez del tamaño de la catedral de mi ciudad natal -que por cierto, tiene grabado la provocadora inscripción "José Antonio Primo de Rivera"-. Esto, si los votantes de Podemos no son diréctamente de derechas, empresarios, y se dan demás condicionantes que, junto a la estrategia electoral interclasista de "aglutinar a toda la ciudadanía y acabar con la casta política", pueden convertir a dicha organización en un catalizador de opciones reaccionarias y totalitarias, todavía de línea más dura, como el  M5S, o peor aún. Amanecer Dorado en Grecia explota el sentimiento antipolítico, el populismo interclasista, el rechazo a las etiquetas izquierda-derecha; al final no extraña que las opiniones personales de algunos simpatizantes suyos sean que "si ahora mismo hubiera democracia, no estarían gobernando los que gobiernan, porque si la democracia y la libertad de expresión existieran, el pueblo podría poner en el poder a gente que se opusiera a las leyes que están acabando con los griegos. Con los griegos de verdad", cuestionando así la existencia de las libertades democráticas con las que ellos quieren acabar, y concibiendo la "democracia" como un sistema político en el que ellos, Amanecer Dorado, el "pueblo griego", estuviera en el poder; curioso que hayan aprovechado las siempre maltrechas democracias burguesas en mitad de las crisis capitalistas para, entre las elecciones parlamentarias de 2009 y las mismas de mayo de 2012, incrementar su número de votos más de un 2000%, teniendo así más de 400.000 votos y 21 escaños.

Interesante decir respecto a esto, que en el caso de Podemos esta identificación entre militancia y electorado se busca indiscriminadamente como si toda la sociedad, sin ideologías (eslógan del Movimiento 15M que hereda Podemos) pudiese estar -o fuera bueno que lo estuviera- representada en un partido político/movimiento, en una organización al estilo de como pregona el corporativismo fascista. Afiliarse a Podemos es como hacerse una cuenta de Hotmail, como dijo literalmente un amigo personal.

Otro ejemplo, en este caso ya probablemente hablando más exactamente de la propia militancia por un lado y la línea política del partido por otro: entre la militancia actual del Partido Comunista de España (PCE) también hay militantes comprometidos personalmente con el rechazo a la propiedad privada de los medios de producción, que sospechan que desgraciadamente el capital se lo ponga difícil a la emancipación de los asalariados (Allende lo intentó a través de la vía parlamentaria), declarados revolucionarios y verdaderamente comunistas -aunque son la minoría, sin duda alguna-, y ello a pesar de que el partido político, desde la llegada del eurocomunismo, adoptaría una posición política socialdemócrata reformista, habiendo abandonado todo  carácter revolucionario. Por cierto que en absoluto pienso que estos políticos sean iguales que los del PP y del PSOE, porque les separa entre otras muchas cosas un abismo de honradez; del mismo modo que un gobierno del PSOE no significa lo mismo que uno del PP, como si que piensan los que repiten la 15memez del "PPSOE la misma mierda es", los iluminados asaltacongresos golpistas que quieren echar de la Cámara Baja del Parlamento a la "casta parlamentaria" para colocarse ellos como casta de verdad (o sea heredándose los puestos mandatarios entre ellos y sin elecciones), o el estereotipo del rebaño que dice que "habría que matar a todos los políticos" (para estos ni siquiera hace falta que los políticos sean siquiera parlamentarios para asesinarlos; o no entienden la diferencia).

Los movimientos indignados, a pesar de quienes participan en ellos, entonces, buscan el éxito electoral vendiendo como diferenciador respecto a todos los demás partidos políticos, el salto cualitativo hacia la derecha de que son indistíntamente de izquierdas y de derechas, de que "los empresarios dignos y decentes, que son la mayoría, están muy en contra de la corrupción en el ambito publico y de cómo esta repercute en el ámbito privado" -declaraciones de Carolina Bescansa (Podemos)-, lo que no concuerda demasiado con su a todas luces superficial crítica de la corrupción política puesto que son empresarios  en la inmensa mayoría de los casos quienes son los sobornadores y corruptores de los políticos corruptos. Es la burguesía, una clase social que se enriquece a costa del régimen de producción económico capitalista expropiador de los bienes y servicios producidos pública y socialmente, la que manipula el sistema político democrático cuando se agudiza la lucha de clases; una burguesía y un empresariado al que se niega combatir Podemos porque su estrategia es otra.

Precísamente porque no creo que uno se deba retrotraer en sus posiciones ideológicas exclusiva y simplemente por la criminalización a la que sea sometido por la opinión pública, y porque decir que "hay gentes de izquierda" en esa clase de movimientos de masas  no hace sino encubrir y justificar la mentira del interclasismo y el colaboracionismo con el capital, no hago lo siguiente:

1.- Considerarme de "izquierdas" pero pretender tener la cobardía de salvar a los movimientos de indignados sólo por el hecho de su masividad, como si eso significase que ya son progresistas. El hecho de que a partir de las acampadas indignadas se hubiesen masificado por un tiempo las manifestaciones, no es razón ni obliga de modo alguno que deba ser simpatizante de esta clase de movimientos interclasistas, cuyo señalamiento hacia los partidos políticos, los banqueros -la burguesía industrial rivaliza con la financiera-, y los sindicatos de trabajadores, hacen que se parezcan mucho más a la derecha -"Marcha contra la banca, los políticos, y los sindicatos", convocada por los fascistas de La España en Marcha- que a la izquierda. La izquierda no tiene que apuntarse a "la fiesta" sólo para hacerse visible de manera oportunista. Decir que cuando se afirma que existen las clases sociales y que la trabajadora debe emprender su camino sin subordinarse a otras, es utilizar un lenguaje "viejo" o "desfasado", no supone una actualización del lenguaje de la izquierda sino que evidencia puras intenciones de rechazar su legado para que ahora el discurso de las organizaciones que esto dicen esté adaptado a una opinión pública eminentemente burguesa -mucho más de lo que lo pudo ser en años en los que el pensamiento colectivista estaba en sus máximos.

Los movimientos de masas del siglo XX, al igual que los orígenes y raíces de la indignación del siglo XXI también concebían que el poder no era de los capitalistas y sus organizaciones patronales que representan a quienes dominan la producción para su interés particular y manchan el concepto de progreso porque lo limitan a una parte del pueblo, la clase burguesa, bastante más del 1% (sistema económico capitalista) sino de los partidos políticos que supuéstamente mantienen una dictadura (partitocracia); también consideraban a todo el pueblo como una gran "empresa común" y la lucha de clases como un "dogma monstruoso", cuando no esquivan el tema sutilmente; también rechazaban las etiquetas izquierda-derecha y decían que hay que sentir los dos lados. "El ser de izquierdas, como el ser de derechas, supone expulsar del alma humana la mitad de lo que hay que sentir", decía el fascista al que la iglesia católica de mi ciudad le honra con un grabado. "No creemos que el eje izquierda-derecha sea el eje fundamental de la política [...] el eje fundamental es dictadura-democracia", dijo hoy Pablo Iglesias. "Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores [...] Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos [...] pero todos estamos indignados [...] por la indefensión del ciudadano a pie", dijeron desde DRY: qué buenrrollismo transmite el estar todos juntos, ¡por fín un movimiento que se preocupe por "la gente" y no tenga "trabas ideológicas"!... y qué anormalidad la de la víctima haciéndose amiga del pelotón que la va a fusilar, metáfora muy a juego con la práctica que realizaron los que decían las sandeces que hoy repiten otros.

La ignorancia sobre el fenómeno del fascismo en el siglo XX, que también fue un movimiento interclasista de masas en idénticas condiciones elementales a las de los de hoy en día, jamás justificará para mí que apoye a los movimientos de indignados que dinamitan el necesario crecimiento de la conciencia de clase.

La ignorancia, a todo el mundo nos ha hecho pensar alguna vez en algún momento de nuestra vida que todos los proyectos y todas las ideologías son compatibles entre sí, quizás a veces motivado en parte por las ansias de igualdad pero justificada tal fechoría por el desconocimiento; todos nos hemos sentido tentados a tomar como "amigos" a todos los animales del bosque. Pero la ignorancia es el arma del fascismo.

La emancipación de la clase trabajadora se puede conseguir sólo con la existencia de las libertades democráticas y la pluralidad contra las que  comienzan a apuntar desde la indignación al afirmar sin escrúpulos que este sistema político formal no es una una democracia, sino una partitocracia que impide una falsa representación popular plena y al acusar genérica y totalitariamente a los políticos, cuya mayoría carecen tan siquiera de la representación parlamentaria; es decir que, en general, no se tiene ni idea de quiénes son o qué defienden como para que quepan acusaciones de ese calibre. La indignación ha ido perfeccionando su estrategia desde el señalamiento como "casta" primero, a todos los políticos cuando sólo eran un "movimiento", después con el llamamiento de tal modo a los parlamentarios cuando se agruparon en la Coordinadora 25S y esta quería asaltar el Congreso de los Diputados, hasta finalmente tildarles de tal condición sólo a los partidos políticos que están por encima de Podemos y a los que se enfrenta, o bien a las partes de cierta coalición de izquierda a las que saben que no pueden subordinar, aunque pueden llegar a romper a la coalición lo que en mi opinión sería desastroso. Esta exigencia democrática de la clase trabajadora, seguramente y por desgracia no impedirá que tenga que tomar revolucionariamente y por la fuerza los medios de producción.


2.- Considerarme de "izquierdas" pero pretender salvar una parte de los movimientos indignados arguyendo que hay que evitar que dichos movimientos "caigan en manos de la ultraderecha", como si no fuesen profundamente conservadores en sus entrañas y las concreciones de su línea política hacia la extrema derecha no fuesen consecuencia de ello.

Es algo en cierto modo análogo a lo que hacen ciertos falangistas seguidores de un referente suyo llamado Manuel Hedilla, que se opuso al Decreto de Unificación de 1937 de la Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalistas (FE de las JONS) con la Comunión Tradicionalista, porque "Franco traicionaría los principios originales de Jose Antonio". Originamente los falangistas "saludaron" o enviaron "guiños" a la llegada de la II República, y hasta a la Unión Soviética, entre otras tácticas de renovación y actualización del conservadurismo antiparlamentario antiliberal y desde entonces también antisocialista y anticomunista, y de infiltración en los sectores precarizados y en la clase trabajadora (para luego, en una especie de esquinazo, ser los mayores antirrepublicanos y antisoviéticos), como su visión de los partidos políticos como "obstáculos" entre el "pueblo" y el Estado o el antipoliticismo tomado de los conservadores de Miguel Primo de Rivera. Pero, ¿oponerse al Decreto de Unificación por una traición? ¿traición a qué?, ¡como si la FE de las JONS de José Antonio no fuera antidemocrática, tercerposicionista, antipolítica y antipartidos, y como si la unión de los falangistas con los tradicionalistas y conservadores, de los que se inspiran ideológicamente, no fuese una política natural y consecuente del falangismo original!.

También existen neonazis que opinan que el defecto de la Alemania Nazi es que fue una "dictadura nacional-socialista" que sólo sustituyó una "dictadura multipartidista" -se refieren al régimen existente antes (los indignados se parecen a estos al decir lo de la "dictadura de los partidos"), la República de Weimar, que al menos aseguraba un mínimo de libertades democráticas, las cuales el KPD, tras el aniquilamiento por parte de los socialdemócratas de la tradición espartaquista del partido y el viraje del mismo hacia el estalinismo, fue incapaz de apreciar optando por el revanchismo al SPD e incluso en sintonía con el NSDAP- por una unipartidista -ostentada por la mayoría del Partido Nazi pro-hitleriano-, y que reivindican un nacional-socialismo más "auténtico" y verdaderamente "democrático". Se lo prometo que existen; sólo se trata del fascismo del siglo XXI, aunque remontan sus origenes hasta el XX.

No voy a adornar con propuestas "izquierdistas" de pegote porque no las van a cumplir, ni con contribución alguna a "movimientos" interclasistas que están muy, pero que muy lejos, de ser de izquierda (*).

Esto ya lo hicieron los que pensaban que podía haber algo de progreso y una sociedad "nueva" en los movimientos/partidos fascistas en el pasado, y solo engordaron a la bestia fascista, que tuvo que ser derrotada, tras 6 sangrientos años en los que murieron alrededor de -según datos difusos pero infinítamente terribles- 50 millones de seres humanos -según las mismas cifras difusas, unos inexactos 20 millones más que en la Gran Guerra iniciada en 1914-, y tras el punto de inflexión que supuso la dolorosa -y honrada, por los 2 millones de soviéticos, entre civiles, algunos partisanos, y militares, que cayeron combatiendo al fascismo- Batalla de Stalingrado, por el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de la Unión Soviética

Uno de los puntos de la Falange Española de las JONS, fue la "Expropiación de los terratenientes. Las tierras expropiadas se nacionalizarán y serán entregadas a los Municipios y entidades sindicales de campesinos.", copiada a los anarquistas por cierto -porque los fascistas plagian. Seguro que las bases "obreristas" tuvieron que ver con este punto programático plagiado. Fueron atraídos hacia la reacción. Hubo, hay, y habrá, por desgracia, obreros fascistas.

Imaginen qué ocurrió durante el franquismo; pregúntense si FET y de las JONS, había expropiado los latifundios para, efectivamente, dárselos a los campesinos que habían simpatizado con ella.

EN RESUMEN

Los movimientos interclasistas, tercerposicionistas, colaboracionistas con el capital y el empresariado, como son la esencia de los movimientos indignados que se demostró en los eslóganes y en muchas de las proposiciones y propuestas políticas en las "espontáneas revoluciones" de las plazas hace ya unos años, solo pueden ver satisfecha su aspiración de sociedad en un Estado totalitario, porque no es posible la paz entre clases y esta sólo la tratarían de conseguir los capitalistas -además de los banqueros, sobre los que se avalanzan a modo de revanchismo y oportunistamente los empresarios por depender de ellos ahora que han perdido su crédito, los pequeños empresarios que sobornan a los concejales de sus ayuntamientos también lo son- a costa de la represión y el ocultamiento de la disicencia obrera mediante la imposición de una dictadura fascista, que prohíba sus libertades de reunión, manifestación, prensa, o su derecho a la huelga.

La aparente sintonía que se percibe entre Podemos e IU es una transmutación del movimiento indignado, del 15M, que le ha copiado el programa político a una coalición con casi 30 años de existencia. Esa aparente sintonía izquierdista que ha adquirido no es un giro a la izquierda -¿por qué sino, en Italia, la indignación y su línea ideológica ha derivado de manera más descarada que en España hacia la ultraderecha, si no es en razón del oportunismo subyacente que existe en la indefinición de proyecto de los indignados?, en Italia no hay coalición de izquierdas a la que los indignados les tengan que arrebatar parte del electorado para obtener un crecimiento electoral notable, como en España que si que la hay-.

Por otra parte tampoco la indignación está evolucionando ideológicamente hacia la derecha. A lo mucho, su proyecto político se puede evidenciar cada vez más como un proyecto político de derechas, pero si hay algo que justifique la alianza entre el movimiento ciudadano italiano, ahora partido, M5S y el ultraderechista UKIP británico -que es una concrección, respecto a su política de alianzas, de con quienes estarían dispuestos a coaligarse-, es sin duda su negativa y renegación de adoptar el lenguaje izquierda-derecha cosa que siempre ha hecho el amplio movimiento indignado italiano, como el ucraniano o el español.

Los frustrados de las hordas del fascismo, en España eran los hedillistas, en Alemania los strasseristas, y en Italia los que serían seguidores de la República Social Italiana después de que los anglo-norteamericanos por un lado, y los partisanos y antifascistas por otro, liberasen Roma y pusieran fin al Reino de Italia -los fascistas también eran republicanos pero resulta que colaboraron con la monarquía, y su Estado corporativista fue monárquico-. Esos frustrados, probablemente las bases de aquellos partidos/movimientos, eran los más creyentes en el fascismo, y los más des-"ilusión"-ados, aunque fueron ellos precísamente la gasolina de los oportunistas de sus líderes.

No me gustaría comprobar hasta donde puede llegar la "cultura" y la tradición indignada aquí en España, ni en ningún otro lugar. Y por desgracia me puedo hacer una idea por lo que ha ocurrido en Ucrania tras la bautizada por una de las cadenas de TV de la corporación Atresmedia, La Sexta, como "revolución ucraniana", bautizada también por las diversas páginas de las redes sociales como "revolución ciudadana": en cierto modo, en cuanto a lo que significa el ciudadanismo adoptado por los indignados ucranianos respecto a la lucha de clases, no es tan diferente llamar al golpe de Estado fascista como "revolución nacional", sabiendo que el ultra nacionalismo ucraniano significa algo parecido al ciudadanismo antes mencionado, al pretender que todos estemos contra los políticos porque "queremos ser libres de los políticos", y que de esta manera olvidemos que disponer de las libertades democráticas y de la pluralidad de partidos políticos es mejor que no disponer de ellas, y que el verdadero poder es el del capital .

Ya he dicho que no apoyaré la convocatoria de la Coordinadora 25S -formada y apoyada por DRY y por multitud de asambleas del 15M- para el próximo 4 de octubre de rodear el Congreso de los Diputados, con el fin de provocar "la dimisión de las Cortes" (parlamento español).

Es necesaria una oposición de clase, que reivindique la lucha de clases y sea una voz autónoma de la clase trabajadora. Es la única manera de evitar una vuelta a un "18 de julio de 1936", a un "julio de 1932" -elecciones parlamentarias para el Reichtag en el que resulta victorioso el NSDAP-, o a un "octubre de 1922" -Marcha del Partido Nacional Fascista (PNF) en Roma-, la manera de evitar el asentamiento de una tiranía.


(*) NOTA DEL 5/2/2015. http://podemosnafarroa.activosforos.com/t92-declaraciones-de-carolina-bescansa-sobre-los-empresarios.Un tipo del Círculo Podemos Ahal Dugu, de Navarra, que se hace llamar en el foro de dicho círculo Joserra, habla sobre las "declaraciones estúpidas" de Carolina Bescansa, refiriéndose a aquella cita que decía "en Podemos, no nos sorprende que nos respalden los empresarios [...]". Dice así: "El problema de Carolina Bescansa es que no entiende que vivimos en una sociedad en la que conviven distintos intereses de distintos grupos". "No entra en nuestras cabezas de mucha gente que estamos en Podemos pensar que la mayoría de los empresarios de este país son gente con la que los de abajo podamos contar...¿son esos miles de empresarios que se han aprovechado de la Reforma laboral a los que se refiere? ¿Son esa mayoría de empresarios que pagan a las/os trabajadoras el salario mínimo y utilizan las medidas de despido que tan graciosamente les ha regalado la derecha a los que se refiere? [...] PODEMOS es un partido de gente HUMILDE, los empresarios que quieran apoyarnos bienvenidos pero nuestra óptica se centra en la defensa de los desposeídos y desfavorecidos".

Siendo efectivamente cierto que la patronal de pequeñas y medianas empresas considera que la Reforma Laboral va "en la buena dirección" -y que además es o fue, o se parece/pareció a un eslógan del Partido Popular, también conocido como Partido Patronal; aquel al que votan los empresarios-, las declaraciones de este miembro de lo que muchos llaman "la secta podemita", es un ejemplo particular que clarifica esto de lo que estaba hablando.
Finaliza así: "Hay dos datos preocupantes PODEMOS no está implantado entre los trabajadores industriales (ES NUESTRO MAYOR RETO) [...]". Llama al proletariado a que acuda al partido salvador y colaboracionista con el empresariado. No podría haber nueva derrota igual que cuando la época "socialista" de Felipe González, si no es con un proletariado votando a Podemos

Después de un comentario a su post, que dice, entre otras cosas, "Lo siento Joserra pero no estoy de acuerdo. Podemos ha surgido para dar la voz al pueblo, pero también hay muchos empresarios que pueden coincidir en nuestros ideales y que serán para este partido muy valiosos. Por tanto no creo que se les deba dejar fuera.[...] Vayamos a las instituciones y hagamos leyes más justas que favorezcan tanto al trabajador como a ese montón de empresarios que quieren hacer mejor las cosas.", responde, en un tono mucho más acorde a la postura de su partido, que "hay una gran mayoria con unos intereses comunes o al menos compatibles y una minoría privilegiada, en la que están los sectores dominantes del empresariado, que tiene intereses contrapuestos con la mayoría social."

jueves, 25 de septiembre de 2014

Boikot a la convocatoria de la Coordinadora 25S

Por Arash


Si fuese un ingenuo, pensaría que cuando la Falange Española decía en su manifiesto fundacional, en 1933, que debían “desaparecer los partidos políticos”, porque a su juicio eran “instrumentos intermediarios y perniciosos” para la “democracia” que ellos también decían buscar, y cientos de miles de españoles les apoyaron electoralmente a ellos y a la CEDA, al igual que 14 millones de alemanes votaron al NSDAP u otros tantos millones recibieron con aplausos al Duce en Italia en su Marcha sobre Roma, pensaría que las neuronas de todos aquellos –entre los que había una inmensa cantidad de afectados y empobrecidos por la crisis económica de entonces, aunque no eran dichas opciones políticas precisamente exclusivas de esos sectores populares precarizados– que les brindaron su apoyo tendrían algún tipo de ataque nervioso que les hizo apoyar esas opciones autoritarias y fascistas, y no me cabría en la cabeza cómo fue posible ese “giro” antidemocrático de parte la sociedad española.
Por el contrario, no hubo ningún “giro” antidemocrático que propiciara la llegada al poder a Hitler o a Mussolini, sino que “ya se estaba mirando en esa dirección antidemocrática”: a lo largo de los años anteriores al ascenso del fascismo, se iban agudizando en esa parte de la sociedad ideas “perniciosas” sobre la “clase política” y voluntades unitaristas de lucha contra aquella, a la que tildaban de “casta”, plasmadas en populismos y nacionalismos, se iban conceptualizando ideas como la “regeneración política” necesaria para cambiar, a sus ojos, el “sistema” y la “partitocracia”, y se iba extendiendo y focalizando ese irracionalismo antipolítico hacia las instituciones legislativas, hacia el parlamento –los falangistas lo llamaban “revolución nacional”–.
A los asesinatos de anarquistas, comunistas, y socialistas; de sindicalistas de CNT y de UGT por parte de militantes falangistas en la década de los 30, también le precedió una demonización del sindicalismo, que a ojos de ellos también eran instrumentos “perniciosos” para la “unidad nacional”. El régimen nacional-sindicalista acabaría con las reivindicaciones obreras y con el sindicalismo durante muchos años después, mediante represión y violencia
Y toda esa palabrería barata actualizada a pesar de que la única casta que existe en España, es la monarquía, no los partidos políticos; a pesar de que el poder no es de los partidos políticos, como afirman los que dicen que luchan contra la partitocracia –¿la reforma laboral del PP viene a cuento de su condición de partido político? ¿se abarata el despido, facilita la “flexibilidad laboral”, se eliminan las pensiones de los jubilados, por la condición de partido político?–, sino de quienes poseen las fuentes de riqueza y se organizan en patronales –que son para los que gobierna el PP–; a pesar de que los políticos no son ninguna “clase”, sino que es más correcto decir que los partidos que han gobernado últimamente en España –no muchos, por cierto– son representantes de una clase en concreto, y no es la trabajadora precisamente; a pesar de que es imposible que quienes se aprovechan del brutal retroceso de derechos laborales, sean amigos de sus víctimas –a no ser que sufran estas últimas la enfermedad mental conocida como síndrome de Estocolmo–.
Pero siempre es más fácil, superficial, y está al alcance de cualquiera, echarle la culpa a “los políticos”, y a los “sindicatos”. Y aquí el papel de las empresas de comunicación y sus decisiones de dar visibilidad y propaganda a ciertos “movimientos” y discursos –y no darlas a otras–, condicionadas por los poderes económicos a los que sirven, es olvidado o ignorado a propósito.
Desde 2008 nos enfrentamos al mismo panorama, en general, que sucedió en aquellos años anteriores al ascenso al poder de los fascistas.
La Marea Roja, ese grupo ciudadano que dijo en su día que hay 445.000 políticos en España –mentira–, y que sobran –a su divino criterio– 375.000. Empresarios defraudadores a hacienda, sobornos empresariales y posteriores compras ilegales de programas políticos (privatizaciones de sectores públicos, por ejemplo)… esa gente no sobra para “Marea Roja”. Ahora que se hace evidente a quienes obedecen radicalmente el PP y a quienes obedecen sin remordimientos el PSOE; ahora que se hace evidente quien tiene el poder realmente, a “Marea Roja” se le ocurre proponer concentrar todavía más el poder político en menos políticos, elegidos a dedo por ellos.


Aquella parte fundadora de Democracia Real Ya! (DRY) –organización con un manifiesto que afirma ser incluyente con la izquierda y con la derecha, lo que llevó coherentemente a algunos de sus miembros a instar a la ultraderecha, considerados como amigos, a que se uniese a ellos; esa posición respecto a la izquierda y a la derecha, es básica en el falangismo–, la Asociación Nacional de Desempleados (ADESORG), que llamó públicamente al esquirolaje de la penúltima Huelga General del 29 de Septiembre en una conferencia, y se distrubuyó panfletos para ello, porque la huelga sólo servía como “lavado de cara para los sindicatos”.
Son motivos que hacen que cualquiera que sea consciente de que la Huelga es un derecho internacional, que les costó sangre a sus luchadores que fuera incluido en las constituciones modernas –aunque algunos, como las cúpulas de UGT y CCOO no los utilicen, y cuando no les queda más remedio recurran a ello para no perder legitimidad que tengan entre sus afiliados–; que cualquiera que entienda que los mineros que en Julio de 2012 aparecieron, tras cientos de kilómetros andados, en Madrid, estaban en muchos casos afiliados a UGT y CCOO, además de la afiliación de los trabajadores a la otra cantidad de sindicatos de clase existentes; sienta fuego en las venas al ver ese claro ataque a la huelga y al sindicalismo, con el que la patronal está encantadísimo.
En una ventana –supongo que sería su sede, o quizás de un simpatizante suyo– me encontré un cartel de DRY. Decía así:
Los bancos y las energías fósiles son el problema. Los políticos y los sindicatos forman parte del problema (si no son una solución… también son un problema), quieren que nosotros paguemos todo mientras ellos siguen igual, ¡o mejor!. Son felices con tu pasividad y tu silencio. ¿Cuánto más vas a dejar que te quiten? ¡Que se vayan del país ellos, no tu!. Fuera chorizos. Democracia Real Ya!
Así que esto es lo que piensan los DRY que justificó que una parte fundadora suya –la ADESORG– llamase al esquirolaje días antes de la Huelga General del 29-S.
Su tercerposicionismo ideológico manifestado les llevó también a otros tantos a llamar “amigos” al Nudo Patriota Español y decir que se uniesen a ellos; el NPE fue parte de la manada de fascistas que asaltaron la biblioteca catalana.
Y quizás también pensarían algo por el estilo la Asamblea de Medio Ambiente de Sol del 15M, que apoyaron la reconversión industrial de la minería y se ganaron una dura respuesta de la Asamblea del 15M de Mieres –pueblo minero asturiano de tradición comunista–, que se sintió literalmente –y con razón– decepcionada de tal ataque a los mineros.
¿Qué se vayan los políticos y sindicatos fuera del país? Miedo me da si DRY hubiera conseguido el 25 de Septiembre de 2012 “asaltar y ocupar el Congreso”.
Y como dijeron públicamente aquellos fundadores de Democracia Real Ya!, la ADESORG, llamando al esquirolaje de la huelga de trabajadores, ahora digo yo, respecto a la convocatoria para el 4 de octubre para rodear nuevamente el Congreso: 
"yo a qué voy??"

Si en una democracia burguesa, es decir en un sistema político democrático bajo el capitalismo, la democracia ya está bastante limitada por los poderes económicos y la patronal, proponer la concentración de poderes, la reducción del número de políticos y la criminalización de los partidos politicos bajo acusaciones y comparaciones con la nobleza absolutista, sólo es el sueño de los capitalistas que sueñan con la dictadura fascista; sólo es el señalamiento y el camino hacia las formas de dictadura del capital más crueles.

Boikot a la llamada de la Coordinadora 25S el 4 de octubre a rodear el Congreso de los Diputados.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Cara y cruz: la falacia de la indignación


Por Arash


Miles de negocios tienen que cerrar al dejar de recibir créditos y préstamos. Millones de trabajadores condenados al paro y a la pobreza. El consumo se paraliza; la economía se para. Y en medio de este panorama, la corrupción política acaba con la credibilidad de todos los partidos políticos, los de izquierda y los de derecha, más ocupados en mantener su poder y discutir entre ellos, que en resolver los problemas básicos y elementales de la ciudadanía. Resulta que los sindicalistas también son corruptos.  Encima, Rusia quiere dejar de abastecer a Europa y financia a los separatistas del Donnbas. El mundo parece entrar en guerra.
Han pasado 6 años desde 2008, fecha que se ha tomado por el inicio de la crisis. La avalancha de indignación conquista, poco a poco, las conciencias de todo el mundo, o mejor dicho, del 99%.
Tras la revolución popular de Francia de 1789, el pueblo-nación (Tercer Estado) logró alcanzar la soberanía, plasmada en la formación de un órgano legislativo –el parlamento– en el que los ciudadanos tuvieran libertad política para participar en este tipo de decisiones, reunidos en sus respectivos partidos políticos de ideas más o menos afines a todos sus miembros. Los estamentos sociales que habían dominado durante siglos –clero (Primer Estado), y nobleza (Segundo Estado)–, quedan relegados del poder.
Efectivamente, el origen de las libertades políticas se puede remontar hasta la Revolución Francesa. Los economistas liberales que escribían sobre la libertad política, también lo hacían sobre la libertad individual –el Estado no debía entrometerse en los asuntos privados del hombre– y, como no, sobre la libertad económica –debía garantizarse la libre competencia, es decir la economía de mercado y la propiedad privada, que asegurarían la riqueza de las naciones–.
Antes de que se asentara el parlamentarismo, la burguesía revolucionaria estaba declarada en armas contra la aristocracia representante del Absolutismo. Una vez asentado, incluso hasta estos representantes reaccionarios formaron partidos políticos, eso sí, dinásticos, defensores de los valores tradicionalistas, contrarios a la separación Iglesia-Estado y, en general, opuestos a todo lo que tuviera que ver con la Revolución Francesa y la Ilustración. Esto es parte del origen del conservadurismo.
Los fenómenos políticos cambian, aunque los fenómenos filosóficos y/o intelectuales en los que se basan los primeros permanecen en bola de nieve de la historia y son más resistentes a la prostitución. Así, se puede comprobar cómo los primeros se alejan de los segundos para adaptarse a cierto status quo.
Los conservadores, en los Estados en los que gobiernan, participan en sistemas políticos en los que hay separación de poderes y un sistema formalmente democrático. Si dicha separación y la reivindicación del parlamentarismo como forma de democracia fueron en gran medida adoptadas por los partidos del liberalismo, los conservadores se posicionaron, históricamente, precisamente contra estas.
En la actualidad, aunque en sus entrañas, como nos demuestran por ejemplo aquí en España los conservadores –el Partido Popular, alineado internacionalmente con la Unión Internacional Demócrata– con sus tentativas de segregación escolar y confesionalización de la educación  y con demás muestras de tradicionalismo franquista por su parte, siguen queriendo dar más poder a la organización criminal del Episcopado, y no cierran las puertas a una salida autoritaria a la crisis política, es sorprendente como, desde entonces hasta ahora, los conservadores han aceptado teóricamente los principios económico-básicos del capitalismo, que en un momento histórico fueron premisa de los liberales a los que combatieron:
“La democracia política y la propiedad privada son componentes inseparables de la libertad individual [y] la economía social de mercado ofrece los mejores medios para la creación de la riqueza y prosperidad material para satisfacer las aspiraciones legítimas de los individuos y de la lucha contra males sociales como el desempleo[1] (Declaración de principios de la Unión Internacional Democrata.)
Hasta el Rey de España, en contraposición con el pasado papel absolutista de la monarquía, elogia –y demuestra así que está con la burguesía–a los empresarios en España asegurando que “la contribución de los empresarios es fundamental” –desde luego, la contribución de los empresarios al sostenimiento del trasvase de las rentas del trabajo al capital, es “fundamental”–, a quienes les otorga una “alta función social: ¿crear empleo?, sólo cuando lo necesitan, relegando a la absoluta miseria a los asalariados cuando no; y si ellos necesitan bajar los salarios y priorizar las decisiones de la patronal en detrimento de las de los sindicatos para que sigan funcionando sus empresas y sigan “generando empleo”, e incluso forrándose, ya les soltarán algunos empresarios unos sobres al PP para que lo hagan, además de para que conviertan en mercado todos los “monopolios estatales”, es decir servicios públicos; que para ellos son para quienes gobiernan estos neo conservadores liberales. [2]

Otras cuestiones de los conservadores como su afirmación insultante de rechazo a los “totalitarismos” o su autoafirmación de “demócratas”, no merecen mayor importancia por la evidente vaciedad de ambas premisas, para un organismo internacional que, reproduciendo a BBC News, considera al Gobierno de Ucrania tras el golpe de Estado como democrático y su parlamento plagado de golpistas del Pravy Sektor o Svoboda como legítimo, a sus operaciones genocidas militares –ejército– y paramilitares –Guardia Nacional, organismo voluntario plagado de los elementos más cercanos al fascismo– como “operaciones antiterroristas”, y a quienes se niegan a obedecer a un gobierno criminal implicado de lleno –por la militancia de quienes participan en él, y puede que hasta por haber cometido alguno de ellos mismos aquella atrocidad– en la masacre de Odessa, como “terroristas” y “separatistas” [3]. (Sección de noticias de la Unión Internacional Demócrata.)
Pero, volviendo a la línea inicial, si los conservadores en la actualidad aceptan estos principios económicos y políticos en la medida en que participan en unos sistemas político –parlamentario, democrático– y económico  –capitalista– de estos tipos, no es ni mucho menos por voluntad suya, sino porque estos principios se impusieron y arraigaron en las conciencias de la sociedad tras muchos lustros. No sólo de los conservadores, sino de la más amplia sociedad, en general, lo que explica en parte, en cuanto al aspecto económico de estos valores, cualquier nivel de dificultad que exista por parte de esta, de asimilar que existen sistemas económicos que no se basan en la apropiación de la fuerza de trabajo y sus productos/beneficios por parte de unos capitalistas; explica la “estrechez de miras”, que digamos, la negativa a “ver más allá de las narices” de mucha gente; explica la dificultad –sobretodo tras la caída de la URSS, uno de los últimos grandes golpes del capital– de la sociedad de concebir el socialismo.
Aunque, aún con su aceptación de las reglas de juego de la burguesía, su condición de conservadores haría que sin duda recurriesen de nuevo al autoritarismo en caso necesario; en caso de que la lucha de clases se agudice hasta el punto en que la burguesía necesite de su recurrencia para la represión no sólo social, sino también política –supresión de los derechos democráticos–.
Parte del origen del fascismo en Europa en el siglo XX, se explica con la recurrencia a los valores conservadores y tradicionalistas, para desacreditar la democracia parlamentaria, o democracia liberal.
Así pues, Onésimo Redondo, quien fue un propagandista de la formación política conservadora Acción Católica, fundó las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica –católicas y anticomunistas, además de su negativa de ubicarse en la izquierda o en la derecha–, para después fusionarse con un semanario español inspirado en uno homónimo italiano llamado “La Conquista del Estado” y formar las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (JONS), de inspiración fascista, y que acabaría juntándose con La Falange.
Otro ejemplo claro del conservadurismo adoptado por el fascismo, son las directrices marcadas por la organización política del dictador Miguel Primo de Rivera, la Unión Patriótica, que afirmaba la necesidad de una “política nueva” y de la formación de un “partido político, pero apolítico”. El regeneracionismo político tiene unas raíces bastante reaccionarias. El fascismo, no sólo en España, adoptaría la antipolítica y el antiparlamentarismo como métodos para llegar a la “regeneración política”. Ya saben: “el movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas” o “en estas elecciones votad lo que os parezca menos malo. Pero no saldrá de ahí vuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada […] No está ahí nuestro sitio”. Como ellos mismos decían, su sitio estaba al “aire libre, bajo la noche clara”, noche bajo la que asesinaban por la espalda a los militantes de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas del Partido Comunista de España, y a los anarquistas de la CNT y de la FAI. Efectivamente, su España nacería de un golpe de Estado en el que los falangistas se convirtieron, o en la élite franquista en unos casos, o en las putitas de ellos en otros.
Además de la incapacidad general, por el momento, que pueda haber en ciertos sectores sociales, de asimilar el socialismo –sumado al miedo a ser satanizados; ¿cuántas organizaciones políticas reivindican en alguna medida la abolición del trabajo asalariado?–, como derivado de la asimilación de los valores económicos del liberalismo y de la burguesía, de los valores políticos de este/a se derivan las reivindicaciones de “democracia” y de una “verdadera representación” ciudadana, y pocos se preguntan hasta qué punto estas son manipuladas por los actuales poderes económicos, aquellos a los que si no se osa llevar la contraria, no comprueba uno los límites de la libertad de expresión en el capitalismo.
A pesar de algunas mentiras como las que se leen en ciertos medios de comunicación como Público.es  –además de las grandes corporaciones privadas de comunicación, como Atresmedia, que se dedican también a la propaganda masiva de los movimientos de disidencia controlada–, no fue un “éxito de la organización [Democracia Real Ya!] […] conseguir  [hace un par de años] que miles de personas se manifestaran por todo el país con una simple convocatoria por internet[4]. La mayor parte del trabajo se la hicieron a los indignados los medios de comunicación privados, entre ellos y de manera destacada, una de las cadenas televisivas de la empresa Atresmedia –La Sexta–. Lo mismo ha sucedido con el partido de Pablo Iglesias en las elecciones europeas, en contraposición con el también gran éxito de Izquierda Unida. Jamás hemos conocido una cobertura tan completa de las convocatorias del 1º de Mayo, que rememora cada año aquel día en que la socialdemocracia de verdad convocó huelgas internacionales en solidaridad con los libertarios fusilados de EEUU.
En el apartado “Democratización de la Comunicación y la Cultura”, del Manifiesto para la Izquierda del Partido Comunista de España (PCE), se dice una cosa que, a pesar de ciertos intentos, por contraposición, por parte de ella misma y de la coalición a la que pertenece –Izquierda Unida– de hacerse por entonces “un hueco” en los indignados del 15-M, es muy recurrente en el actual contexto de la avalancha del 99%, o fenómeno “político” –¿debería decir mediático?– de los indignados:
En el medio plazo, dado que el papel actual de los medios  como propagandistas de la ideología dominante del sistema [capitalista, que conste, no “neoliberal”] tiene su origen en su conformación como empresas de propiedad privada, ligadas a poderosos grupos financieros  nacionales e internacionales, es necesario concluir que sólo será posible su adecuación a las necesidades e interés de la mayoría de la población mediante la socialización , más allá, de la mera nacionalización o monopolio estatal.[5]
Es recurrente porque evidencia que, a cambio de la propaganda bestial de los movimientos indignados en toda Europa, estos prometen salvar al capitalismo del que forman parte –junto al resto de empresas privadas– dichos propagandistas.
A los indignados españoles, como a los italianos o a los ucranianos, les hicieron publicidad hasta entidades como Globalvoices, financiadas y patrocinadas por organizaciones (ONG’s) como Open Society (del multimillonario George Soros) [un sólo ejemplo, 6], ligada al Instituto Nacional Demócrata, del Partido Demócrata de los EEUU. Organizaciones de este tipo se encargan hasta de financiar económicamente a las oposiciones políticas de los Estados, también democráticos, asociados con la Unión Aduanera –entre los que se encontraba el Estado ucraniano, en el que se eligió democráticamente al Partido de las Regiones proclive a un acercamiento económico a Rusia, en plena decadencia y penuria masiva de la Unión Europea o que tienen símplemente gobiernos resistentes al pretendido unipolarismo imperialista estadounidense, en algunos casos también socialistas –estas ONG’s también financiaron a la patronal venezolana antes del golpe de Estado de 2002–.
En los siglos XIX y XX, tras las experiencias del movimiento obrero –la conquista de la jornada laboral de 10 horas en Inglaterra desencadenada por los laboristas,  la conquista de la jornada laboral de 8 horas en España, producto estructural –como también lo fue de los marxistas– y especialmente coyuntural –huelga revolucionaria de la Canadiense, convocada por CNT– de las reivindicaciones de los anarquistas; la llegada al poder de los bolcheviques en Rusia y el decreto de 8 horas o el sufragio universal; el movimiento obrero contribuyó también definitivamente a las libertades democráticas–, el renovado conservadurismo de entonces se convertía de nuevo en tentativa para las clases dominantes. Hoy, con el todavía más preocupante panorama de la ausencia de la movilización generalizada de la clase trabajadora y en una clara muestra amenazadora de la ofensiva del capital, comienza a suceder lo mismo.
La propaganda del capital visibiliza de nuevo a quienes pretenden tomarnos por gilipollas y nos dicen que “no tienen ideología de izquierdas y de derechas, sino simplemente ideas[…][El M5S] no es un partido político ni lo será en el futuro ” –Movimiento 5 Estrellas, de Beppe Grillo–, como antes decían los falangistas cuando pretendían superar las “divisiones artificiales de la izquierda y la derecha” en simple búsqueda de una verdadera democracia, o como decía la abrumadora mayoría del 15M justo después de que Democracia Real Ya! convocase sus manifestaciones, “unos nos consideramos más de izquierdas, otros más de derechas […] unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos […] Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.”
La indignación se agrupa en movimientos, no en partidos políticos, porque los ven como “instrumentos intermediarios y perniciosos” – afirmación de Jose Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española– para la consecución de su falsa democracia directa. Pero aunque se agrupen en movimientos, tan transversales en lo ideológico, y aunque Beppe Grillo dijera que su movimiento transversal no será un partido político, se inscribe como partido político, aunque no ha cambiado un ápice su “pensamiento” antipolítico y “anticasta”; y queda segundo en las elecciones al Parlamento Europeo en Italia; y como “no es de izquierdas ni de derechas”, no le importa aliarse con el partido ultraderechista Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) con quien forma eurogrupo parlamentario, que se declara en contra de la inmigración y alguno de cuyos concejales realiza declaraciones racistas y xenófobas en público [7], igual que Grillo, el M5S y el supuesto “determinismo genético” de los gitanos [8]. El UKIP, como antiguamente lo fue el Frente Nacional de Le Pen –ahora en esta legislatura europea está en la Alianza Europea por la Libertad (EAF)– , es miembro internacional de la Alianza Europea de Movimientos Nacionales (AEMN), de la que es observadora Svoboda, partido ucraniano ultranacionalista de los que participaron en el golpe y consiguieron algunas carteras ministeriales antidemocráticamente.
Algunos intentos de fundación de un partido al estilo del de Grillo, lo intenta parte de DRY –la Asociación DRY–, que se inscribe como asociación y da un primer paso para institucionalizarse, quizás para formar partido político después también. Pero para captar el voto obrero, siempre necesario para que triunfe una opción política autoritaria como lo fue el fascismo del siglo XX, no vale ser tan descarado como en Italia y parte del movimiento indignado en España tiene que hacer frente a otras formaciones políticas más izquierdistas que ellos, entre ellas Izquierda Unida, para lo que Podemos le copia prácticamente su programa a la coalición existente desde 1986. Esta asociación, que tampoco es “ni de izquierdas ni de derechas”, no tiene por tanto problema en enviar cartas amistosas a fascistas como el Nudo Patriota Español –que son parte de la coalición La España en Marcha, los animales que asaltaron la biblioteca en Barcelona–.
Los indignados españoles criminalizan al PP y al PSOE, no porque ambos defiendan a la clase poseedora de este país, sino porque son la “misma mierda” –aunque el PP sobrepase por la derecha al PSOE en su continuación de la precarización de las condiciones de trabajo que iniciaron estos últimos; aunque el PP haya dado cientos de millones de euros más a los bancos que los que el PSOE vergonzántemene también le dió–. Casualmente la indignación se la come el PSOE –estaba en el gobierno entonces–, que reduce su número de votos tres veces más de los que lo aumenta el PP en las elecciones que venían después del 15M. ¿Que el PP no ganó las elecciones símplemente por el efecto provocado por la abstención de los votantes del PSOE que hizo concentrar a los primeros más escaños, sino que es que encima aumentó el número de personas que votaron al PP? ¡Increible! O no tanto, si entendemos que el vasto poder de los medios de comunicación de masas se ha puesto mágicamente de acuerdo para publicitar al movimiento pre-electoral, confrontar así al gobierno del PSOE, y tender finalmente la alfombra azul al PP. Fueron los "emprendedores" y pequeños empresarios, tan ciudadanos como los obreros a los que emplean y tan reivindicados "inclusivamente" -es una palabra de todas las que usan, como "transversal", que he podido comprobar que se las ponen como los mástiles de los barcos, bien gordas- por los indignados en sus "movimientos", los que dejando de votar al PSOE o al menos los que votaban en blanco, nulo, o no votaban, lo hicieron entonces al PP haciendo que ganasen las elecciones. En agradecimiento, la reforma laboral de Rajoy -aquella que abarata los despidos, permite el encadenamiento de contratos temporales (sin contar los contratos en fraude de ley, además de los legales), y un montón de regalos más como garantía de la flexibilidad de los patrones para ejercer su impunidad- para facilitar la creación de nuevas empresas a los "jóvenes emprendedores".
Entonces es el momento de la indignación, o al menos de intentarlo, de extender la crítica a toda la “casta parlamentaria”, como decía la convocatoria de Ocupa/Rodea/Asalta el Congreso del 25S; la victoria conservadora debido a la debacle del PSOE a la que el 15M contribuyó en parte, justifica la continuación de su discurso. “Todos los políticos son iguales”; “hace falta una regeneración política”. Partidos sospechosos de ser de izquierdas, como el MCRC –ser republicano no quiere decir ser de izquierdas–, y grupos que rechazan abiertamente ser de izquierdas y de derechas –DRY–, es decir que son peligrosamente ultraderechistas –no porque tengan que ser necesariamente violentos, que los hubo en el 25S, sino porque pretenden superar de nuevo al “caduco” sistema político “partitocrático”–, se pretenden pasar por el forro las elecciones y nos engañan diciendo que quieren echar al gobierno; lo que quieren es quedarse, por eso tratan de asaltar una de las cámaras del parlamento –Poder Legislativo– en donde está la “casta política”, osea todos los partidos políticos con representación parlamentaria, no sólo el PP al que supuestamente pretendían derrocar; IU o EH Bildu ahora también son casta, pues.
Algunos pretenden criminalizar también al sindicalismo y a los sindicatos, llamando a la “huelga sin sindicatos” o diciendo sin cortarse un pelo “fuera políticos y sindicatos del país” –esto no es nada democrático, más bien asusta–, lo que contrasta con la presencia real de sindicalistas en las “mareas”; en la revuelta de los Forconi, en Sicilia, aquella con quienes Beppe Grillo o Silvio Berlusconi se solidarizan, en donde la presencia de símbolos o banderas políticas están mal vistas por el discurso anticasta pero no las mayoritarias banderas nacionales italianas que ondean los verdugos que enarbolan las horcas, también había sindicalistas de la CGIL. Pero los medios de comunicación sólo publicitarán el fenómeno en tanto que “mareas” –roja, azul, blanca, etc–, y no en tanto sindicatos de trabajadores; los éxitos de parar la privatización de la sanidad son de la “marea blanca”, no de los sindicatos de sanidad y de el/los sindicato(s) de ramo de ese sector. ¡De cojones!. Algo parecido a cuando los falangistas intentaron neutralizar el sindicalismo de clase con su apestoso nacionalismo –nacionalsindicalismo; el objetivo era combatir a las entonces hegemónicas UGT y CNT–.
Las ideologías nos dividen”; “Hay que devolver la soberanía a los ciudadanos”; “El pueblo unido, jamás será vencido” –cómo se atreven a prostituir de esta manera el que fue lema de la Unión Popular Chilena, de Salvador Allende– . En la UP participaron diversas organizaciones, entre ellas el Partido Comunista de Chile; ellos creían en la existencia de una lucha entre clases sociales en las entrañas del pueblo y trataron de llevar a cabo su proyecto socialista pacífico para la emancipación de la clase trabajadora, hasta que una oposición controlada que cayó en el anzuelo –decían “no hay carne, no hay huevo, en este Chile nuevo”, los opositores a Allende– de la falsa “incapacidad” del gobierno de proveer de productos básicos a la población –en realidad acaparamiento producido por los empresarios, dirigido por los poderes capitalistas chilenos y norteamericanos, para sabotear la economía chilena, como dijo literalmente Nixon; la economía debía "chillar"– terminó por desembocar en un golpe de Estado en el que Salvador Allende fue asesinado; los socialistas, la izquierda, los chilenos, pagaron después con su sangre, durante las décadas de dictadura fascista de Pinochet, su condición de luchadores por la emancipación. Los indignados en Venezuela, tan antichavistas, se quejan hoy exactamente de lo mismo, acusando a la Revolución Bolivariana, antes a Hugo Chávez y ahora a Nicolás Maduro,  y al PSUV de ello.
Así, el fascismo pretende devolver el poder soberano al pueblo –del que toda la ciudadanía, los de abajo, forman parte–, pretende recuperar la soberanía de la nación. Los partidos políticos, para el fascismo, son una especie de estirpe que gobierna para sí misma, de modo que el poder lo tienen ellos –partitocracia–; ellos pues, tan puristas de la democracia, quieren el poder para el pueblo. Pero, paradógicamente adoptan de nuevo el conservador y antiliberal discurso "regeneracionista", del "partido-antipartido".
Pretenden connotar a todos los políticos y sus partidos con cualidades propias a las de la aristocracia feudal: por eso les llaman casta política –aunque algunos no sepan lo que significa casta, con todo su derecho pero con sus nefastas consecuencias– e insinúan que la política es hereditaria, ocultando que desde que la política era hereditaria en el Absolutismo hasta hoy en donde de hecho no lo es, se han conseguido las libertades políticas que ellos pretenden ignorar que existen diciendo que esto es una “dictadura de los partidos” y que no se obedecen a las reivindicaciones de la ciudadanía, encarnando así en sus entrañas el oscuro trayecto del regreso a la censura y el exterminio de la disidencia disfrazado de "democracia directa" y antipartidos; precísamente acusan de dictatorial a un sistema político que, aunque sea formal y procedimentalmente, es democrático, pero de la dictadura del capital, aquella que explica que los que mandan de verdad no son los políticos, no tienen nada que decir.
Pretenden emular una Revolución Francesa, en definitiva. Aunque tan “puramente democráticos” los anticasta, los tercerposicionistas, los regeneradores, los que quieren acabar con la “partitocracia”, los que dicen que “los políticos oprimen al pueblo”, que "no son ni de izquierdas ni de derechas" (actualmente añaden, a modo pseudoizquierdista y "antisistema", que "son los de abajo y van a por los de arriba"), hicieron en el siglo XX lo que habría hecho cualquier absolutista o conservador, precísamente  delegarse la política entre ellos y suprimir las libertades políticas.
La Falange Española consideraba que el poder lo tenían los partidos políticos en contraposición al pueblo –partitocracia como antagonía a democracia–. El Movimiento 15-M también lo repitió, el Movimiento 5 Estrellas también; los indignados ucranianos también –querían ser libres de los políticos", decían[9]; los indignados venezolanos –que en Venezuela tienen que hacer frente a la democrática y combativa mayoría chavista, que en 2002 protagonizó una reacción al golpe perpetrado por Fedecámaras y devolvió el poder constitucional a Chávez– también lo hacen. También lo hicieron en Serbia, Kirguistán, Ucrania antiguamente con la Revolución Naranja, Georgia, etc, y en todos los países en donde se han dado “revoluciones de colores”.
Estamos en una especie de años veinte en el siglo XXI. El fascismo ha asomado la cabeza en Europa, como se comprueba en los resultados de las últimas elecciones al Parlamento Europeo. Algunos pretenderán salvar a los indignados por quienes tanta “ilusión” tienen, de las acusaciones de reaccionarios y de desligarlos del surgimiento del fascismo, pero lo cierto es que algunos movimientos indignados hasta se dan la mano con él, como en el caso de la alianza italiano-británica entre el M5S y el UKIP, y no es en absoluto casualidad, sino que se explica a partir de su ideología y de las categorías que utilizan, siempre unitaristas –el pueblo, la ciudadanía, la nación– , es decir obviando la lucha de clases dentro de todas las naciones y todos los pueblos y desplazando las coordenadas del bombardeo social de rabia hacia el sistema político y la pretensión de una mayor y falsa representación, hacia un lugar lejano y ajeno al mundo económico y del trabajo que es el estructural de la sociedad; para los indignados, entre ellos Pablo Iglesias y su partido Podemos, hablar de clases sociales es “política vieja”, pues se trata de una “izquierda trasnochada”.
La patronal italiana, Cofindustria, fue de las principales financistas del fascismo en Italia, y también se sabe que el Partido Nacional Fascista financió con millones a la Falange Española de las JONS –aunque retiró esta tras sus malos resultados electorales–; no quiero imaginar la represión –física y mediática–a la izquierda entonces, en contraposición a la visibilidad que les otorgaban mediáticamente la prensa burguesa a los movimientos precursores del fascismo, pero los medios de comunicación actuales, totalizados por la empresa privada, publicitan descaradamente a los indignados.
En los archiconocidos platós televisivos de “Al Rojo Vivo” –lo de rojo no es por bolchevique, eso es trasnochado– y “Las mañanas de Cuatro” tienen presencia, semana tras semana, los grandes líderes de la indignación española; en el programa de “El Gran Wyoming” se realizan burlas –por supuesto, ¿inofensivas?– a diversos personajes políticos –tratando de acaparar para los indignados el rencor de unos obreros que fueron votantes del PSOE y que se sintieron “traicionados” por la entrada de España en la OTAN;  aprovechándose de la miseria laboral que sufren los asalariados por las políticas económicas liberales del PP para llevarlos a los cauces del ciudadanismo; etc– por resistirse al “poder ciudadano” -Atresmedia es privada; poder del capital sería más correcto-, entre las que no están en absoluto el sagrado Pablo Iglesias ni el resto del trío de Podemos, tan obsesionados con la ciudadanía en los momentos en los que hay que hablar de trabajadores. Cayo Lara, quien cree que existen las clases sociales y que afirma que existe una lucha entre ellas, es víctima del humor barato del programa de La Sexta; Alberto Garzón, que representa el sector de IU más proclive a un acercamiento a Podemos, no le he visto todavía en ninguna mofa del programa.
Una leve mejoría de la economía para los capitalistas “saliendo” de la crisis, conseguida a costa del desangramiento de la clase trabajadora como siempre, puede frenar un poco el triunfo del fascismo, que no obstante seguirá creciendo.
Pero la próxima vez, quizás dentro de 15 años –como en Alemania , desde el primer crecimiento y posterior paralización hasta la definitiva victoria electoral del Partido Nazi–, o quizás dentro de 30, un rebrote de la crisis suponga el golpe de gracia, el golpe maestro de una burguesía que ya ha financiado y publicitado a unos movimientos que podrían ser perfectamente una base social fértil para que un nuevo fascismo se asiente en Europa.


Es necesario desenmascarar y evidenciar las raíces conservadoras de la indignación. Estamos ante la misma mezcla, aparéntemente paradógica, de valores progresistas de los más variados que parecen pregonar -democracia liberal frente al absolutismo; democracia directa, reivindicada por el anarquismo frente a la democracia representativa, etc- y de valores conservadores y tradicionalistas -consideración del sistema político como partitocrático y por tanto hostilidad a la democracia liberal formal existente dado su carácter de "servidumbre" a los partidos, atribución de linaje a los representantes políticos y negación absoluta de la democracia; visión accidentalista de los partidos políticos, que impedirían según ellos el ejercicio de soberanía popular directa; rechazo de las ideologías o inclusión indiferente de todas ellas; posibilidad de la supresión de la financiación pública de los partidos y los sindicatos; etc-, que se dio entonces desde 1920 en adelante hasta la II Guerra Mundial.




Sólo se puede estar del lado de la burguesía, o del lado del proletariado, como dicen las manifestaciones de la clase trabajadora –"o con la patronal, o con la clase obrera"–. Ponerse una venda en los ojos y fingir que no existen las clases sociales, es hacer lo mismo que lo que hicieron los seguidores del que decía que "el socialismo proclama el dogma monstruoso de la lucha de clases; proclama el dogma de que las luchas entre las clases son indispensables", como dicen abiertamente los indignados que afirman que "las ideologías dividen" a su movimiento ciudadano; heredado del 15M, el líder de Podemos se dice de "izquierda" pero aspira a captar los votos de izquierda y de derecha, de obreros y empresarios, o sea todo cristo, porque en el fondo también piensa que "lo importante no son las etiquetas izquierda o derecha".


La avalancha de la indignación sigue creciendo.

Ponerse esa venda en los ojos, es hacer lo mismo que quienes culpaban a quienes éscribían, leian y teorizaban sobre las razones de la explotación del capitalismo, de ser ellos mismos los que dividían al pueblo y a la sociedad -en lugar de agradecerles que hicieran a la clase trabajadora consciente de ello-, para luego salvar los fascistas la sacrosanta propiedad privada de los medios de produccion.