.

Espacio de producción propia, reproducción ajena y discusión de teoría analítica sobre estructura, relaciones y cambio sociales, y de difusión de iniciativas y convocatorias progresistas.

miércoles, 20 de abril de 2016

La "Nuit Debout": el papel de la izquierda en el fortalecimiento del populismo

Por Arash


¿QUÉ CLASE DE TENDENCIAS POLÍTICAS CATALIZARÁ LA "NUIT DEBOUT" FRANCESA?

En un desilusionante artículo de hace dos años, que llamé "Asistiendo impotentes a las excavaciones de lo que serán nuestras propias tumbas" [1], intenté dar unas pinceladas superficiales sobre los fenómenos indignados, en España e Italia, de hace ya unos años, que habrían de intentar servir para predecir, a grandes rasgos, la evolución de esta clase de movimientos de las clases medias que desde hace casi una década están de moda en "occidente" (EEUU y Europa occidental y del sur), y que recientemente tomaron como "núcleo de condensación", para la formación de una gota "más grande" e "inclusiva" (y que habrá de engullir lo que tiene a su alrededor, antes de precipitar al vacío, especialmente lo que pudiera haber a su izquierda), la movilización de la clase trabajadora francesa de la mano de una de sus organizaciones sindicales, la Confederación General del Trabajo (CGT).

Para lograr tal propósito, intenté relacionar las evoluciones de tales movimientos en ambos países y la plasmación institucional de los mismos, con la coyuntura política e ideológica que los precedían, y deduje que si uno de los productos políticos más directos y consecuentes del movimiento ciudadano y de "la gente" del 15-M, Podemos, estaba aparentemente menos a la derecha (relativamente hablando) que el movimiento de las "5 estrellas" –que apenas siquiera necesitó una transmutación significativa desde que estaba acampando en las plazas italianas hasta que adquirió personalidad jurídica propia—, era porque la sociedad italiana, y particularmente los trabajadores, estaban más desplazados ideológicamente a la derecha que en España, situación de la que, en todo caso, serían responsables los indecentes que han dirigido lo que fueron sus organizaciones.

Naturalmente aquello necesitaría entonces y ahora una comprobación más científica. Este blog nunca ha tenido, por el momento, la pretensión de sustituir a la teoría e investigación de rigor. Pero si en el proceso de elaboración del mismo, he logrado aportar un sólo grano de arena para orientar a otros investigadores a que adopten un punto de vista que les permitan desmontar lo que de verdad esconden estos movimientos, me sentiré satisfecho. Podría dramatizarse la realidad con un pedazo de papel de aluminio, en el que los fragmentos del mismo que "deben" tener relieve es algo que obedece a los dictámenes del poder, ese que tanta simpatía tiene por los procesos de movilización en cuestión tratados en este artículo.

Quizás haya realizado esa minúscula aportación asociando, como hice en el artículo de hace dos años del que les hablo, la orientación ideológica de ambas sociedades con el reflejo que esta tenía en ambos parlamentos nacionales, premisa a partir de la que procedí a la elaboración de aquel. Por aquellos tiempos se decía (y se podía comprobar) que el programa electoral de Podemos era como el de IU pero, además de muchísimo más corto (copia y pega cutre), carente de sus aristas más incómodas para el capital, entre ellas el compromiso por la República o la reivindicación por la salida de la OTAN, siendo la organización trasatlántica y la monarquía dos de los pilares que ayudan a sostener, aún sabiendo que juegan un papel complementario pero prescindible, la dominación de clase en España. En las dos últimas convocatorias madrileñas de conmemoración de la proclamación de la II República en las que estuve, no recuerdo haberles visto como parte de los convocantes.

Todo ello a pesar de que había demasiadas banderas republicanas tricolores en la "Marcha por el Cambio", aquel evento reproducido en directo incluso durante los espacios meteorológicos del telediario de La Sexta. Si aquello de verdad fuesen revoluciones o tuvieran alguna potencialidad de serlo, podría decir que el músico afroamericano de jazz Gilbert Scott-Heron estaba equivocado al afirmar que "la revolución no será televisada" [2]. Los de mi generación aún no habíamos vivido en primera persona cómo una opción electoral podía irse tan a la derecha, en lo superficial que cabe imaginarse un programa que tiene como objetivo ganar las elecciones (siempre fue de derechas en lo profundo de sus motivaciones y objetivos), incluso más rápido que el propio PSOE durante la Transición, aunque otros más "viejos" nos avisaron y algunos les hicimos caso. Otros "viejos", otros no tan "viejos", y muchos, muchos jóvenes no lo hicieron, y cayeron en la trampa del posibilismo, ya sea votándoles, o bien pensando que su llegada a las instituciones significaría algún tipo de "apertura política" que haría hueco a las fuerzas de izquierda extraparlamentaria ("revolucionaria", en el caso más esquizofrénico), o simplemente adoptando la posición del reaccionario que dice: "peor que los demás partidos no van a ser".

El caso es que, tratando de continuar en la misma línea en la que estaba cuando escribí aquel artículo (que mencionaré por última vez), creo interesante y necesario que nos replanteemos el papel (nefasto) de las organizaciones de izquierda en los últimos tiempos en lo relativo a la formación de conciencia entre los trabajadores, puesto que en última instancia ello ayudará a determinar cómo reaccionen estos últimos ante los fenómenos del estilo de la "indignación". Una militante de una de las organizaciones constituyentes del Frente de Izquierdas francés –los socios europarlamentarios de IU— , que como otros tantos de la organización están participando en los intentos de establecer acampadas en diversas ciudades francesas, le decía a De Journal du Dimanche, entre otras cosas (sensación de molestia del establecimiento de puestos de venta de kebabs y perritos calientes), la siguiente perla, que no resulta novedosa en los movimientos del ámbito de la indignación: "Ahora tenemos más miedo de la infiltración de fascistas que del agotamiento del movimiento" [3]. Tal temor no se aleja demasiado del contenido en muchas de las declaraciones en las redes sociales.

Puesto que se teme tanto la entrada de fascistas en el movimiento, cuyos participantes han sido desalojados de la Plaza de la República por las Compagnies Républicaines de Sécurité (CRS) pero que ha tenido réplicas en otras ciudades francesas [4], y a propósito de las señales que manda la sociedad francesa y las correlaciones que traté de establecer entonces, me pregunto si en un país en el que casi un cuarto de sus habitantes votó a la extrema derecha del Frente Nacional para las últimas elecciones al Parlamento Europeo –la formación que más votos recibió, incluso por delante de los conservadores— no habrá realmente elementos xenófobos en estos momentos formando parte de los "debates" "espontáneos" de la plaza parisina y de las algaradas puntuales contra la policía que se están produciendo alternativamente como parte de la transversal e inclusiva "Noche en Pie".

Queda demostrado, por los acontecimientos, no por ningún rayo de luz celestial ni por inspiración divina alguna, que los movimientos de indignados y sus productos varios, han permitido allí donde han tenido cierta consistencia, la catalización de la inclusión e infiltración de elementos de extrema derecha en la protesta social, y que difícilmente tienen cabida en la lucha menos desideologizada y más consciente del latente conflicto social capital-trabajo, así como han estado vinculados con un corrimiento ideológico general hacia la derecha que se ha materializado de diferentes y variadas maneras: perdida de peso de la reivindicación por la República o por la salida de la OTAN en España, introducción de discursos políticos y elementos xenófobos en las instituciones italianas, desideologización de las masas y creación de cabezas de turco para los auténticos vapuleados por el régimen capitalista de producción, en ambos países, que eluden la responsabilidad de la burguesía y las causas de la explotación de clase, pérdida de precisión en la identificación de los orígenes de la "crisis", que se ha desenfocado de lo económico y se ha concentrado en lo político... [5].

De este modo, no ha sido ninguna sorpresa el conocimiento de que veteranos del Movimiento 15-M, algunos de ellos pertenecientes a Podemos (como Pablo Lapuente, miembro del Círculo Podemos París), se encontraron en el fenómeno Nuit Debout y están presentes en los intentos de establecer un campamento indignado en París [6]. Estoy seguro de que los trotskistas del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) están metidos en esto, y que probablemente están aspirando ahora mismo a construir otro "frente de masas", como lo intentó IA en España, presumiblemente con el objeto de aprovechar la ocasión y hacerse un hueco entre el electorado francés. Es necesario cuestionarse si el NPA, en su vocación de montar otro tinglado parecido a Podemos en Francia con el objeto de convertir la indignación ciudadana en (re)cambio político, tomará de las juventudes del Partido Comunista Francés (PCF) o de alguna otra organización algún lidercito egocéntrico bien "formado" procedente de la Universidad.


¿POR DÓNDE COMENZAMOS A ANALIZAR LOS ORÍGENES DE LA INSTALACIÓN SOCIAL DEL POPULISMO DE DERECHAS EN ESPAÑA?

Lo que en 2007 acontece no es el inicio de una crisis estructural del capitalismo, que es remontado por los estudiosos marxistas hasta la década de los 70 y la crisis del petróleo. Es más bien, en comparación con el concepto anterior de crisis, el inicio de una depresión de carácter más local que, vistos los acontecimientos confirma, eso sí, el futuro capitalista sumido en un marco crónico de crisis estructural, sobre todo para sus mayores víctimas, que siguen siendo, en términos generales, las mismas que hace dos siglos, algo de lo que tarde o temprano no cabrá duda. La depresión local de 2007 está haciendo evidente, incluso ante los más desconocedores de economía, la crisis estructural del capitalismo, porque se está identificando progresivamente con ella.

La tasa elevada de despidos de plantilla en las empresas, el cierre del grifo en la concesión de los activos financieros (préstamos, crédito) a los que normalmente recurren las anteriores ("decrecimiento extensivo del capital financiero"), la caída del beneficio del capital industrial y comercial en aquellas que son menos competitivas, la quiebra de las mismas e incluso la posiblemente consecuente proletarización de la pequeña burguesía propietaria, y la caída momentánea del interés del capital financiero ("decrecimiento intensivo" del mismo), son algunos de los hechos más relevantes, fundamentales y característicos de este tipo de depresiones, que están interrelacionados y que explican algunas de las cuestiones de a continuación.

En las protestas ciudadanas que han tomado y toman el formato "indignado" de acampadas en plazas y espacios públicos desde 2007, no nos hemos encontrado con peticiones de productores autónomos de leche pidiendo una subida del precio mínimo de los productos de su trabajo, como lo han hecho los europeos en tantas ocasiones cada vez que se ven obligados a derramarla en señal de protesta; ni tampoco particularmente ante protestas de ferroviarios contra la liberalización de su sector laboral, como lo comenzaron a hacer en el pasado muchos trabajadores de la antigua RENFE contra su segregación y como lo continúan haciendo muchos trabajadores de Renfe Operadora y de ADIF contra la privatización que se le viene encima a tal sector; ni tampoco ante ningún reclamo, por parte de pescadores, de igualdad en las condiciones para el desempeño de su actividad; ni ante exigencias obreras del cumplimiento de las resoluciones judiciales en una expiración masiva de contratos laborales, como lo hicieron magníficamente los trabajadores industriales de la fábrica embotelladora de Coca-Cola en Fuenlabrada; ni tampoco ante reivindicaciones de comerciantes, en defensa de unas condiciones económicas más equitativas y que les permitan mayores oportunidades como aquellas de las que disfruta el gran capital; ni ante un rechazo de la eliminación de los subsidios a un sector laboral, como hizo de manera contundente la clase obrera minera y del sector del carbón en las montañas, industrias y pueblos de Asturias y León.

Entonces, ¿qué hay en los movimientos indignados? En principio, cualquier combinación arbitraria de los segmentos sociales anteriormente mencionados. Se trata de movimientos sociales que pretenden aglutinar y conglomerar en una misma protesta a clases sociales muy diferentes y, en consecuencia, a intereses muy diversos, en absoluto exentos de contradicciones.

La composición orgánica de estos movimientos es una cuestión que, a excepción de los casos manifiestos de ciertos sectores, tanto desde la derecha como desde la "izquierda", que han reivindicado abiertamente la transversalidad en las protestas, nunca ha preocupado en exceso a sus instigadores, promotores y colaboradores más ingenuos, aunque ello no significa que sus consecuencias no sean importantes y deban preocuparnos a los que tenemos conciencia de clase. La transversalidad del movimiento siempre es presentada en ellos como una virtud: el ciudadanismo del Movimiento 15-M y la obsesión religiosa de incluir en él a personas con independencia de sus planteamientos ideológicos; la posición del Movimiento 5 Estrellas contra el uso de identificativos y banderas de organizaciones políticas, las agresiones de cariz intolerante y autoritario contra quienes las portan (especialmente si se trata de militantes y organizaciones marxistas y comunistas [7]) y la intimidatoria "marea" de banderas nacionales italianas en la "Revuelta de las Horcas"; el nacionalismo del Euromaidán ucraniano, hegemónico desde los inicios de tal movimiento, su apuesta por el golpe de Estado contra un gobierno democráticamente electo, y su antagonismo con una formación a la que se le acusaba de arrebatar la soberanía nacional ucraniana (paradogicamente ha sido el gobierno euromaidanista de participación nazi al servicio de la UE el que lo ha hecho) y simpatizar con el "comunismo" del gobierno vecino de Vladimir Putin. Los intereses contradictorios quedan automáticamente ocultados, y toda iniciativa de visibilizarlos queda extirpada de la forma más censora por no ser "inclusiva". En efecto, la exclusividad de la clase trabajadora en las luchas dinamita estos "movimientos".

Así pues, como resultado combinado del discurso transversal e inclusivo y de los fenómenos más característicos de la depresión que se han citado anteriormente y que contextualizan la coyuntura actual desde 2007, no podemos más que encontrarnos con un movimiento social que nace lógicamente de la opresión de una sociedad divididad en clases, pero en el que los protagonistas son, desde el principio, la pequeña burguesía y otras clases medias que la acompañan en su capacidad adquisitiva y los niveles de renta que el estado de bienestar les permitieron alcanzar. Sólo ello puede ser coherente con el hecho de que antes de la depresión de 2007, solamente hubiese en las calles luchas aisladas de los sectores combativos y concienciados de la clase trabajadora o bien de los segmentos directamente afectados por ofensivas, en materia laboral, de la patronal que los contrata, y que después de la misma, las anteriores luchas de contenido o potencialidad transformadora hayan menguado, no se hayan extendido o, en el mejor de los casos, hayan sido silenciadas mientras que, por contra, los movimientos de cariz reaccionario hayan "ocupado" y "tomado" las calles, bendecidos y respaldados por las pantallas de las diferentes iglesias predicadoras de las nuevas religiones: los adoctrinadores y creadores de opiniones para masas.

El liderazgo burgués y de clase media de esta clase de movilizaciones, (des)orienta la protesta social que, aparentemente, tal y como se desprende de las consignas que ellos mismos lanzan a las masas, se publicita como si su vocación fuera la de satisfacer los intereses nacionales, pero que desea para ello la colaboración de las clases oprimidas con sus opresores y la reproducción del sometimiento a la dominación capitalista, puesto que son estas, la lógica y las ideas que legitiman y sostienen, respectivamente, su privilegiada posición social. Estas movilizaciones, pues, ocupan el espacio que debiera ocupar un movimiento de liderazgo obrero en pro de la aceptación de la rotura del pacto social inaugurada por el capital, y oponen frente a él, el consenso y la negación de la lucha de clases, abriendo el telón de un escenario en el que cada vez caben, e irán cabiendo, más correlaciones con el contrarrevolucionario período de entreguerras del que fue testigo Europa, en el que se rompieron, ya por segunda vez en la historia moderna, unas débiles relaciones internacionales, fracasó rotundamente la Sociedad de Naciones, y quedaron aislados los procesos de emancipación en curso.

La autoproclamada "izquierda radical", heredera del nuevo itinerario que se había diseñado para el resto de las izquierdas hace ya casi medio siglo, y que pretende reeditarlo en los mismos términos estos días allí donde nació, no podía, ante esta situación, sino ver una oportunidad para introducir estos elementos reaccionarios en la protesta social y en sus clásicos contenidos reivindicativos de izquierda, y contaminar el significado progresista que la caracterizaba, predicar la "transversalidad" en las luchas, y llamar a la "inclusión" de las clases poseedoras, encuadradas en diferentes "movimientos sociales" (en esta ocasión, el movimiento ciudadano), en las movilizaciones obreras y de clase, que finalmente terminarían diluyéndose en ellos.

Y con esta "izquierda radical" parece conectar, con bastante correspondencia, la mal llamada Izquierda Anticapitalista Europea y, en concreto, lo más indecente del trotskismo, heredero del Secretariado Unificado de la IV Internacional y que ha jugado un papel trascendental desde la "izquierda" en la génesis de los movimientos de ciudadanos "indignados", con unos antecedentes importantes que se deben conocer para tratar de ubicar su posición con respecto a los mismos y, con ello, desenmascarar el respaldo que desde la izquierda se pudiera prestar a una protesta de tintes conservadores y de propósitos que desequilibran, cada vez más y apuntando hacia la irreversibilidad, la dinámica de la lucha de clases del lado de la clase burguesa.

La Izquierda Anticapitalista (IA) española adelantó muchos de los cambios que, a lo largo de la trayectoria del Movimiento 15-M y sus productos, vimos acontecer.

Tal y como informó la web eldiario.es el día 21 de enero de 2014, el órgano ejecutivo de Izquierda Anticapitalista (IA), la Secretaría Confederal, emitió un boletín interno para el resto de la organización política [8]. Hay varios aspectos reseñables del boletín, tanto en la Resolución elaborada por tal secretaría, como en sus propuestas de cara a las elecciones al Parlamento Europeo en 2014. Me centraré en el primero de los dos.

La coyuntura que advierte la Secretaría General de IA en el boletín es caracterizada como "volátil y explosiva", así como "testigo de una guerra de posiciones". La estrategia de IA en el contexto de la depresión económica que comenzó en 2007 consistía en la puesta en práctica de una "táctica [que tenía que ser] extremadamente flexible [...], y en el que la dinámica ensayo-error [jugase] un papel fundamental [en la recomposición de] la izquierda alternativa". ¿Estarán los disconformes de IA con Podemos preparando el segundo "ensayo" en Sol, después del primer "error" de su táctica "extremadamente flexible" y aprovechando el tirón de los indignados de "Nuit Debout"?

Aunque probablemente no acierte en dar con las fundamentales, trataré de desarrollar brevemente tres cuestiones que creo que rodean todo el proceso de (re)cambio político iniciado en España aquel 15 de mayo, que han tenido o bien tintes liberales, o bien abiertamente conservadores y antiliberales (distinción de la que en este artículo no voy a ocuparme); cuestiones que intentan arrojar luz sobre cómo la "izquierda" trabajó para la derecha, problema sobre el que ya se ha reflexionado de manera mucho más inteligente [9], y que tratan de concienciar sobre estos procesos de lavado de cara del sistema, a propósito del fenómeno "Nuit Debout" en Francia. Estas cuestiones tienen que ver con: la antipolítica y el antiparlamentarismo reaccionario, el deseo de profundizar en la democracia liberal, y el desplazamiento de la izquierda socialdemócrata por la derecha populista.


1. PLANTEAMIENTO DE UNA CONFLUENCIA CON EL ACTIVISMO SIN PARTIDO

Ha habido momentos en la historia en los que determinadas coyunturas políticas han sido un obstáculo para la tendencia económica capitalista mundial. En realidad, toda la coyuntura política actual en casi todo el mundo lo es, en la medida en que el Estado de bienestar aparece, en los países que han tenido el privilegio de conocerlo y experimentarlo, como el último enemigo a abatir por parte de un capital que lo domina prácticamente todo desde finales del siglo XX y que desea obtener, antes de su derrumbe, sus últimas rentas arrebatando las rentas y los derechos de la clase trabajadora. La anarquía de la producción sigue y seguirá siendo el sueño y el objetivo de los capitalistas. Pero en esos momentos puntuales a los que quiero referirme, la proporción con la que una coyuntura política es un obstáculo para la dinámica del mercado es mucho mayor que en "tiempos normales", o quizás sea más correcto decir que, en dichos momentos, tal coyuntura pesa más porque lleva incorporadas las libertades democráticas, que son parte del obstáculo a la evolución de la economía capitalista. 

La dictadura militar franquista no fue un obstáculo a tal dinámica económica hasta, al menos, la segunda mitad del siglo pasado. Cierto que los Pactos de Madrid, firmados en 1953 por Dwight Eisenhower –por entonces presidente del país norteamericano, el "centro neurálgico del capitalismo"— y el tirano Francisco Franco, no parece indicar precisamente que el franquismo significase un obstáculo para el mercado capitalista incluso a partir de los años 50, cuando el "mundo libre" de Occidente vio una oportunidad en el régimen fascista para combatir el comunismo, cruzada anticomunista a la que, dicho sea de paso, se sumó ese engendro socialdemócrata partidario de la "Tercera Vía".

Estoy mucho menos capacitado para hablar de la dinámica económica, que del modelo político (no soy ni quiero ser politólogo como otros; es que la economía tiene su punto de dificultad), pero en cualquier caso la economía capitalista española durante el franquismo no podríamos catalogarla fácilmente como liberal, sino más bien como autárquica y relativamente aislada con respecto a como lo es hoy en día. Ni la existencia de la "democracia orgánica" ni de las Cortes Españolas (funcionamiento corporativo) eran deseables, si lo que se pretendía era crear la ficción de que un sistema productivo profundamente antidemocrático y generador necesario de desigualdad social, se "cura" y se subsana mediante un sistema político de esos que hoy llamamos "democráticos". Muy posiblemente sea cierto que en España apenas existía una burguesía democrática [10]. Sólo en el caso de que hubiera existido, la clase trabajadora hubiera podido y debido establecer, legítimamente, relaciones puntuales con ella, con el objeto de restaurar un régimen de libertades políticas.

En algún momento de la segunda mitad del siglo pasado, pues, a pesar del mencionado elemento excepcional militar y represivo permanente del franquismo, puede interpretarse un punto de inflexión y el comienzo de una situación política y económica que supuso un "bulto" demasiado grande con el que el "democrático" occidente capitalista liberal tenía que cargar. También en lo relativo al mercado español, restringido hasta el momento para el capitalismo europeo.

En cualquier caso, lo que debería quedar claro, es que la actual coyuntura política, que se puede considerar lo suficientemente distinta del franquismo en materia de libertades –no estoy hablando, obviamente, en términos dinámicos, sobre la tendencia futura que señalan las nuevas legislaciones de la mano del PP, como la "Ley Mordaza"— no es una tal que pudiera justificar una colaboración en estos términos, en base a diluir el papel de la clase trabajadora en la lucha social, en el disolvente de una burguesía que, o bien es incapaz de aportar lo necesario para dotar a las protestas de capacidad de transformación social, o bien apunta claramente hacia un futuro antidemocrático.

Ya tenemos una democracia liberal. Y esta no está cuestionada, por el momento, por ningún proyecto democrático socialista, sino por una alternativa bien conocida de la dictadura "democrática" del capital: la dictadura abiertamente fascista, latente no sólo en España sino también en gran parte de Europa. La satanización masiva de la representación política, de los partidos políticos y las instituciones públicas, y el nulo o mínimo cuestionamiento del capitalismo, el mundo privado y el poder, así lo indica.

¿Cómo se posicionó IA a este respecto? ¿De qué manera se sirvió IA de la hostilidad antipolítica y reaccionaria, en el terreno ya preparado antes por la depresión iniciada en 2007 y amplificada por los medios de instrucción civil de masas? En el punto c) de la Resolución en cuestión, IA planteaba las Elecciones al Parlamento Europeo de 2014, como una oportunidad para "avanzar en la construcción de Izquierda Anticapitalista y de espacios amplios de ruptura, confluyendo con sectores del activismo sin partido y otras capas de la población que buscan algo diferente a la izquierda tradicional".

Si lo que pretendían era construir Izquierda Anticapitalista como un espacio de orientación de la lucha, podemos inferir que su planteamiento, del que ha de derivarse su fracaso, era erróneo porque lo que antes era un partido político, hoy es sólo una asociación integrada y absorbida en la organización que diseñaron. Si el programa de IA llegó a estar realmente presente en Podemos, la organización que crearon y que pretendían domar como si hubieran entrado antes a ella, poco éxito ha tenido su estrategia importada, en parte, del planteamiento trotskista y poco ha ayudado la misma a la izquierda, salvo que se piense que esta última sólo tenía que "romper" el bipartidismo o cambiar el funcionamiento de los partidos. De todas formas, se buscaba, tal y como afirma la Resolución, la participación masiva en una buscada organización transversal, y se consideraba necesaria la confluencia con sectores de la ciudadanía no afiliados a partidos políticos. Pero, ¿qué tipo de confluencia se buscaba? ¿Una en igualdad de condiciones entre distintos estratos sociales? ¿Sin siquiera explicitar el necesario protagonismo el proletariado en ella? Al final no encontraron tanto a la ciudadanía sin afiliación como a la que estaba afiliada a una organización de izquierda o simpatizaba con ella, pero en el trayecto extrajeron la ideología desclasada de aquella, de la gente, de los que se oponían a las instituciones, políticos y parlamentos mientras ayudaban a escabullirse de la crítica al empresariado criminal; de los que se sentían parte de los "movimientos" en cuestión.

Estos espacios de confluencia amplios se han buscado en una situación en la que no es un estabilishment político autoritario –más allá de lo que puede serlo una democracia liberal, como he intentado aclarar antesel que está obstaculizando una determinada evolución económica, situación hipotética que quizás y sólo quizás, podría justificar tal alianza, sino que sucede justamente al revés: es una evolución de la dinámica del mercado, en el contexto de la crisis del capitalismo y de esta depresión local en particular, hacia la finiquitación del Estado de bienestar, el que está acabando preventivamente con las libertades democráticas, puesto que cualquier proceso que mire en la dirección de la emancipación del trabajo necesita de las mismas; situación esta última que el capital no ignora y que requiere, si se desea detenerla e invertirla, de un especial papel consciente de la principal víctima del proceso.

La pequeña burguesía y las clases medias que la acompañan, en lugar de defender las rentas salariales, defienden sus (pequeños, o medianos) beneficios capitalistas; en lugar de fomentar el fortalecimiento de las resistencias obreras, que surgen del seno de la contradicción capital-trabajo que se vive en los principales espacios de explotación (mundo laboral), frente a la ofensiva capitalista, promueven el abandono de los sindicatos, su asfixia económica o las huelgas "sin sindicatos" de potencial deriva reaccionaria y patronal. En definitiva, miran hacia el lado opuesto al que lo hacen las clases trabajadoras, y comienzan a cuestionar incluso el asociacionismo obrero de matriz originario más espontáneo, reflexivo y reactivo (sindicalismo en los centros de trabajo, lucha obrera en los barrios, etc), el que surge de la explotación del día a día y que permite construir, sobre sus cimientos, conciencia de clase entre los trabajadores.

Dándose por supuesto –y quizás sea mucho suponer, dada su practicamente nula mención al respecto— que IA intentase entonces sumar apoyos a un movimiento de trabajadores, ¿cómo se esperaba, pues, que fuese esa integración del amplio movimiento ciudadano al mismo, en tales condiciones? ¿Esperaban que esa alianza iba a beneficiar a los trabajadores, a sabiendas de que los estratos inferiores de la burguesía han comenzado incluso a poner en tela de juicio, a pesar de la incredulidad general, uno de sus derechos fundamentales, el de asociación sindical y política?

La antipolítica y el antiparlamentarismo reaccionario ha sido un vehículo para facilitar la adaptación de las instituciones y el funcionamiento del sistema político a las necesidades de los poderosos. En otras palabras: para terminar con derechos y libertades.


2. PREPARACIÓN DEL TERRENO PARA LA CONTINUACIÓN DEL FALSEAMIENTO DEL DEBATE POLÍTICO, NECESARIO EN LA GÉNESIS DE PODEMOS

IA enfatizó, en el apartado a) de la Resolución, la necesidad de practicar la aparición repetida en los medios de comunicación del capital o, en sus palabras, la necesidad de disponer "de una serie de personalidades con proyección mediática", con el objeto de "conectar con sectores de la población de izquierdas insatisfechos con las organizaciones tradicionales, que buscan nuevos referentes políticos transversales alejados de las identidades que dividen a las diferentes corrientes de izquierdas". Vale, la palabra "izquierda" aparece dos veces, en el párrafo del que está extraída la cita, pero no se pretendía que fuesen de izquierda los "referentes políticos" que IA dice que busca la población de izquierdas, y en los que la Secretaría Confederal de IA considera una virtud, sospresa, que estén caracterizados por la transversalidad en lo ideológico.

Es decir, que las personalidades de izquierda que dividían a la izquierda, se convirtieron en un pretexto para buscar una organización y un "líder" que fuera transversal en lo ideológico; derechista y conservador en su antiproyecto social/proyecto antisocial. ¿Por qué no "buscar referentes políticos", en aquel momento, claramente comprometidos con el pensamiento progresista, con la igualdad, con los mecanismos necesarios para avanzar en su conquista, tales como la combinación de teoría y práxis nucleada en torno al ámbito económico (donde reside el origen de la desigualdad) de actuación política, preferiblemente con la reivindicación y puesta en práctica de formas de propiedad socialista (germen de la sociedad sin desigualdad), o comprometidos con la necesidad de concienciar a las masas trabajadoras de la actual división de la sociedad en clases con intereses antagonistas y con la toma de partido por la explotada? En sus objetivos electorales olvidaron por el camino que debían defender a los trabajadores: corrían detrás del 15-M, en lugar de plantarle cara.

El resultado de lo anterior: logran su objetivo de conseguir una organización y un líder transversal: Podemos y Pablo Iglesias Turrión. En un proceso en el que la larga deriva social-liberal y derechista del PSOE se convirtió en una de las explicaciones de que gran parte de la población confundiese lo que era izquierda y derecha –por fagocitación de la primera por la segunda—, la actitud general que finalmente llevó a cabo IA fue la de la omisión de lo que debiera haber sido su labor de clarificación ideológica y, con ello, promover el tercerposicionismo, desviador del rumbo histórico de la izquierda (lo que se venía haciendo hasta ahora pero, esta vez, en un momento crucial) y, en última instancia, negador del único proyecto anticapitalista alternativo verdaderamente duradero, del que derivaría su oposición a un capitalismo del que sólo cuestionan su aplicación/gestión política y económica (neo)liberal, algo que a juicio de este servidor resulta vergonzosamene nefasto por lo que de enrriquecedor tiene para el discurso de la derecha conservadora más autoritaria y menos preocupada por "las formas".

Los medios de comunicación no vieron en ningún momento peligro alguno en convertir en ídolos de masas a quienes lideraran Podemos y la indignación de la que vino –el trío Iglesias-Monedero-Errejón—, simpatizaran con los anteriores –Garzón, o la tránsfuga Tania Sánchez—, o simplemente quienes podían servir puntualmente para lanzar contra (o sustituir por) los que les oponían el carácter de clase –descontando las caras archiconocidas, un par de sillones de los platós de televisión alternaban cada fín de semana entre tertulianos que nadie conocía. Así, y a pesar de la irritación actual de los dirigentes podemitas con los medios de comunicación, estos últimos convirtieron en su día la indignación en (re)cambio político del sistema capitalista, a través de sus manipuladas encuestas previas a las elecciones europeas pasadas o de su omnipresencia en los acalorados "debates".


3. ENFRENTAMIENTO CONTRA LA SOCIALDEMOCRACIA

Otro antecedente, a mi juicio fundamental, del interés de las nuevas candidaturas y de muchos de los "nuevos partidos" e iniciativas (Podemos, Ahora en Común, y también, tras la victoria del proyecto de la Plataforma de Convergencia, liderada por Alberto Garzón, Izquierda Unida) de organizarse en "nuevas" (viejas) formas, también se rastrea en la postura que IA refleja en la Resolución, en la que criticó a IU por su apuesta por "una candidatura "cerrada", en donde solo incorpore a sus aliados territoriales". Añaden: "el fracaso y ruptura de SUMA [antiguo proyecto de convergencia política de IU] vuelve a reflejar la incapacidad de la dirección de IU a la hora de impulsar espacios amplios donde tengan cabida sectores de los nuevos movimientos sociales".

En el apartado d), se habla de que la política de alianzas de IU en Andalucía con el PSOE significaba un viraje hacia la derecha de IU, y ello implicaba que IA debía buscar un espacio a "ocupar a su izquierda, impulsando alternativas anti-régimen, que generen espacios militantes en las calles, en contraste con la política de gestión que propone la burocracia de IU".

La usual diferencia política entre el comunismo y la socialdemocracia, radica en la concesión o no del protagonismo a la lucha extrainstitucional, extraparlamentaria, y nucleada en los centros de trabajo, no por un banal sentimiento antipolítico reaccionario ni por ningún odio visceral antiparlamentarista, sino por la consciencia acerca de la inevitable y necesaria violencia revolucionaria que caracterizará el proceso insurreccional hacia el socialismo. La socialdemocracia, en este sentido, no protagoniza este tipo de lucha.

He tendido a pensar, a este respecto (aunque posiblemente me equivoque en ello), que aquel sector revolucionario caballerista del PSOE, el fundado por Pablo Iglesias el socialista, caminaba entre la admisión explícita de la necesidad de la construcción socialista de la economía y la sociedad –necesidad incorporada en su programa político durante su etapa marxista— pero sin una visión comunista de futuro (sin Estado ni clases; lo que le diferenciaría del PCE de la época, leninista), por un lado, y un proyecto socialista gradualista y bernsteiniano con recurrencia puntual a la acción revolucionaria de la clase trabajadora (lo que le diferenciaría del sector prietista, siempre opositor de los procesos insurreccionales habidos en la década de los 30 en España), por otro lado, supuesto que me interesa retener para plantear una duda, quizás demasiado descabellada (pero creo que clarificadora), con respecto al proceso iniciado por IA antes de su eclosión final en la formación de Podemos: ¿estaba IA defendiendo algún proyecto socialista vía electoral (esto no lo rechazaban, tenían el programa electoral preparado en el citado boletín), en oposición a la "gestión que propone la burocracia de IU", con recurrencia a algún tipo de acción en "las calles" mencionadas?

¿Pero, dónde llaman a la clase trabajadora a protagonizar ese hipotético proyecto? En ningún lado. No es parte de su estrategia. No cabe plantearse, bajo ningún concepto, la referencia que hicieron a "las calles" –en oposición a la "burocracia de IU"— como algún proceso de acción mínimamente transgesor de la legalidad de clase; ni siquiera tenían planteado un futuro de socialismo sobre el que podamos suponer lo anterior; intentar hacerlo sería, como lo estoy haciendo en este instante, buscarle tres pies al gato. Lo de "las calles" venía más a cuento, en realidad, de su ligazón con la "izquierda radical" y su manía de apuntarse a todo lo que se cueza en "las calles". Además, ese ligazón encajaría también con su interés en incluir en la agenda de la izquierda, todavía más, a los "nuevos movimientos sociales", así como con la naturalidad con la que afirman que son las "identidades [las que] dividen a las diferentes corrientes de izquierda". El problema estaba frente a sus narices.

La realidad del paro, la calle, y el hambre, nos hará dejarnos de ilusiones, y nos hará chocarnos de morros contra lo que de verdad importa. Hasta entonces, iremos perdiendo derechos y conquistas.

Por último, ¿es que ocupar espacios a la izquierda de IU consistía en impulsar alternativas "anti régimen"? ¿Fueron en serio tan simples, o es que no me llega el entendimiento? ¿No se define la izquierda y la derecha por la posición ideológica que se adopta, dentro de una gran cantidad de disyuntivas, en lo respectivo a la propiedad, la clase social o la defensa o no de la igualdad humana frente a otros valores, y no por estar contra el "régimen", que se puede estar de muchas maneras, también desde la derecha? Sí se puede: la izquierda parlamentaria socialdemócrata, parte de esas instituciones, ha sido desplazada por la derecha populista, como antes la derecha social-liberal fue desplazada del gobierno por la derecha conservadora-liberal.

Dejo para otra ocasión el tratamiento de sus propuestas de cara a las pasadas elecciones al Parlamento Europeo en 2014, agrupadas en el mismo documento en el que está la Resolución, en un apartado titulado "¡PODEMOS!", ya de por sí bastante esclarecedor, si lo que pretendía aquí era recordar la relación de las organizaciones representantes del trotskismo de la Izquierda Anticapitalista Europea –de la que el NPA francés es miembro— y los movimientos campistas de las plazas y, en última instancia, concienciar sobre cómo las denominadas "izquierdas" trabajan para la derecha.




Referencias:

[1]: Arash (2012, 26 de octubre): "Asistiendo impotentes a las excavaciones de lo que serán nuestras propias tumbas", en la-historia-los-juzgara.blogspot.com.es . http://www.la-historia-los-juzgara.blogspot.com.es/2014/10/asistiendo-impotentes-las-excavaciones.html .

[2]: Gil Scott-Heron (1971): "La revolución no será televisada", en el álbum Pieces of a Man. https://www.youtube.com/watch?v=QnJFhuOWgXg .

[3]: El Mundo (2016, 7 de abril): "'La Noche en Pie': los indignados franceses se extenden a otras ciudades", en elmundo.es . http://www.elmundo.es/internacional/2016/04/06/570508ec268e3e3d3a8b4581.html ,

[4]: LibreRed (2016, 11 de abril): "Manifestantes de la 'Nuit Debout' son desalojados en París", en librered.net. http://www.librered.net/?p=43786 .

[5]: Marat (2011, 13 de julio): "El efecto del 15M sobre la opinión pública", en marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es .http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2011/07/el-efecto-del-15m-sobre-la-opinion.html.

[6]: Público (2016, 1 de abril): "La Nuit Debout vuelve a París", en publico.es . http://www.publico.es/internacional/nuit-debout-vuelve-paris.html .

[7]: iL Centro (2013, 13 de diciembre): "Con una bandiera rossa al presidio dei Forconi", en video.gelocal.it/ilcentro/home . http://video.gelocal.it/ilcentro/locale/con-una-bandiera-rossa-al-presidio-dei-forconi-tensione-a-teramo/21768/21936 . Los que intentan arrebatarle violentamente la bandera comunista probablemente ignoren lo fascistas que son al argüir su motivo: no se permiten banderas políticas en la marcha. Un agente de policía, entre insultos, agresiones y banderas nacionales, termina dando la razón a los fascistas y expulsando al militante del Partido de la Refundación Comunista (PRC).

[8]: El diario (2014, 21 de enero): "Un boletín interno de Izquierda Anticapitalista preparó el terreno a Podemos", en eldiario.es. http://www.eldiario.es/politica/nacimiento-Podemos-candidatura-Pablo-Iglesias_0_220478302.html .

[9]: Marat (2014, 23 de mayo): "¿Cómo lograr que la izquierda trabaje para la derecha con éxito?... para la derecha", en marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es . http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2014/05/como-lograr-que-la-izquierda-trabaje.html .

[10]: Marat (2015, 6 de junio): "Muerte inminente de IU, la izquierda socialdemócrata", en marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es . http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2015/06/muerte-inminente-de-iu-la-izquierda.html .


jueves, 7 de abril de 2016

Un grito reflexivo de rabia entre la enfermedad


Por Arash

La dinámica de los cambios coyunturales de las sociedades es probablemente una cuestión importante que debemos de graduar acorde a las exigencias y necesidades del momento, más o menos justa, pero no es una cuestión a tratar a través de las dimensiones de progresía y conservadurismo en el sentido en que lo hacemos con las grandes estructuras y formaciones socio-histórico-económicas, porque es dependiente de estas y está sujeta a los vaivenes, modulaciones y fluctuaciones a las que la determinan dentro del margen de respetabilidad para con ellas.

Es en aquellas grandes estructuras en donde podemos avistar, quizás no únicamente pero sí con más firmeza y claridad que en las coyunturas que dependen de ellas, un sentido en la historia del ser humano hacia "algún lugar".

En la pronta historia, los procesos de transformación social más recientes que han permitido hablar de los mismos como tales y que posibilitaron muchas coyunturas que favorecieron en gran medida a las clases oprimidas, gracias a la moderación (de la desigualdad, de la autoridad), que no desaparición, de los excesos de un sistema criminal, tuvieron como horizonte, e incluso llegaron a ponerla en práctica, la cooperación humana, en medio del caos darwinista al que el poder quiere condenarnos como especie.

En este sentido, a sabiendas de que el horizonte al que cada clase oprimida en la historia cree mirar no ha sido exactamente el mismo, y que a cada momento histórico le corresponde un testigo que los explotados han de llevar consigo y dárselo a las generaciones venideras de oprimidos, los cambios sociales se plantean como transformaciones que buscan y desean mejorar la vida de las sociedades, por mucho que estemos permanentemente sometidos a la infiltración de elementos que tratan de perturbar la orientación inherente de todo cambio social.

Desde que la razón comenzó su lucha contra el dogma, desde que la razón camina por su lado –el dogma lo hace, pues, por el suyo, a paso firme, muy firme—, el horizonte que vislumbramos es uno en el que la sociedad no se pisotea a sí misma y no existe en ella la opresión, que es justamente lo que ocurre en el presente. Las transformaciones sociales, pues, consisten en la dotación de otras formas históricas distintas a las existentes, consisten en re-formas de las estructuras sociales que acerquen a la humanidad hacia tal horizonte de justicia y libertad. Lo contrario es la conservación de las formas, el desistimiento del cambio social, es decir, la negación de la historia, que sólo una sociedad completamente enferma puede confirmar. Un supuesto proceso de cambio social puede tener voluntad tiránica, de poder prosistémico, de imposición de intereses de minorías o hasta particulares, pero habrá de presentarse, si desea hacerse pasar por racional y verdadero, en la ladera que los oprimidos sientan que conduce al horizonte que buscan.

¿Han existido fraudes de este tipo? Por supuesto que sí, a montones. Algunos han sido responsables de enormes genocidios contra la humanidad. Pero todos ellos, de triunfar, sólo logran re-formas en la ideología, en la cultura, en los sistemas políticos, en sus mecanismos electorales, en los dogmas... Hasta el arte está prostituido en la actualidad. Y por supuesto, en la filosofía y demás campos del conocimiento, en aquello que dicta lo que debe ser objeto de la misma y lo que no.

Nunca jamás han logrado estos fraudes cambios sociales, sin embargo, en las estructuras socio-histórico-económicas, porque nacieron para dinamitarlos, y porque sólo tenían la función, al contrario de lo que proclamaban, de conservar la desigualdad y la opresión. Por eso hicieron pasar por cambio social lo que sólo era un cambio cosmético, de la autoimágen de la sociedad de sí misma, que sólo pretendía una desorientación, ocultación, y reforzamiento de aquello que conservaban.

Quienes pensamos que los ciclos de contradicciones sociales alternan, antes de su explosión, entre ciclos más agudos y ciclos más tenues, y que los cambios sociales transcurren, si tienen pretensión de perdurar, a modo de "pequeños saltos", entendemos dos cosas: que la dinámica histórica se intensifica y a veces se acelera en determinados momentos, y que son estos los momentos en los que los oprimidos tienen la fuerza suficiente como para derribar las estructuras opresoras.

En los tiempos en los que las sociedades estaban directamente sometidas a las voluntades de individuos erigidos prácticamente en semidioses, bendecidos por la Iglesia, el aspecto primero que adoptó el cambio social fue el del sometimiento de los soberanos a la norma escrita, después el "cambio de titularidad" de la soberanía. En paralelo, y gracias a la voluntad existente en ellas, las sociedades progresaban con sus luchas internas hacia el horizonte que inauguró la independencia de la razón. Algunos desistieron del cambio social y, agotados, terminaron llamando a su estátus quo democracia.

Los verdaderos progresistas continuaron buscándola. Cogieron aire y continuaron el legado. Sabían que aunque estuviera escrito en un pedazo de papel que los seres humanos eran iguales, aún habían de escribir esa igualdad en la historia; que la democracia tenían que buscarla en la realidad más tangible, la que vivían, la que sufrían, y no en religiones ni instituciones. Y gracias a una mente prodigiosa, que inaugurara la teoría de la praxis, los progresistas aprendieron que la democracia tampoco había de resignarse a ser establecida en la filosofía y el saber.

Desde entonces el horizonte de las sociedades ha estado claro, siempre que excluyamos los momentos en que se han detenido en su camino por la historia. Los explotados comprendieron un día que este se llama socialismo o comunismo, y desde entonces todos los pensamientos que han servido para lograr transformaciones sociales han estado inspirados por él. No hay proyecto socio-histórico-económico más democrático que pueda orientar las luchas del presente.

Hasta que la sociedad volvió a enfangarse en un lodazal de neorreligiones, ilusiones infundadas y dogmas, tan propias de la derecha que no tiene más crisis ideológica alguna que elegir qué forma le conviene para lograr sus objetivos y que lidera, por el momento, los movimientos de la sociedad hacia ninguna parte, que buscan conservar las estructuras de explotación con regeneraciones políticas y morales, culturales, espirituales y nacionales, gracias a los idiotas y pasmaos' de la supuesta "izquierda", tanto la institucionalista, legalista, o su contrario, los fanáticos de las algaradas contra la policía y de las formas violentas, que creen estar todos ellos ante fenómenos de la reforma.

Aunque por el momento son pocos, afortunadamente hay quienes se ocuparon y ocupan pacientemente de pasarnos el testigo a los de hoy, quienes aprendemos de las luchas que ellos han comenzado de nuevo, como lo hacen todas las auténticas luchas en tiempos de crisis ideológica, en la teoría y en la reflexión. Y quizás, es probable, los de mi generación estemos en el otro barrio cuando ocurra, pero si logramos hacer el correspondiente traspaso que hicieron aquellos progresistas que nos inspiran y que jamás desistieron de luchar en cuerpo y alma, y además somos conscientes de tal logro, moriremos un poquito menos infelices, a sabiendas de que poco después la revolución social tumbará todo este orden de dominación de los capitalistas, los verdaderos responsables de la miseria humana de alambradas antipersona, de los guardias fronterizos, de la indiferencia con el género humano, de los que buscan consenso con los ejecutores de las víctimas a las que diluyen en ellos como si nada, de los incendios y derrumbes de fábricas infantiles de las neocolonias, del hambre; los verdaderos responsables de la miseria que sufrieron, sufren, y habrán de sufrir los verdaderos protagonistas de las protestas que, esta vez han estallado en Francia en los últimos días, a los que desean silenciar los culo-carpetas que buscan la transversalidad y la contaminación de sus luchas; los verdaderos responsables de la condición de los oprimidos, los que venden su tiempo por el pan: los culpables de lo que vive la clase trabajadora.

viernes, 11 de marzo de 2016

Brasil sale a la calle contra la política de Dilma Rousseff


Por Antonio Jiménez Barca
[Extraído de internacional.elpaís.com]


Nota editorial

En España pudimos comprobar cómo podía ser utilizada la ingeniería social para movilizar a las masas, incentivar su participación en las adornadas protestas (universidad, ciudadanía, precariado,... de todo menos proletariado en sus consignas) de las clases medias durante los ciclos económicos depresivos, y posibilitar así la formación de gobiernos acordes a las exigencias momentáneas del sistema, con la catalización que supone una crítica a la malentendida corrupción política. El 15-M y las Elecciones Generales de 2011 fueron las pruebas de ello. Los casos de corrupción de los 90 en Italia también sirvieron para desplazar el Parlamento italiano hacia la derecha.

Quizás sólo un partido político desnortado como el Partido de los Trabajadores (PT) brasileño podría pretender que Nicolás Maduro y Felipe González tuvieran algo en común sólo porque ambos hayan manifestado recientemente su apoyo a Lula da Silva. Maduro es el heredero de una honrada pero inacabada Revolución Bolivariana (nunca comenzó en su sentido socialista, sentido al que únicamente se le ha satisfecho hasta donde se pudo hacerlo sin traspasar las barreras de la legalidad de clase vigente); González es un anticomunista y siempre fue un extremista de derechas decidido en su lucha contra el gobierno progresista bolivariano.

Se dice en el periódico derechista El Mundo que, en la ciudad brasileña de Congonhas, los acomodados manifestantes antigubernamentales –también los hay en defensa del gobierno, sobre todo trabajadores— gritaban consignas como «la bandera nunca será de color rojo». Muy a la altura del «no hay carne, no hay huevo, en este Chile nuevo», utilizado en el Chile de los años 70 contra el gobierno socialista de la Unidad Popular y sus medidas políticas redistributivas y contra la especulación de los empresarios, no porque el contenido político del PT brasileño en la actualidad sea comparable al de la UP chilena de entonces, sino por el característico olor que desprendía la oposición de esta última y el que parece que desprende la oposición actual en Brasil.

A lo mejor a lo largo de estos días nos vamos encontrando en Brasil con el "pastel" de que viven en una "dictadura" ("de partidos", si la mierda viene con guindilla). Podríamos, entonces, decir que la consigna anterior de los manifestantes se parece a lo de la «dictadura castro-chavista» de los golpistas opositores de la democrática Venezuela bolivariana. Al fin y al cabo, los «vendedores, dueños de comercios, abogados, propietarios de negocios o estudiantes, entre otros» sectores de las clases medias que protagonizan las protestas, como se alerta en el artículo de a continuación, difícilmente cargarían contra la dictadura capitalista porque, sin necesidad de ser grandes multimillonarios, siquiera mediocres industriales y financieros, participan de ella.


«Queremos fuera a estos comunistas del PT», decía una tipa que se hace llamar Marilda Feraz Curry el 12 de diciembre de 2015. «Intervención militar para acabar con esta basura de gobierno y cadena para el cavernícola meón», decía un tipo llamado Carlos Conde Guerreiro el 7 de mayo de aquel mismo año en Facebook. Si fisgonean un poco comprobarán que los tintes de estas movilizaciones no se alejan demasiado de los dos ejemplos referenciados.

Comienzo a escuchar con demasiado entusiasmo que las opciones revolucionarias de la izquierda podrían ocupar el lugar del PT. No parece que sea esa la alternativa realista.

¿Estamos ante una de esas "revoluciones" de quienes desean un gobierno que retorne a la ortodoxia liberal y promotora de la desrregulación del mercado internacional, laboral...? De ser cierto, sería el PSDB una de las opciones que podría objetivar tal retorno. Ojalá me equivoque con la respuesta que no puedo quitarme de la cabeza.

_

Brasil sale a la calle contra la política de Dilma Rousseff

En el vestíbulo de la estación del metro Faria Lima, en São Paulo, al lado de la ventanilla de los billetes, una señora de unos 50 años vestida con la camiseta amarilla de la selección brasileña enarbola un cartel en el que arremete contra la corrupción de Petrobras, la marcha de la economía y, sobre todo, contra la —a su juicio— culpable de todo, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. No dice nada. No grita nada. Ni siquiera se mueve hacia el andén. Solo muestra el cartel. Un hombre de la misma edad vestido con ropas más pobres, de una clase social más baja, se dirige a ella y le dice: “Dilma no se va a ir porque ella no robó”.
 
La señora del cartel mira al hombre y no le contesta, sigue muda con el cartel extendido durante un rato, con el gesto de alguien muy enfadado. Se llama Liliana, es psicóloga. “Dilma nos ha mentido. Pinta un país de color de rosa en la televisión. Dijo una cosa en la campaña, y ahora hace otra. Sube los impuestos. Y la luz. Y la educación sigue muy mal, y el transporte, y todo. Me gustaría vivir en el país que ella describe. No pido su impeachment [destitución]. Pido que diga la verdad a la gente”. Después, Liliana enrolla el cartel y se suma al río inmenso de manifestantes que se dirige a la línea que lleva a la Avenida Paulista, en el corazón de São Paulo, epicentro de la protesta contra Rousseff y su partido, el PT, en todo el país.

Un millón de personas solo en São Paulo, según la policía, y 210.000 según el sistema de medición utilizado por el diario A Folha de São Paulo, a las que hay que sumar varias decenas de miles más repartidas por todo Brasil, salieron este domingo a la calle para gritar, sobre todo, “Fuera Dilma”. La de São Paulo constituye la más multitudinaria de la democracia brasileña. Muchos, como la psicóloga del cartel, no piden directamente la destitución parlamentaria de la presidenta —origen remoto de la protesta— sino que buscan expresar un rechazo a la marcha de un país y a la actitud de una presidenta.

Los manifestantes que este domingo abarrotaron la principal avenida de São Paulo pertenecen a las clases medias más educadas, mejor preparadas y más informadas del país. Son médicos, profesores, informáticos, vendedores, dueños de comercios, abogados propietarios de negocios o estudiantes, entre otros. La inmensa mayoría vestía la camiseta de la selección nacional de fútbol y muchos se envolvían en banderas brasileñas. Se quejaron de que el país coquetee con la recesión, se quejaron aún más de que el Gobierno haya subido los impuestos, haya ordenado recortes y haya engordado las tasas de la gasolina y de la luz. Pero, sobre todo, se quejaron de que la presidenta les ignore: “En el discurso del domingo pasado Rousseff dijo que la culpa de la crisis la tienen los otros países, no asumió sus culpas de la corrupción y dijo que había que hacer recortes cuando en la campaña electoral ni los había mencionado. Nos toma por tontos. Y eso no”, decía José Arménio, un vendedor de material quirúrgico de 35 años.

La mayoría de los asistentes pensaba igual. Otros recordaban que Rousseff había mencionado sólo de pasada la corrupción que carcome la principal empresa del país, la petrolera Petrobras, como si ella no hubiera dirigido el país en los últimos cuatro años o no hubiera sido ministra de Energía antes de eso.

El incontestable éxito de la manifestación pone una pelota peligrosa en el tejado de un Gobierno ya de por sí atribulado. No ya por la petición de impeachment (pocos líderes políticos de la oposición se muestran favorables por razones jurídicas y políticas) sino por el enorme, creciente y público rechazo social —o de esta parte de la sociedad— que experimenta Rousseff, reelegida —por un estrecho margen— hace tan solo cinco meses. La legislatura va a ser dura. Hace dos días, una marcha convocada por los sindicatos en apoyo a Rousseff congregó en São Paulo poco más de 40.000 personas. Y muchas de ellas se manifestaron, además, en contra de las medidas del ministro de Economía, el liberal Joaquím Levy, el liberal artífice de los programas de ajuste.

Así, a la economía atascada, a la política enfangada (por la oposición del Congreso) y a la corrupción rampante, a Rousseff se le ha levantado un nuevo frente imprevisible: el de las protestas masivas callejeras. Y a juzgar por el número de manifestantes que han salido a la calle, no va a detenerse aquí.
 _
Extraído de: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/03/15/actualidad/1426448962_643061.html 

Recomendado: "Inminente golpe contra Dilma y Lula en Brasil", por Vicky Peláez, en mundo.sputniknews.com

sábado, 5 de marzo de 2016

El Día Internacional de las Obreras

Un congreso de la Liga de Mujeres Democráticas
de Alemania
, representada en la Cámara Popular (parlamento de la RDA)

Por Vladímir Ilich UIliánov, Lenin [extraído de marxist.org el 6 de marzo de 2016; publicación original en el suplemento al núm. 51 del periódico Pravda el 8 de marzo de 1921]

Nota personal del editor del blog: quisiera dedicar esta entrada a todos aquellos preocupados por la evidente desigualdad y opresión de la mujer en el desmembrado Estado afgano pero igualmente ignorantes con el paso de gigante dado durante la democracia popular de 1978 en esta cuestión y en otras muchas tras la Revolución del Saur; a aquellos que hablan de la desigualdad de la mujer en Irán pero callan ante lo que supuso en un inicio el derrocamiento del Estado Imperial y de la dinastía Pahlavi en 1979. Y en general, a los que pretenden arrogar a sus doctrinas unas conquistas populares que no les pertenecen.

Calificándolos como "secundarios" frente a su interpretación dahliana –muy sesgada— de la democracia, área en la que por supuesto también les niegan sus logros, muchos detractores de regímenes económicos y políticos y de sociedades de inspiración socialista restan importancia a los logros de áreas temáticas en las que las democracias liberales les deben mucho precisamente a aquellos: democracia (incluída la social), derechos laborales, imperialismo, y también igualdad de género.

Aunque parece cierto que muchos teóricos progresistas clásicos no se ocuparon de muchas de las cuestiones que afortunadamente hoy están en el tintero y antes no lo estaban tanto, reproduzco esta breve publicación de Lenin en 1921 en el periódico bolchevique de entonces, porque pienso que acierta en identificar dos planos clave de la situación doblemente opresiva de la mujer trabajadora, que no insinúo en absoluto que estén desvinculados: la que resulta de las limitaciones políticas impuestas por las repúblicas burguesas, y la que se deriva de su opresión en el hogar, y que propone superar sustituyendo la economía doméstica privada por la economía socialista.

_

EL DÍA INTERNACIONAL DE LAS OBRERAS

Lo principal y fundamental del bolchevismo y de la Revolución de Octubre en Rusia consiste precisamente en la incorporación a la política de los que sufrían mayor opresión bajo el capitalismo. Los capitalistas los oprimían, los engañaban y los saqueaban con monarquía y con repúblicas democráticas burguesas. Esta opresión, este engaño, este saqueo del trabajo del pueblo por los capitalistas, eran inevitables mientras existía la propiedad privada sobre la tierra y las fábricas.

La esencia del bolchevismo, la esencia del Poder soviético radica en concentrar la plenitud del poder estatal en manos de las masas trabajadoras y explotadas, desenmascarando la mentira y la hipocresía de la democracia burguesa y aboliendo la propiedad privada sobre la tierra y las fábricas. Estas masas toman a su cargo la política, es decir, la tarea de edificar una nueva sociedad. La obra es difícil; las más de haber vivido bajo el capitalismo, pero no hay ni puede haber otra salida de la esclavitud capitalista.

Y no es posible incorporar a las mujeres. Porque, bajo el capitalismo, la mitad femenina del género humano está doblemente oprimida. La obrera y la campesina son oprimidas por el capital, y además, incluso en las repúblicas burguesas más democráticas no tienen plenitud de derechos, ya que la ley les niega la igualdad con el hombre. Esto, en primer lugar, y en segundo lugar -lo que es más importante-, permanecen en la "esclavitud casera", son "esclavas del hogar", viven agobiadas por la labor más mezquina, más ingrata, más dura y más enbrutecedora. la de la Cocina y, en general, la de la economía doméstica familiar individual.

La revolución bolchevique, soviética, corta las raíces de la opresión y de la desigualdad de la mujer tan profundamente como no osó cortarlas jamás un sólo partido ni una sola revolución en el mundo. En nuestro país, en la Rusia Soviética, no han quedado ni rastro de la desigualdad de la mujer y el hombre ante la ley. Una desigualdad sobremanera repulsiva, vil e hipócrita en el derecho matrimonial y familiar, la desigualdad en lo referente al niño, ha sido eliminada totalmente por el Poder soviético.

Esto constituye tan sólo el primer paso hacia la emancipación de la mujer. Pero ninguna república burguesa, aún la más democrática, se atrevió jamás a dar ni siquiera este primer paso. No se atrevió por temor ante la sacrosanta propiedad privada.

El segundo paso, el principal, ha sido la abolición de la propiedad privada sobre la tierra y las fábricas. Así, y únicamente así, se abre el camino para la emancipación completa y efectiva de la mujer, para su liberación de la "esclavitud casera", mediante el paso de la pequeña economía doméstica individual a la grande y socializada.

El tránsito es difícil, pues se trata de transformar las normas más arraigadas, rutinarias, rudas y osificadas (a decir verdad, son bochorno y salvajismo, y no "normas"). Pero el tránsito ha comenzado, se ha puesto inicio a la obra, hemos entrado en el nuevo camino.

Y en el día internacional de las obreras, en innumerables reuniones de trabajadoras de todos los países del mundo resonarán saludos a la Rusia Soviética, que ha emprendido una obra difícil y pesada hasta lo inaudito, pero grande, de trascendencia universal, verdaderamente liberadora. Resonarán llamamientos optimistas, exhortando a no desfallecer ante la reacción burguesa, brutal y a menudo feroz. Cuanto más "libre" o "democrático" es un país burgués, tanto más brutalidades y ferocidades comete la banda capitalista contra la revolución de los obreros; la República democrática de los Estados Unidos de Norteamérica es, a este respecto, un ejemplo ilustrativo. Pero el obrero ha despertado ya en masa. La guerra imperialista ha despertado definitivamente a las masas durmientes, soñolientas y rutinarias tanto en América como en Europa y en la atrasada Asia.

Se ha roto el hielo en todos los confines del mundo. La liberación de los pueblos del yugo del imperialismo, la liberación de los obreros y de las obreras del yugo del capital avanza inconteniblemente. La han impulsado decenas y cientos de millones de obreros y obreras, de campesinos y campesinas. Y por eso la causa de la emancipación del trabajo del yugo del capital triunfará en el mundo entero.
_

Enlace de la fuente de la que fue extraído: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1920s/8-iii-1921.htm 

8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer Trabajadora


Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo
Por Arash

La vida es tan sólo un infinitésimo instante del tiempo que  estaremos muertos. El corto tiempo de la vida, dijeron ellas.

Precísamente por ello sería un error el que la redujéramos a un grito de desesperación y lamento existencial.

No puede haber nada peor para la emancipación de la opresión que una voluntad tan pesimista como la que asume, de una manera que dice tan poco de lo humano, la naturalidad y hasta la cotidianeidad de la condición contra la que se lucha, aviso que no se desentiende con que en algunas ocasiones esta se apodere de nosotros. El tan últimamente citado Antonio Gramsci hablaba de que dejásemos nuestro pesimismo para el análisis de la realidad capitalista, en la que actualmente nos encontramos. Por lo demás, sólo tenemos que tener la determinación y convicción de que la felicidad no será más postergada.

No podría ser ilustración de tal ejercicio de complicidad voluntaria el ejemplo que dieron las mujeres de la clase trabajadora, como aquellas norteamericanas que perdieron a sus hermanas, madres y quizás sobre todo hijas (la más joven de las obreras tenía 14 años de edad) en 1911 en Nueva York, y que se incorporaron inmediatamente a las luchas. Por eso las bañaban los rayos de un sol, por eso caminamos por las calles, con la luz de la mañana. Porque en vez de en su puesto de trabajo a las 8 de la mañana, estaban secundando la huelga.

Como las trabajadoras rusas en 1913, muchas de las cuales no volvieron a ver a sus maridos e hijos, y compañeros engañados y reclutados para la guerra imperialista, y que encabezaron el Día de las Obreras para que regresasen los supervivientes e hicieran junto con ellas la revolución; que fueron dispersadas violentamente por la policía, pero que el 8 de marzo (calendario gregoriano) de 1917, unos cuantos años después, protagonizaron el derrocamiento de la corrupta monarquía rusa. Esta canción es también para los hombres. Porque son nuestros hijos, ellos también caminan con nosotras.

En la memoria de estas mujeres socialistas neoyorquinas había una multitud muda, que caminaba junto a ellas en sus corazones: las obreras industriales de la fábrica textil de la compañía  Triangle Waist, a las que los indecentes (...) de sus patrones encerraron bajo candado, sentenciándolas a una muerte horrible. Si los capitalistas, en donde hay un valor intrínseco –valor de uso, en el caso de las mercancías inertes— sólo ven el valor de cambio con el que obtienen sus ingresos comerciales, en el caso del mercado laboral de las mujeres, cuyo valor reside en su condición humana (aquel trágico día se la negaron completamente), no se quedaron cortos en verlas como fuerzas de trabajo baratas y como una oportunidad de ahorrar costes productivos: "mañana contrataremos a otras", pareciera resonar en nuestros oídos, no sin una cierta aurora de rabia, como justificación criminal de su genocidio contra ellas.

Estas condiciones militares de trabajo, tan conocidas en la época de esplendor del capitalismo liberal europeo y norteamericano de entonces y descritas por Friedrich Engels en "La situación de la clase obrera en Inglaterra", se mantienen fuera de esta "tierra prometida" de bienestar que es (o ha tratado de ser, y no ha llegado a ser en muchas partes de) occidente, para muchos trabajadores. Especialmente para las mujeres. Hoy, los techos de las fábricas textiles de Bangladesh administradas y expropiadas por el capital (muchas veces europeo) siguen asesinando a las mujeres obreras, que resultan aplastadas de la forma más inhumana. Hoy, las trabajadoras siguen teniendo que rezar a sus patrones como si fueran dioses personificados en Tailandia.

Por el momento yo no soy de clase trabajadora. Soy hijo y nieto de clase trabajadora y por consiguiente siempre me han alimentado rentas del trabajo, pero me van a permitir hablar en primera persona del plural, aunque sólo sea porque, además de saber que no tenemos igualdad en esta indeseable sociedad capitalista (y en ella nunca la tendremos), tampoco tenemos libertad, y aunque no tenga ni idea del cual, en particular, se acerca del cómo, en general, voy a tener que comprar el pan. Y también porque me reivindico de las luchas de estas mujeres, a las que no puedo considerar sólo como víctimas  –que lo son, de este sistema productivo—, sino como auténticas heroínas de la clase trabajadora que con su historia de supervivencia deberían de impulsarnos en las luchas del presente, igual que los mártires de Chicago que habremos de rememorar este 1º de Mayo.

La venta de la entonces renombrada Casa de la Juventud (ahora re-renombrada), establecimiento desde el que las mujeres de la II Internacional socialista generalizaron entonces el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y propiedad del ayuntamiento de Copenhague hasta 2007, a una institución tan ligada al patriarcado y el poder como una secta religiosa cristiana, es fiel ejemplo de que lo que se pretende con la tergiversación o supresión de la memoria histórica, es justamente desconexionar la lucha de un colectivo que tan poco ha recibido a cambio pero al que tanto debemos por su participación y liderazgo en los procesos de transformación social, del rumbo histórico de la trayectoria que lo hizo posible; que nos perdamos en el camino y que no podamos mirar atrás porque no sabemos de dónde venimos, para comprobar cual ha sido nuestra senda y en qué hemos de rectificar y en qué persistir.

Dicho esto, me pregunto, ¿cómo va a reducirse la vida a esto? Si hemos de trabajar, una parte para ganar dinero y subsistir, otra parte para hacer ganar dinero a un explotador, y hemos de morar para reproducir nuestra fuerza de trabajo, ¿qué nos queda? ¿Qué coño les queda a las mujeres de la clase trabajadora que dedican, también su tercer tercio de vida, al trabajo? No queremos el trabajo sacrificado de muchos, y que muy pocos disfruten. Poco que perder y mucho que ganar.

Hay una evidente hipocresía machista en nuestra sociedad y en las instituciones. Los servicios domésticos no están reconocidos en España como parte de la producción y la Contabilidad Nacional, y sin embargo ello no significa que efectivamente no existan dichos servicios domésticos y sus beneficiarios. Justo lo contrario a lo que ocurre con respecto a la retribución de la prestación de trabajos y servicios domésticos, tampoco recogidos en la renta y Contabilidad Nacional y que, en este caso, significa que efectivamente no se retribuyen.

A sabiendas de lo anterior, estoy convencido de que no debemos adoptar, tampoco en este campo, un enfoque liberal indiferente e ignorante de la opresión de la burguesía y, en el mejor y más respetable de los casos, afanada solamente (aunque sea necesario, sin duda alguna) en recoger legalmente derechos, sino una verdadera perspectiva socialista como la de aquellas mujeres que exigieron su derecho al sufragio y la mejora de sus condiciones de trabajo, y a ser posible, que evite limitar la existencia de las mujeres trabajadoras a meras fuerzas de trabajo intercambiables entre nuevos patrones de este hipotético futuro sector laboral y que nos impida conformarnos con una necesaria y progresista pero simple asalarización, equitativa a la de los hombres, de su trabajo porque ello, significando un avance histórico en su lucha, tampoco las haría dueñas de sí mismas, del mismo modo que el capitalismo tampoco permite precisamente que los asalariados que antes pagaban a sus señores feudales sean dueños de sí mismos. Cuerpo, pero también alma, ambos tienen sed; queremos el pan, pero también las rosas.


Caminamos por las calles
Con la luz de la mañana
Desde fábricas y cocinas surge una nueva luz
Como los rayos de un sol
Que se derrama sobre nosotras.
Así nos escuchan cantar:
Pan y rosas, pan y rosas.

Caminamos por las calles
Esta canción es también para los hombres,
Porque son nuestros hijos,
Ellos también caminan con nosotras.
En el corto tiempo de la vida
La felicidad no será más postergada.
Cuerpo y alma, ambos tienen sed:
Queremos el pan, pero también las rosas.
 
Caminamos por las calles
Y con nosotras camina una multitud muda
De innumerables mujeres muertas:
Su deseo era pan y felicidad.
Su vida tuvo poco arte y poca belleza,
Sí, es pan lo que exigimos,
Pero además exigimos rosas.

Caminamos por las calles
Y amanece un nuevo día.
Cuando las mujeres se levantan
La humanidad se está forjando un nuevo camino.
No queremos el trabajo sacrificado de muchos
Y que muy pocos disfruten.
Queremos compartir toda la belleza:
Pan y rosas, pan y rosas.
(Canción de las trabajadoras textiles de Lawrence, Massachussets)


¡VIVA EL 8 DE MARZO! ¡VIVA EL DÍA INTERNACIONAL DE LUCHA DE LA MUJER TRABAJADORA!

miércoles, 24 de febrero de 2016

Lo que el EEC ha inaugurado


C/ Moratines 22, Esc.1, 1ºB
Sede del Sindicato de Comisiones de Base
Por Arash

UNA TRAVESÍA POR LA HISTORIA REPLETA DE ACIERTOS Y TROPIEZOS

En 1847 Karl Marx y Friedrich Engels, promotores del Comité Comunista de Correspondencia, deciden integrarse en la Liga de los Justos. Poco después esta sería transformada en la Liga de los Comunistas. Detrás de la Liga de los Comunistas existía todo un hilo de discrepancias, discusiones y decisiones acumuladas tenidas lugar en sus antecedentes, cuestiones a las que todavía pueden recurrir los comunistas si hacen memoria.

Uno de estos debates que discutieron en el siglo XIX y que significaron, en su día, una bifurcación del camino para muchos intelectuales y muchas organizaciones, tuvo que ver con el tipo de práxis (teoría de la práxis) que se debía llevar a cabo para lograr que la humanidad estuviera tal y como debería estar (como se refirió al comunismo alguno de aquellos de entonces). ¿Qué rumbo debía tomar la organización? ¿Reforma o revolución? Este clásico debate fue retomado por la revolucionaria Rosa Luxemburgo bastante tiempo después en su obra homónima al respecto del mismo, "Reforma o Revolución", para enfrentarse a las exposiciones reformistas sostenidas por el revisionismo marxista defendido por Eduard Bernstein, ideólogo de referencia en el seno del Partido Socialdemócrata alemán y en el resto de los europeos, y que negaba la necesidad de la revolución.

Hubo un tiempo en el que el revisionismo marxista pareciera haber estado fundamentado en una honesta intelectualidad marxista, como Bernstein lo era en su forma de ser vocero de la reforma. Hoy parece, con mucho más descaro, que es de la propia dinámica de una lucha de clases en la que la oprimida está en desbandada y sobre la que esta apenas tiene un control que vaya más allá de la espontaneidad (porque sus organizaciones existentes están en crisis, siendo francos), de donde debemos explicar la existencia de esta discrepancia reforma-revolución, particularmente hablando, aunque no sólo, por la existencia de la primera.

Con mucha menos elegancia y con una dosis incomparablemente mayor de oportunismo, existe esta discrepancia del siglo XIX que, sea este el momento de mencionarlo, fue malinterpretada y atribuida por cantidad de militantes desorientados (muchos de ellos comunistas), a proyectos sociales, económicos y políticos que no pretendían cambiar de base el mundo sino sólo "mover algunas piezas" para reinstaurar el Estado de bienestar, esto es, salvar el capitalismo no renunciando a los privilegios pequeñoburgueses de quienes realmente los impulsaban.

Me estoy refiriendo, para que quede claro, a esa tendencia pasada (sobretodo) y presente (también) en concentrar la atención "anticapitalista" en el hecho de que el movimiento quincemayista y sus productos varios fuesen pacíficos (si alguna atención debía acaparar no era la de los anticapitalistas, más allá de la sensibilidad de todo aquel humano que sabe o intuye lo que duelen los porrazos y pelotazos), dando confusamente a entender y suponiendo inconscientemente que estaríamos más cerca de lograr y acariciar la revolución social si consiguieran que estos se radicalizasen en las formas, algo que sólo significaría una radicalización formal de quienes, como se ha dicho y se repite, impulsan los mismos: la pequeña burguesía, el pequeño capital asustado de desaparecer del mapa y del mercado y oprimido por la competencia y el crédito; oprimido por el beneficio del gran capital industrial y/o comercial y por el interés del capital financiero. Un movimiento violento (que no revolucionario; hace mucho que tal clase social no puede hacer revoluciones por sí misma) de la pequeña burguesía fue, ni más ni menos, el movimiento de Grillo y los grillini en Italia hace 6 años y su continuación, el movimiento de las "Horcas": hagan la prueba de comparar aquel y sus productos, con este último movimiento y, si tuviesen que decidir cuál de los dos se ha parecido más al fascismo del siglo XXI, elijan cual.

Cuando ha habido algún síntoma de radicalización reseñable del movimiento ciudadano en España, protagonizado en todo momento por la pequeña clase propietaria y las clases medias, este ha consistido, ni más ni menos, en una profundización en la perspectiva corporativista que trasciende por la derecha lo que ya es propiamente de derechas, lo liberal, hacia lo ideológicamente conservador, y que siempre fue característica profunda en el discurso "indignado". No fue otra cosa alguna afirmación, de la que algunos no nos hemos olvidado, de una forma vertical y autoritaria de sindicalismo, involución del sindicalismo liberal, amarillo y de pacto social, pero aquella vez, como dijeron algunos, con "emprendedores"en sus filas. Ni tampoco las tentativas antiparlamentarias y golpistas, continuación de la crítica liberal esclava de la"divina", adorada y eternamente insatisfecha representación –una auténtica mierda porque la clase trabajadora está prácticamente excluída de ella a través de diversos mecanismos cuyas orígenes no residen siquiera en el campo de la política—, que siempre le vino fetén ser adornada con ILP's y (ciber)democracia directa para burgueses y acomodadas clases medias, pero entonces –pretendían— sin respectar la democracia liberal y su sistema electoral. Ni tampoco fue otra cosa distinta, por supuesto, la formación del partido de los círculos, a modo, en muchos aspectos, de movimiento nacional, con un discurso igualmente interclasista, pero que se autoarroga la representación del pueblo y se presenta hostil a la concepción liberal del Estado cuando trata de reducir los mecanismos de participación indirectos del Estado , por los suyos propios, todavía más estrechos, más indirectos, y menos sometidos al control público –porque el Estado está mucho más regulado legalmente que cualquier partido político; sino pregúntense por qué existen partidos fascistas.

Pero, ¿acaso podemos hablar de algún logro en aquello que no ha sido testigo de una radicalización en tal sentido negativo? ¿Se ha logrado más democracia? ¿Supone realmente la sustitución de un bipartidismo por un tetrapartidismo (o penta, si quieren; este es el "logro", aunque aún está por ver), esto es, la "apertura política", o "regeneración política" en el mejor de los sentidos, un aumento de la pluralidad política, sin acompañamiento de un proceso de apertura de planteamientos estructurales? Sí, si la política se ha convertido en una farsa a modo de simulacro de pluralidad; no, si además de lo anterior, nos negamos a que política signifique un libre mercado de valores de cambio más o menos intervenido, en el que se compra de entre una amplia oferta de calidad: empresario entrega sobre por aquí al concejal de la derecha, "ciudadano" entrega voto por allá al modelito de la izquierda, y a cambio sitúan por delante al patrón en la negociación colectiva y dan por el culo al obrero con los recortes en paro y seguridad social, respectivamente. Toda una competencia entre dogmáticos de derechas y oportunistas de izquierda.

¿Saben que, al margen de la valoración ideológica particular y de las consecuencias, el conservadurismo, históricamente ligado a la defensa de los intereses de otras clases sociales reaccionarias distintas de las clases sociales a cuyos intereses ahora también está ligado, pensaba que tanto el trabajo como el comercio eran actividades que no generaban riqueza, y que defendían el papel fundamental de la tierra, ni del capital ni del trabajo? ¿O que, ligado en ocasiones a los intereses de un segmento más selecto de la nobleza –la realeza—, eran partidarios de la acumulación de riqueza de los Estados, por entonces absolutos y sinónimos de las monarquías que sostenían? ¿Y que la socialdemocracia era partidaria de la socialización de los medios de producción, porque entendía que lo que se encubre como derecho a la propiedad privada no es sino sino el derecho de una minoría social a expropiar el producto del trabajo social?

Al margen de que la valoración ideológica de la evolución (que por cierto, ya se está comenzando a invertir/reconvertir en involución) de los planteamientos históricos del conservadurismo sea positiva, en tanto que es mil veces preferible que tener a unos representantes de la clase explotadora trangresores de conquistas populares y obreras como las del sufragio universal o el mínimo sometimiento de la burguesía a una legalidad formalmente democrática, o en tanto que esto haya ocurrido durante la transición del feudalismo –que deseaban conservar— al capitalismo –que ahora defienden— y la consolidación de este último, el que la vasta mayoría de los partidos conservadores y socialdemócratas (y liberales; y además, todos los partidos y candidaturas emergentes o emergidas de cualquier nivel territorial que aspiran a imitarlos) sostengan al unísono la necesidad (suficiente o insuficiente) de la distribución primaria, injusta y desigualitaria de la renta que asigna el mercado capitalista, así como que todos los proyectos económicos (incluso los que dicen defender el trabajo) pasen por la satisfacción prioritaria de la renta del capital, no es sino una prueba de que impera el pensamiento único y totalitario en el mundo político, económico, o académico. Huelga decir que cuando los conservadores se comportan excepcionalmente, es para peor –alianza con el fascismo o progresiva identificación con él—, y cuando se ha tratado de indagar lo más mínimo el significado de la verdadera democracia, la social, el decreto y el golpe de Estado ha venido siendo su frustración en parlamentos y universidades.

En España, la experiencia indignada tampoco ha sido precísamente una excepción. Es más, el horizonte que la ha guiado –la democracia liberal norteamericana, en la que se elige todo, hasta el sheriff del condado—, ha logrado introducir parcialmente lo que es norma integral en la degenerada democracia liberal de los EEUU: la idea del consenso y sus nefastas consecuencias en multitud de organizaciones (así ha funcionado los degenerados movimientos ciudadano y estudiantil, entre otros), así como las primarias abiertas, que no son sino herramientas de dominación y control por el poder, han sido adoptadas por muchas organizaciones políticas. La teatralización de la democracia liberal ha sido un correlato proporcionado de tales "logros" en un lugar y en otro: en España, a diferencia de lo que sucede en los Estados Unidos, no son oligarcas capitalistas los que proponen sus candidatos, a través de los partidos demócrata y republicano, a la ciudadanía desclasada; son otros capitalistas los que lo hacen a través de los partidos emergentes nuevos, y de muchos de los viejos, que no son oligarcas –no al menos del IBEX35, desde 2007—, los socios de Atresmedia Corporación de Medios de Comunicación S.A., que han logrado convertirse más que nunca en los propietarios privados de los "verdaderos parlamentos", los que de verdad le importan a los ciudadanos, mucho más que los del Estado y demás administraciones públicas: la vergüenza detestable de los platós de televisión. Esto sí que es lamentable e impresentable...

La discrepancia reforma-revolución, pues, habiendo aclarado el error de atribución mencionado justo antes, y atribuyéndola correctamente al espacio al que hay realmente hay que atribuirla, esto es, esta discrepancia reforma-revolución para interés de quienes quieren y se plantean acabar con el capitalismo y no salvarlo, sigue vigente en la actualidad. Si no que se lo pregunten a lo más ideológicamente honrado de la tradición eurocomunista, es decir obviando a todo lo que de keynesiano y populista pudiera haber en las organizaciones, plataformas o coaliciones afines y/o sostenedoras de ella. Hablamos precisamente de la toma de partido por la reforma en ese debate, entonces.

Los comunistas tomaron otras muchas decisiones a lo largo de su historia. En el último cuarto del siglo XIX sabían que no podían quedarse al margen de lo que ocurría en un escenario que, por entonces, sirviendo de parloteo burgués, no dejaba de ser una oportunidad nada fácil de sacarle partido, estando todavía prohibido en la mitad de la Europa semifeudal y semiabsolutista. Sólo el transcurso del siglo después hizo replantearse seriamente esta cuestión, en lo que ya podíamos considerar un importante movimiento comunista inspirado en la obra y pensamiento marxista, y al que le llegaba su momento de gracia. La sección italiana del Partido Comunista, de la mano de los bordiguistas, fue partidaria de optar por una trayectoria particular, relativa a la postura considerada frente a la institución legislativa, distinta a la que propuso la rusa, formada en los planteamientos de Lenin.



LO QUE LOS COMUNISTAS NO PUEDEN HACER SUYO DURANTE MÁS TIEMPO, O LO QUE EL EEC HA INAUGURADO

"La estabilidad presupuestaria, consagrada constitucionalmente, es base para impulsar el crecimiento económico [...] crear oportunidades a los emprendedores [...] como para ofrecer seguridad a los inversores respecto a la capacidad de la economía española para crecer y atender nuestro compromiso [...]."
(Preámbulo del Boletín Oficial del Estado del lunes 30 de abril de 2012)

Se anunciaba, desde la institución monárquica, la necesidad del Estado español, en consonancia con el principio de la estabilidad presupuestaria (y con otros "derechos" que no menciona y que tampoco aspira a vulnerar para lograrlo) ya vigente en su Constitución, de reducir el gasto público, con el objetivo del crecimiento económico, o de facilitar el emprendimiento empresarial. En otras palabras, un reajuste fiscal, en el que se redirigiese la redistribución de renta hacia los capitalistas a costa, fundamentalmente, de minimizarla con respecto a los trabajadores. Y este reajuste fue finalmente integrado en la ley de mayor rango y mayor difícil modificación: la Constitución.

Esta predisposición de la Unión Europea, que llevó a los Estados a incorporar a sus sistemas legales los procedimientos de aplicación de reducción del gasto público dictados, marcó el inicio de un período crítico reseñable para la izquierda, en la socialdemocracia de contenidos, no de nombre, hace mucho fuera de ella.

La incorporación de tales procedimientos situaba a los programas reformistas, cada vez menos políticos y más electorales, en la tesitura de verse enfrentados con una legalidad escrita que ya no toleraba lo suficiente su aplicación, o verse abandonados de facto.

La marginación política de los comunistas nunca fue una decisión alternativa válida. Si Lenin dijo que "no hay nada más peligroso que rebajar en las épocas revolucionarias la importancia de las consignas tácticas estrictamente conformes a los principios", presumiblemente porque diluía rápidamente el liderazgo revolucionario de las masas, durante la revolución democrática, en el reformismo, podemos plantearnos igualmente peligroso el que sobrerrepresentar un nostálgico discurso revolucionario, y más aún, utilizarlo como recurso de diferenciación ineficaz del reformismo en épocas alejadas de la revolución, condene al aislamiento social y político.

Pero, en cualquier caso, el ciclo de crisis de la socialdemocracia reformista se cerró en el momento en el que sus representantes griegos renegaron definitivamente de sus programas, y sus representantes españoles guardaron un cómplice silencio anticipador de lo que serían sus comportamientos en una hipotética situación análoga a la de sus socios mediterráneos.

La esclavización a los planteamientos reformistas tampoco fue nunca una opción. Los comunistas griegos lo han demostrado, como el Partido Comunista de Rusia (bolchevique) (Sección de la Internacional comunista) lo demostró al romper con el reformismo belicista.

La hora de esta socialdemocracia parece haber terminado. Prefirió sustituir su autoproclamado cariz "radical" por uno de clases medias, y sintonizar con una perspectiva interclasista y nacionalista de la crisis del capitalismo liberal, que recuerda a la perspectiva adoptada por la mayoría del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) antes de la II Guerra Mundial, cuando el capitalismo se preparaba para la guerra y demandaba la colaboración de clases; los comunistas decidieron que era hora de continuar por su cuenta, pues. Prefirió aliarse con el populismo y el ciudadanismo, después de haber convivido durante tiempo con el liberalismo keynesiano, y se sumó al proyecto de falsificación y teatralización de la democracia burguesa.

La participación comunista en una farsa tampoco debe ser una decisión válida. Se puede rememorar al respecto la posición sostenida por el Partido Comunista de Italia (Sección de la Internacional comunista) entre 1921 y 1924.

Quisiera haber mencionado la Liga de los Comunistas al principio de este artículo, y su actitud crítica y dialéctica característica que fue construyendo el rico tejido histórico que hoy tenemos a nuestra disposición (algunas de cuyas hiladas he tratado de ilustrar por encima), para mencionar otra vez más, a continuación (y de paso hacer propaganda a tal prometedor proyecto de reconstrucción del diálogo comunista), al Espacio de Encuentro Comunista, que celebrará su III Asamblea durante los días 12 y 13 de marzo en la sede del Sindicato de Comisiones de Base (Co.bas) de Madrid. Ello sin olvidar una cosa, ni tampoco insinuar su contrario: a saber, el esfuerzo reflexivo y abierto que la lucha de clases demanda de los participantes del mismo, en un momento de especial debilidad histórica comunista en un mundo en donde el pensamiento único burgués, habiendo invadido y contaminado millones de conciencias (especialmente desde los años 90), amenaza ahora con violar todo tipo de independencia intelectual. El trabajo será arduo y difícil, y estoy convencido de que requiere de la reconstrucción de un sólido diálogo comunista que se me antoja analogar, aún con todas las excepciones que caben, con el de la Liga de los Comunistas.

Los comunistas del EEC han demostrado en su I y II asamblea que tomaron el camino correcto. Creo que cualquiera que esté siguiendo esta exposición sabe que no sólo lo digo por la tolerancia y voluntad unitaria entre los comunistas que participan y son parte de tal espacio. Si en este artículo se ha hablado del debate reforma-revolución, ha sido principalmente por varios motivos, entre los que se encuentran mi consideración y recordatorio del enorme error en el que se cayó en el pasado al identificar revolución social con una insurrección ausente siquiera de signo proletario alguno o directamente con el mero golpismo derechista, así como la intención de ejemplificar algunas de las decisiones históricas comunistas (esta, en particular, ya superada desde la implantación del pensamiento de Marx en el planteamiento comunista desde su ingreso en la Liga). Pero entre esos motivos por los que hablé de dicho debate no está el de hacer proselitismo alguno de la reforma, porque los comunistas del EEC saben de sobra de la necesidad de la acción revolucionaria de la clase trabajadora y de la necesidad de transgredir el código legal burgués; necesidades que siempre fueron consecuencia lógica del factual origen económico antidemocrático-capitalista de la desigualdad social y del poder que lo provoca, y no del colectivo político propiamente dicho ni del Estado, aunque sus leyes lo autorreferencien como origen de la misma, y los desclasados postmodernos hagan algo parecido pero con la cultura.

El paso a la "concentración en lo clandestino" (como me da por llamar a la ruptura definitiva con el Estado burgués a mí, que me he recreado en la idea de que es necesaria, en general, una simbiosis de ambos planos del trabajo político de los comunistas), más aún, una reunificación organizativa que permita liderar tal proceso, ha de ser, tal y como lo ve el que está escribiendo este mediocre artículo, batido y rebatido constantemente para no caer en los errores pasados, hasta que se den unos condicionantes que lo permitan. Hasta que se consolide una auténtica cultura de relaciones fraternales en la que no sea posible más que retroalimentarse, utilizando la rica historia y experiencia comunista. No dejando ningún monolito dogmático que sirva para que los enemigos de clase utilicen como palanca.

El camino de la constitución del Partido Comunista no comienza desde la situación relativamente fácil de 1917. Marx y Engels, cuando dan vida a la Liga de los Comunistas, están dando vida a un espacio reflexivo, crítico y con voluntad de lucha y camaradería. Estaban dando vida al Partido Comunista, el partido de la revolución socialista y del comunismo, cuya necesidad para explicar al proletariado el motor de la historia, el papel central que él mismo juega en ella en este estadio histórico de la humanidad o el modo de llevar a cabo lo que pide y desea, que lo demuestra en sus explosivos momentos de lucidez de clase (el control de los medios de producción, durante los episodios de incremento efímero de la violencia revolucionaria: huelgas, ocupaciones de empresas, creación de Consejos democráticos de Trabajadores, expropiaciones de propiedades privadas, etc), proclamarían tan sólo un año después.

Ese es el reto que el Espacio de Encuentro Comunista, a mi juicio, tiene por delante, que ha comenzado a conquistar poco a poco, y que ha de continuar edificando con cierta paciencia en la III Asamblea, para superar esta coyuntura en la que pareciera –y sólo pareciera— que se anda un siglo desfasados en cuanto a la madurez estructural del capitalismo (falta de margen de maniobra de los Estados, agotamiento socialdemócrata europeo, ruptura comunista griega, pequeña burguesía en crisis, catalización del saqueo a la clase trabajadora, etc) con respecto a la cohesión, coherencia y fuerza que debiera de caracterizar a los comunistas.

lunes, 30 de noviembre de 2015

El Estado Islámico: una distorsión ideológica de la justa rebelión de los pueblos árabes


Por Manuel Medina [publicado en Canarias-semanal el 27 de noviembre de 2015]


Durante el Medievo, muchas reivindicaciones sociales se encubrieron en influyentes corrientes religiosas, que lograron la movilización de importantes sectores populares. En no pocas ocasiones, estos movimientos fueron auspiciados por los intereses de determinados príncipes y aristócratas que, hábilmente, intentaban imponer sus aspiraciones materiales o territoriales apoyándose en el descontento popular.

En las rebeliones campesinas de la época medieval, la religión desempeñó un papel decisivo en la organización de los oprimidos. No se trataba, en la mayoría de los casos, de tendencias de carácter "progresista", en el sentido que hoy podríamos entenderlas. Frecuentemente los vértices ideológicos que servían como detonante movilizador de las masas tenían un sesgo profundamente reaccionario. Pero el descontento popular llegaba a tales límites que los grupos sociales rebeldes terminaban convirtiendo las motivaciones religiosas en símbolos de sus furibundas asonadas campesinas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, en la inmensa mayoría de los casos, los movimientos de liberación colonial tuvieron un carácter netamente progresista. Los hombres que encarnaron la rebelión de los pueblos durante las décadas de los 40, 50 y 60 del pasado siglo - Nasser, Nkruma, Lumumba... - optaron desde el primer momento no sólo por liberar a sus países de la colonización europea, sino también por hacer avanzar a sus respectivos pueblos por la senda de la liberación social y económica. No parece ser esa hoy la dirección que ha tomado la resistencia árabe contra la violenta recolonización occidental.

A partir de la catastrófica implosión de la Unión Soviética en la última década del siglo XX, los regímenes políticos resultantes de la lucha descolonizadora de los años precedentes fueron sometidos a los efectos de conspiraciones, complots e injerencias de todo tipo, no sólo por parte de los Estados Unidos, que no ya no tenía enfrente ninguna potencia militar que pudiera neutralizar sus irresistibles tendencias expansionistas, sino también por el antiguo imperialismo europeo, que deseaba resarcirse de las derrotas del pasado, recuperando su histórica influencia sobre las antiguas colonias, a las que hoy intenta de nuevo someter a un proceso de recolonización.


EL ESTADO ISLÁMICO, LA EXPRESIÓN DISTORSIONADA DE LA REBELIÓN DE LOS PUEBLOS ÁRABES

Hace tan sólo un año, se anunciaba la constitución del llamado Estado islámico. Según sus portavoces, el ISIS aspira a convertirse en un Califato que extienda sus dominios hasta el norte de África.
Parece preciso recordar que esta organización armada no apareció como resultado de un mágico ensalmo nacido de la nada. Su embrión se nutrió de los efectos de la brutal ocupación de Irak por parte de los Estados Unidos y sus aliados, cuyo resultado final fue de más de un millón de muertos. Durante casi tres lustros, el poderoso aparato militar estadounidense ha estado machacando sistemáticamente a ese país con el claro objetivo de proceder a su fragmentación. Otros Estados del área han sufrido intervenciones similares. Tales son los casos de Afganistán, Yemen, Pakistán y Siria. En todos, el objetivo final de la Alianza Atlántica ha sido el mismo.

La OTAN ha intervenido en Oriente Medio utilizando las técnicas más sofisticadas de la tecnología militar, que les ha permitido atacar letalmente a esos territorios, sin que sus ejércitos experimenten apenas bajas humanas. Desde la confortable seguridad de sus bases militares ubicadas en los propios Estados Unidos, se procede a la liquidación calculada de poblaciones enteras situadas en los países considerados como "enemigos". Se trata de una novísima modalidad bélica, en la que el Ejército atacante ni siquiera hace acto de presencia en el escenario de guerra. ¿Cómo puede, entonces, extrañar que las réplicas de los atacados tomen forma drones humanos, desplazados para ocasionar daños similares en los lugares donde se originan los ataques?

Pero en su finalidad disgregadora de los Estados todavía realmente existentes en Oriente Medio, los EEUU y sus aliados europeos no sólo han utilizado su poderosa infraestructura militar para lograr desaparecerlos del mapa. Han patrocinado, además, a grupos religiosos ultrareaccionarios para lograr un efecto multiplicador en su tarea desarticuladora de todo lo que en esa área del mundo signifique la existencia de un Estado organizado y soberano. Ese es otro de los factores que explican el rápido desarrollo y fortalecimiento que ha logrado el ISIS en apenas un lustro.

El Estado Islámico se alimenta del sentimiento pavoroso de derrota que sufren los pueblos de cultura islámica. Pero su carácter profundamente reaccionario, que paradójicamente busca sus fuentes ideológicas en las Monarquías feudales, teocráticas y pro occidentales del Golfo Pérsico, lo atrapan en una contradicción fatal que terminará provocando su merecida derrota. Y con ella, desgraciadamente, también la de los sufridos pueblos árabes.
_

Nota editorial:  Los grupos religiosos ultrareaccionarios y fundamentalistas referidos, esos que fueron patrocinados por EEUU, la UE y las monarquías absolutas del golfo pérsico, recibieron sus armas y sus recursos económicos de ellos (la propia BBC lo reconoce). Es el caso del Estado Islámico, cuya común y pretendida evasión en muchas bocas de mencionarlo, conviene recordar que alude al hecho de que la comunidad internacional -sólo faltaba- no reconoce ese autoproclamado Estado, pero no oculta la realidad de que, de cara al territorio que controla, al organizado sistema impositivo que utiliza -estos islamofascistas cobran un impuesto peor que la Yizia, que disicrimina no ya a los no musulmanes, sino incluso a los sunnitas que no pertenecen a su secta particular-, a las instituciones políticas que lo conforman, y al enorme poder del que dispone (propiedad de los yacimientos petrolíferos, que son comprados por los oligarcas capitalistas turcos), el capitalismo norteamericano y europeo y el occidente de la comunidad internacional ha creado un verdadero Estado totalitario.

Algunos de los grupos constituyentes de cierto proyecto golpista que, al calor de la "primavera árabe" (que inauguró toda una guerra de cuchillos y gargantas), en favor de la oligarquía capitalista norteamericana y europea, y con el respaldo de sectores importantes de la "izquierda" peninsular ibérica [1], terminó por llamarse Ejército Libre Sirio, como es el caso del Movimiento Hazm, convenientemente disfrazado de "oposición moderada" [2] al gobierno sirio, colaboraron con grupos islamistas fundamentalistas como Jabhat Al-Nusra [3], una organización terrorista [4] a la que Estados Unidos y Turquía se niegan combatir. Nótese, a este respecto, la contínua evasión de la responsabilidad que hace el Presidente de la República Francesa François Hollande, cuando el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, insiste en los bombardeos que la Fuerza Aerea Rusa ha realizado en la frontera sirio-turca (territorio controlado por el grupo terrorista Al-Nusra) [5].

[1]: Declaración de apoyo a la "primavera árabe" siria, firmada por intelectuales prominentes de la "izquierda". Extraído de Rebelion.org.

[2]: "El primer grupo rebelde sirio en recibir armamento de los Estados Unidos colapsó este domingo [1 de marzo de 2015] después de haber perdido el control de sus cuarteles generales a manos de la principal filial de Al-Qaeda en Siria [Jahbat Al-Nusra]". "Combatientes de Nusra se jactaban en Twitter de que habían tomado el control de misiles antitanque TOW de fabricación estadounidense". "El colapso se produce mientras el Pentágono se embarca en un nuevo esfuerzo para entrenar a los rebeldes moderados [...]". "Hazm, que una vez afirmó tener 5000 combatientes, había recibido armas de Estados Unidos bajo un programa lanzado el pasado año por la CIA que fue pensado para reforzar a los rebeldes moderados y ejercer presión sobre el presidente Bashar Al-Assad". Extraído de The Washington Post.

[3]: "El Movimiento Hazm dijo a principios de esta semana [julio de 2014] que ya no trabajarían más con el Frente Al-Nusra". "Aunque es una filial de Al-Qaeda en Siria, otros rebeldes sirios lucharon junto a sus combatientes, argumentando que estaba dominada por combatientes sirios - a diferencia de los extranjeros del Estado Islámico". Extraído de news.yahoo.com.

[4]: Vídeo de actos terroristas cometidos por (según indican los difusores del mismo) Jahbat Al-Nusra, la organización que fue aliada de grupos integrantes del Ejército Libre Sirio como el Movimiento Hazm, que recibió armamento norteamericano con el objetivo de derrocar al gobierno sirio. Extraído de RT.

[5]: Rueda de prensa entre François Hollande y Vladimir Putin.

Enlace de la fuente original